Circular a 110 km/h en lugar de a 120 km/h para ahorrar gasolina parece una buena idea. Sólo es un parche

Circular a 110 km/h en lugar de a 120 km/h para ahorrar gasolina parece una buena idea. Sólo es un parche
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En 2011, entre el 7 de marzo y el 1 de julio de ese mismo año, las carreteras españolas redujeron su velocidad máxima de 120 a 110 km/h. Una medida polémica que se implantó con el objetivo de ahorrar combustible y que no llegó a los cuatro meses completos de vigencia. Ahora, una nueva crisis vuelve a poner sobre la mesa esta medida.

Entonces fue la crisis libia la que obligó al Gobierno a tomar medidas. Entonces, el Barril de Brent se situaba en 111 dólares por unidad. Hoy cotiza a 116 dólares, aunque esta misma semana lo hemos visto llegar a los 122 dólares/barril. La tendencia había sido parecida. En 2011 se había pasado en un año de los 80 dólares/barril a los 111 dólares. Hoy esa diferencia es más amplia, pues hace un año cotizaba a unos 70 dólares/barril.

Entre las medidas adoptadas, se decidió que el límite máximo en autovía se rebajara a 110 km/h, con el objetivo de reducir el consumo de combustible y hacer frente a un mercado muy presionado y que necesitó que la Unión Europea liberara 60 millones de barriles de sus reservas, ante la negativa de los países de la OPEP de aumentar su producción.

La situación en estos momentos es más preocupante que en 2011. El objetivo es ahogar económicamente a Rusia por la invasión de Ucrania, un país que vende 4,5 millones diarios al continente. Además, la Unión Europea ya ha liberado los mismos 60 millones de barriles que en 2011 sirvió para revertir la situación. Y los datos dicen que la inflación aumentó en un 8,7% en España el pasado mes de mayo.

¿Bajamos los precios?

Para enfrentar la escalada de precios, que se sitúa en máximos históricos nunca vistos en nuestro país, el Gobierno ha diseñado una subvención a la compra de 20 céntimos/litro. Ésta, sin embargo, no ha frenado la subida de precios y los consumidores no solo pagan lo mismo que antes del 1 de abril, ahora pagan más dinero que entonces. Un hecho que ha motivado las dudas del Gobierno sobre una prórroga que, finalmente, sí se ha confirmado.

La decisión de subvencionar el precio final de la compra de combustibles viene motivada por la resistencia a reducir los impuestos de los mismos, al considerar que esto sería una medida antiecológica. De hecho, en Alemania esta decisión ha sido vista con malos ojos por Los Verdes, después de que el Gobierno confirmara una reducción en los impuestos de 0,30 euros/litro en la gasolina y 0,14 euros/litro para el diésel.

Hay que tener en cuenta que España es uno de los países de Europa que menos impuestos paga en combustibles. De hecho, con cada nueva subida de los precios, su peso sobre el importe final desciende, aunque la recaudación del Estado aumenta en comparación a los precios anteriores. En estos momentos, pagamos un 5% menos de impuestos a la gasolina que Alemania y un 1% menos en el caso del diésel. Esta cifra aumenta al 11 y al 12%, respectivamente, si nos comparamos con Francia.

A 110 km/h... ¿funcionará?

Visto lo visto, no parece que el Gobierno tenga intención de hacer nuevas rebajas en el precio de los combustibles. El problema de base no es tanto su precio, el problema ahora es que la dependencia que Europa tiene del petróleo ruso es muy alta. Y la única manera efectiva para el futuro de reducir esa dependencia y no trasladarla a nuevos países es simple: consumir menos.

Menos consumo debería repercutir en una bajada de los precios y ese fue el motivo principal para impulsar el nuevo límite de los 100 km/h. Sin embargo, no parece claro que la medida surtiera efecto. Entonces se presupuestó un ahorro de 1.400 millones de euros al año cuando se presentaron las medidas. Cuando los límites volvieron a los 120 km/h, el ahorro, según el Gobierno, había sido de 450 millones de euros, por lo que quedaba ligeramente por debajo de lo esperado.

También entonces se cifró un ahorro en combustible del 11,4% para la gasolina, mientras el consumo de gasóleo se rebajó en un 7,7%. Cifras por debajo de las esperadas, pues cuando se presentó el plan de choque se anticipaba un ahorro del 15 y del 11%, respectivamente.

Ahora, la Agencia Internacional de la Energía (AIE), organismo encabezado por Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, asegura en un reciente informe que la reducción de la velocidad permitirá ahorrar hasta 430.000 barriles diarios el consumo de petróleo. Es decir, un 9,5% del total de barriles que compramos cada día a Rusia.

Por su parte, la DGT asegura que, tomando como referencia los 120 km/h, el ahorro medio de un vehículo de gasolina es de un 8,8%, mientras que en un coche diésel este alcanza el 6,6%. Es decir, al precio que está la gasolina en estos momentos, el ahorro por cada 50 litros podría acercarse a los nueve euros en el caso de un automóvil de gasolina y a los seis euros si hablamos de un diésel.

Cambios más profundos

Lo que exige la situación que estamos viviendo va más allá de reducir la velocidad. En el informe de la AIE se apunta a que los ciudadanos debemos hacer cambios profundos en nuestra forma de vivir si queremos reducir la dependencia del petróleo a corto plazo.

Aquí, nuestra forma de movernos es esencial. Según el organismo, el uso del transporte público, de la bicicleta o caminar, en lugar de coger el coche, ahorraría unos 330.000 barriles diarios de crudo. Alemania está subvencionando el uso del tren con abonos mensuales a nueve euros que permiten recorrer todo el país.

Las posibilidades para la reducción del uso del petróleo son muchas. La agencia apuesta por reducir los vuelos de negocios (ya estamos en los niveles prepandemia) o aumentar el teletrabajo. Según sus cálculos, tres días a la semana ahorrarían 500.000 barriles diarios.

La reducción de la velocidad en las carreteras es sólo una medida más. Pero desde hace tiempo, algunos colectivos piden mayor concienciación ciudadana. Un ejemplo es el tweet anterior. Una posibilidad para quien no puede renunciar al coche (carecer de él también puede ser un privilegio) es aparcar más lejos del destino, aprovechando a caminar unos minutos al día y reduciendo ligeramente el consumo del combustible. En Suiza se presiona para que los niños vayan andando al colegio, Rivas-VaciaMadrid, un municipio cercano a la capital, corta los accesos para reducir el riesgo de atropello en la puerta de los centros escolares y animar a que los niños vayan andando o en bicicleta.

Foto | Kato Blackmore 🇺🇦

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