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33 maneras diferentes de ser un hacker (según Hollywood; no les hagas mucho caso)
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33 maneras diferentes de ser un hacker (según Hollywood; no les hagas mucho caso)

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A los hackers se les ha hecho caso en el cine desde prácticamente antes de que en la cultura popular fuesen algo que se pudiese nombrar siquiera. De hecho, Hollywood (que es un poco como Yoko Ono y tiene la culpa de todo) sigue siendo hoy responsable de muchos de los tópicos equivocados sobre ellos: los estudiantes con mucho tiempo libre; los delincuentes de dormitorio; los patanes equivocados; los avariciosos que, como mucho, saben limpiarte Windows de Adware; o los que directamente son el diablo redivivo... Hackers, crackers y ciberdelicuentes se han unido en el imaginario pop en un mismo ente: son todos lo mismo.

Aprovechando el estreno de la última película del siempre sugerente Michael Mann, 'Blackhat, amenaza en la red', y el toma y daca entre Security By Default y Nacho Vigalondo, hemos querido repasarlos a todos o casi todos... Porque no nos han salido pocos precisamente.

Todo por la pasta


Benny
Benny Hill, el padre de todos los hackers

La verdad nunca ha sido el objetivo del cine; la verosimilitud, sí, y depende. Ya lo vimos cuando estudiamos cómo picaba código Hollywood, pero conviene grabarse a fuego esto en el cerebro antes de cabrearse con la representación del hacker cinematográfico. Buscar la verdad no es imprescindible para el cine, puede ser tremendamente aburrido y ni siquiera necesitas representarla fielmente para lograr buenos objetivos secundarios. Hay quien dice que la avalancha de científicos e ingenieros en áreas como la exploración espacial en los 50 y 60 surge del cine, las novelas y los cómics de de ciencia ficción.

Aunque aún no hay nadie que haya querido seguir un razonamiento similar y “culpar” al cine de una generación de hackers/cracker, sí que se han convertido en sí mismo en un personaje habitual. Se estrenaron a finales de los 60, con ese Peter Ustinov haciendo de Marcus Pendleton en ‘Un cerebro millonario' (Hot Millions, 1968) y, desde entonces hasta hoy, no han dejado de aparecer.

Es curioso que la película de Ustinov llegue en 1968, cuando aún apenas se conocía de ataques a redes u ordenadores. En ella, Ustinov es Pendleton, pero a su vez es también César Smith, experto en crear identidades falsas y superar sistemas de seguridad con toda clase de trucos, fundamentalmente de ingeniería social.

Dinero contante y sonante es el que se promete Ustinov, y también el que Benny Hill (sí, el mismo Benny Hill del que ya estáis tarerando la sintonía en vuestras cabezas) quiere robar en ‘Un trabajo en Italia' (The Italian Job, 1969). Hill, como experto informático, se ocupa de hackear por completo el sistema de tráfico de Turín para ayudar al éxito de ese “trabajito italiano”. ¿Sorprendidos por ver a Hill como hacker? Al menos su nombre (Simon Peach) no es tan aparente como el de su homólogo del remake de 2003, en el que pasa a llamarse Lyle y a tener Nick: The Real Napster. OH, SÍ.


Supermanpryor
Las locas, locas aventuras de un hacker y su superhéroe

Richard Pryor no necesitaba un buen nombre de personaje para tener carisma y hacerse con todo el dinero. En ‘Superman III’ (1983) es Gus Gorman, el trabajador que más caro le ha salido a una compañía gracias a ese salami slicing que se marca. Como un Estopa avant-la-lettre, Pryor ponía ceros en su nómina ideal con una facilidad digna de elogio. Y, para colmo, esta secuencia inspirará lo que en 1999 hagan Samir Nainanajad y Michael Bolton (el otro Michael Bolton), en ‘Trabajo Basura' (Office Space,1999)

En 1985, ‘Alarma: Alto riesgo' (Prime Risk, 1985) muestra a una Toni Hudson extremadamente cabreada con la banca ética y sin comisiones en la que no pasa una entrevista de trabajo. Mucho antes de las visitas al Lola’s Club de Rodrigo Rato, Hudson se las ingenia para crear unas tarjetas falsas ATM que, por desgracia, le hacen caer de lleno en medio de un grupo de hackers decididos a acabar con el sistema monetario de EEUU. Y no, no son los de Bitcoin.

Ojo porque otros activistas muy en desacuerdo con el reparto del dinero son los de ‘Sneakers’ (1992), que comienzan la película en 1969 hackeando sistemas bancarios y mandando dinero del Partido Republicano a los Black Panthers y de la cuenta de Nixon a una asociación pro-Marihuana. Círculo Podemos Hackers.

