Iryo arranca en el mapa de la alta velocidad española. Son buenas noticias para los precios

Iryo arranca en el mapa de la alta velocidad española. Son buenas noticias para los precios
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Los andenes de algunas de las principales estaciones de trenes de España suman esta semana un nuevo color a su paleta. El rojo, un rojo brillante que identifica a Iryo, la marca con la que el consorcio ILSA ha querido identificarse en el mercado ferroviario español. Hoy protagonizará su viaje inaugural, una puesta de largo en el corredor Madrid-Valencia, y en cuestión de días, este viernes, arrancará ya sus operaciones comerciales en la disputada línea que conecta Madrid con Zaragoza y Barcelona, donde deberá batirse el cobre con Ouigo y Renfe, operador a su vez de AVE y Avlo.

Cuestiones cromáticas aparte, el estreno es una buena noticia para la competitividad en un sector marcado hasta prácticamente anteayer por el monopolio de Renfe. Los primeros indicadores que deja el mercado son esperanzadores. Queda ahora comprobar su efecto a largo plazo.

“Pasajeros a bordo”. Tirando de cliché ferroviario, eso es lo que dirán esta misma semana los operarios de Iryo a los pasajeros de algunas de las grandes conexiones ferroviarias de España. Hoy la compañía protagonizará un viaje inaugural en la ruta Madrid-Valencia, una puesta de largo en una línea que, en realidad, no comenzará a operar hasta el 16 de diciembre. Antes, este viernes 25 de noviembre lo hará en la que enlaza la capital, Zaragoza y Barcelona. Ya en marzo de 2023 plantea sumar a su oferta una conexión con el sur peninsular —Sevilla, Málaga, Antequera y Córdoba— y a partir de junio añadiría nuevos destinos, incorporando a su parrilla nacional Albacete y Alicante.

Nueva marca, viejas empresas. Iryo es un nombre nuevo que habrá que incluir en el glosario del transporte nacional. Alguna de las empresas que tiene detrás, no tanto. Tras la marca está ILSA, un consorcio integrado por Trenitalia, Globalvia y Air Nostrum, una vieja conocida del transporte aéreo regional en España. La compañía arranca con una flota de una veintena de convoyes ETR 1000, los conocidos como “Frecciarossa”, “flecha roja”. Su objetivo es llegar a los ocho millones de pasajeros en sus rutas durante la primera fase y hacerse con un 30% de la cuota de mercado.

Un paso más en la liberalización ferroviaria. El desembarco de Iryo se enmarca en un contexto mucho mayor e interesante, el de la liberalización del transporte ferroviario de pasajeros en España, un proceso activado en diciembre de 2020. Tras verse afectado en sus inicios por la crisis sanitaria, la apertura del mercado ha favorecido ya la llegada a España de Ouigo, marca operada por la gala SNCF y que empezó a explotar en la ruta entre Madrid y Barcelona en mayo de 2021. Para dar la batalla, Renfe optó por crear a su vez una marca propia como alternativa al AVE, ya consolidado: Avlo, su servicio low cost de alta velocidad, activado también el año pasado.

Desde entonces el panorama se ha complicado algo más. En octubre Ouigo empezó a operar también una conexión Madrid-Valencia, un nuevo servicio con el que —detalla El País— su oferta global en España se ha incrementado a alrededor de 100.000 plazas semanales.

¿Qué buscan Ouigo, Iryo y Avlo? Explotar el jugoso melón del transporte en alta velocidad española. En 2019 el INE registraba que 34,5 millones de usuarios habían utilizado los trenes de Larga Distancia para desplazarse por el interior de España, 22,3 de ellos en servicios AVE, lo que representa un alza del 4,9%. El potencial del mercado aún es elevado: ese mismo año el INE anotó que 42,8 millones de usuarios se habían decantado por el avión —uno de los grandes competidores de la alta velocidad ferroviaria— para moverse por el país, lo que suponía un incremento del 6,4%.

Los esfuerzos por reducir la contaminación generada por el sector aeronáutico, que ya han abierto el debate de si se deben vetar los vuelos de corto radio, podría favorecer también al tren.

La liberalización, un “éxito”. El balance de la liberalización, a casi dos años vista y a pesar del efecto de la pandemia, deja buen sabor de boca en la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC). Así lo destacaba hace poco su presidenta, Cani Fernández, al echar la vista atrás: “Es un caso de éxito. No hay nadie en el mundo que tenga tres operadores. Nosotros tenemos dos y en noviembre tendremos el tercero, compitiendo en líneas de alta velocidad”.

A la espera de poder analizar los efectos de la competencia a más largo plazo, de entrada hay indicios que invitan al optimismo. Adif registraba en agosto un incremento de tráfico en la red de alta velocidad un 3,8% superior al del mismo mes de 2019. En el corredor Madrid-Barcelona, en el que ya se baten el cobre AVE, Avlo y Ouigo, el flujo de pasajeros ha aumentado de forma notable.

“La alta velocidad está de moda”. “Los usuarios se han subido al tren de forma masiva. No sé si es por la conveniencia, el precio, la conciencia medioambiental. Quizás sea un poco de todo. Pero la alta velocidad está de moda”, celebraba hace poco la Secretaria de Estado Isabel Pardo de Vera. Una de las grandes incógnitas es cómo afecta esa mayor competitividad a los precios, sobre todo teniendo en cuenta que la respuesta de Renfe al nuevo escenario fue activar Avlo, un servicio low cost. Y sobre todo, saber cómo influirá la entrada en escena de una tercera empresa en lid.

La plataforma Trainline dejaba hace no mucho un primer indicador: según sus cálculos, la concurrencia de varias compañías en la ruta Madrid-Barcelona generó una rebaja del 49% en los precios si se comparan con los registrados justo antes de la pandemia. Queda ahora la duda de que pasará tras la llegada de Iryo. Ouigo presume de billetes entre Barcelona y Madrid por 15 euros y de 9 a Valencia e Iryo ya promociona por el Black Friday descuentos del 20% para viajes en grupo.

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Un escenario con retos. No todo son ventajas y puntos fuertes, claro. Si la liberalización del sector estuvo muy marcada, sobre todo en sus primeros compases, por el efecto de la pandemia en el transporte público, a Iryo le toca desembarcar en España en plena crisis energética.

Según detalla Expansión, el incremento de precios ha hecho que la energía pase de representar entre un 7 y 8% de los costes a un 16%, porcentaje que sería incluso mayor en el caso del operador francés por su modelo de ajuste. “El sector nace, hagamos que no muera antes de nacer”, advierte el director general de Iryo, Víctor Bañares. Otro hándicap notable son los cánones que los operadores abonan a Adif, que según un informe de KPMG, suponen buena parte del coste por billete.

Un proceso aún en marcha. Al proceso de liberalización aún le quedan pasos por dar también. "Antes de 1 de enero de 2026 deben haberse adjudicado, mediante procedimiento competitivo, los primeros contratos para la prestación de servicios sujetos a obligaciones de servicio público, que de momento presta solamente Renfe. Un ejemplo de servicio sujeto a obligaciones de servicio público es el de Cercanías, que facilita la movilidad en los entornos urbanos", explicaban desde la CNMC hace un año, al hacer balance del proceso de apertura del mercado. Entre otros retos señalaban la necesidad de un "uso efectivo e intensivo de la red" o fomentar la competencia en más rutas.

Imagen de portada: Iryo

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