En el espacio nadie puede rastrear tus hackeos


Hacker Serenity
Joss Whedon os ve así

‘Star Wars’ (1977) apenas se centra en las habilidades de hackeo de los rebeldes, por más que las tengan. Bastante tenía Lucas tejiendo esa Space Opera sin que se le fuese de las manos, pero es obvio que enfrentarse al Imperio no puede hacerse así como así, a pecho descubierto. Ni siquiera aunque tu pecho sea metálico. R2D2, nada más empezar, deja claro que los midiclorianos no tienen nada que ver con las habilidades de crack que se gasta: el sistema de basuras de la Estrella de la Muerte tenía pinta de estar programado con COBOL y tanto de él como de sus celdas de se encarga en un momento.

Grande también el hackeo que les hacemos a los extraterrestres con un Powerbook en ‘Independence Day’ (1996), en los días en los que Jeff Goldblum podía ser héroe de acción y a nadie le extrañaba. “It just works!”, que dirían en Cupertino. Y tanto, señores, y tanto.

Los trekkies también tienen su ración de hackeo espacial, en esa ‘Ira de Khan’ (1982) en la que la Defiant Reliant de Khan ataca a la Enterprise sólo para ver cómo el Capitán Kirk ejecuta una maniobra de dudosa legalidad según los reglamentos de la Federación que, sin embargo, le permite bajar los escudos de la Defiant Reliant a larga distancia. Si te hacen lo mismo en FTL, te marcas un ragequit a lo niño alemán que no lo olvidas nunca. Ay, el ragequit, ese noble arte.

Pero, en cualquier caso, el subtítulo de este apartado es falso: Mr. Universe, de ‘Serenity’ (2005), no es que pueda rastrear tus hackeos, es que monitoriza la información de todo el mundo

La he liado parda


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Me he equivocado de producto y...

En esta categoría entra desde el pardillo con ligeros conocimientos de Basic que toca más de lo debido hasta el supermegacrack que… en fin… se mete donde no le llaman. Los 80 dieron mucho de sí por aquí. Dieron, por supuesto, la seminal ‘Juegos de Guerra’ (1983), con Matthew Broderick tan aburrido del colegio que se acaba metiendo en los ordenadores de la NORAD hasta llevarnos a la Tercera Guerra Mundial. Mucho mejor fumar porros en un parque, Matthew.


Y no, Broderick no aprendió, que en ‘Todo en un día' (Ferris Bueller’s Day Off, 1986) hacer pellas y creerse muy listo con la informática está a punto de hacerle repetir curso. Eso sí, si en los 80 eráis chavales y visteis esta película, seguro que soñasteis con entrar al ordenador de vuestro profesor más odiado…

En 'Tron' (1982) tenemos un claro ejemplo de liarda parda con atenuante de “reforma laboral equivocada”. Jeff Bridges decide que la mejor manera de demostrar que ENCOM le ha despedido improcedentemente es meterse con dos colegas dentro del sistema en busca de los archivos donde está toda la verdad (y nada más que la verdad). Tras ver la película, dos cosas están claras:

  • a) no quieras saber qué hay detrás de los ordenadores de tu megacorporación;
  • b) Mejor búscate un buen abogado laboralista.


Por supuesto, ‘La mujer explosiva’ (Weird Science, 1985) entra también en esta categoría. Oye, que tener a dos adolescentes salidos haciendo cosas con su ordenador es una representación tan fidedigna del teenage angst como las de las pelis de John Landis. El Crypto-smasher con el que entran en un mainframe del Gobierno les sirve para dar vida a sus sueños húmedos. Pero ya se sabe que hay que tener mucho cuidado con lo que deseas, pues podría hacerse realidad.

Liada parda también es la que hace Hiller en 'Bellman & True' (19987), pero más que por jugar a hacker, por ser una amenaza interna: le despiden, vende uno de sus ordenadores y acaba secuestrado para descifrar toda la información que contenía y que daba acceso al Banco Central. Amigos consultores, pensáoslo bien antes de vender vuestros PCs en eBay.

Dennis nedry Parque Jurásico
Red Bull te da alas

Y amigos todos, nunca os sepáis vuestras propias contraseñas, no vaya a ser lo que os pase lo que a Hiller o al mítico Joseph Takagi de ‘La Jungla de Cristal’ (1988). Que además Bruce Willis ya está mayor para estos trotes (y el Harrison Ford de ‘Firewall’ ni os cuento).

Pero mítico entre los míticos de este apartado tenemos a Dennis Nedry (Wayne Knight), el informático de ‘Parque Jurásico’ (1993) y su ataque insider al sistema. Si no sabes torear, pa’ que te metes, Dennis.

Hackers Unidos jamás serán vencidos


La historia de ‘Escuela de genios' (Real Genius, 1985) puede parecer pueril: un genio universitario (Val Kilmner) desarrollo en su habitación un nuevo sistema de láser. Cuando conoce a John Gries, un hacker que trabaja en unos túneles construidos bajo la residencia universitaria en la que vive, acaba por darse cuenta de que los experimentos hay que hacerlos con gasesosa, porque un malvado profesor quiere usar su láser como arma.

Como digo, pueril, sí, pero no tanto si se piensa que en Caltech se descubrieron, en 1971, unos túneles construidos bajo la residencia universitaria en los que trabajó un hacker.

En todo caso, esa película de un Val Kilmer que luego repetiría en el asunto hacker con ‘El Santo’ (1997) nos vale para dar inicio a esta sección de “informáticos listos vs el mal encarnado”. Aquí ya no se trata de ganar algo de dinero fácil o de no saber qué se hace, sino de enfrentarse con amenazas del mundo real.

Terminalentry
Lo que la línea de comando verde esconde

Por ejemplo, la que descubren Patrick Labyorteaux y su barra de chocolate de fuerza bruta en ‘Juegos de Terror' (Terminal Entry, 1988; nótese el parecido del título con 'Juegos de Guerra'): gracias a un pringoso accidente revelan una célula terrorista que usa un sistema descentralizado de comunicaciones online para comunicarse. O la que mantienen Digicorp en ‘Cypher’ (2002).

O, por supuesto, la amenaza real de corporación farmaceútica malosa a la que se enfrentan Keanu Reeves y esa maravilla andante que es Ice-T en ‘Johnny Mnemonic’ (1995). Una película en la que Ice-T hace de líder hacker de un grupo neoludita es insuperable hasta que Kanye West decida financiarse pelis de ciencia ficción.

Más con los pies en la tierra es ‘Hackers’ (1995), con amenaza de desastre ecológico parada in extremis (peli de 1995, no spoilers) por, claro, ese grupo de héroes que le da nombre. Y premonitoria es ‘Enemigo Público' (Enemy of The State, 1998), con Will Smith siendo masacrado por una NSA que todavía no había dando grandes titulares pero que ya tenía a su primera gran víctima de ficción. Ojo, hablamos de 1998, Edward Snowden tenía 15 años.

Historia real sí que es la de esa ‘23’ (1998) en la que Karl Koch, el “hagbard” de la vida real, se cree estar en medio de una conspiración mundial con sociedad secreta incluida y acaba trabajando para la KGB robando información a los EEUU. Similar en enfoque y en ser historia real es ‘Breach’ (2007).

Antitrust 004
Vais a usar todos Internet Explorer por mis huevos

Y, claro, muy real es también ‘Piratas de Silicon Valley’ (1999), donde no hay mucho hackeo pero me sirve de gancho para irnos, en plena voltereta de ficción, hasta ‘Conspiración en la red' (Antitrust, 2001), con un Bill Gates que, en vez de dedicarse a obras benéficas con su mujer Amanda, hubiese decidido dedicarse a robar código y matar a los programadores originales. Eso sí, tan malo no era que a los becarios les pagaba de lujo; mirad qué contento trabaja Ryan Phillipe en NURV al principio.

No sé, a veces pienso que si Ballmer hubiese tenido más éxito en su etapa Microsoft y le hubiésemos odiado más ahora mismo estaríamos recordando una película basada en él con escena incluida entrando en el escenario.

¡ES MAGIA HACKER!

Sandra Bullock The Net
Típico día de playa de una hacker

Aunque el cine haya decidido muchas veces confundir términos (como veis, no he querido diferenciar hacker de cracker en todo el texto porque eso al cine le da igual) y mostrar retratos distorsionados del experto informático capaz de superar cualquier barrera de seguridad, lo cierto es que nos ha dado grandes momentos de diversión y unos cuantos personajes MUY locos.

Rizando el rizo, no hay nada como esa Sandra Bullock en ‘La Red’ (1995), diosa del hackerío descontrolado capaz de entrar en remoto a un ordenador desconectado de la red (y no olvidemos ese portátil maravilloso que usa en la playa). Puntúa más alto que el Jobe Smith de ‘El Cortador de Césped’ (1992), de jardinero tontuno a energía pura pasando por IA Megalómana en apenas subirse tres o cuatro veces a la demo de un Oculus Rift de baratija. Ya convertido en semidios, es capaz de controlar las conexiones del mundo entero.

'Ghost In The Shell' (1995) desbarra porque es lo suyo y retrata a ese titiritero que no se conforma con entrar en los ordenadores, sino que también quiere entrar en tu mente (como el adolescente de Alejandro Sanz, que de hacker no tenía nada, pero ya veis). Y qué diremos de la Johansson como Kusanagi cuando toque...

Ah, los hackers con superpoderes, qué jefazos. Por supuesto, aquí, para terminar, no podemos más que darle entrada al señor Anderson, de ‘Matrix’. El Hacker por antonomasia, el Jesuscristo Superstar de las redes, que con su sacrificio nos libera de una IA dictatorial y tiene el don, además de controlar lo que le dé la gana dentro Matrix, de no caer en las trampas sofistas y en las preguntas interminables de sus guionistas. Hollywood le amó y los Wachowski se quedaron enamorados de su reflejo, ¿cómo íbamos los demás a ser menos?

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