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IBM niega que Google haya alcanzado la «supremacía cuántica»: este es su argumento

IBM niega que Google haya alcanzado la «supremacía cuántica»: este es su argumento
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El debate acerca de si Google ha alcanzado o no la «supremacía cuántica» sigue coleando. A mediados del pasado mes de septiembre un artículo publicado fugazmente en la página web de la NASA recogía que un equipo de investigadores de esta compañía liderado por John Martinis había logrado este hito. Sin embargo, el artículo fue eliminado del repositorio de la Agencia Espacial Estadounidense pocas horas después de su publicación.

Actualmente el artículo sigue estando disponible en Internet y es fácil localizarlo, lo que ha provocado que muchos investigadores ajenos a Google hayan podido leerlo y no hayan dudado en expresar su punto de vista. Hay opiniones de todo tipo: a favor, y también en contra. Precisamente, una de las últimas compañías que se ha pronunciado ha sido IBM, que es claramente una de las principales competidoras de Google en el ámbito de la computación cuántica. Y lo que ha hecho ha sido negar que esta última haya alcanzado este hito.

Estas son las razones por las que IBM niega el autoproclamado «logro» de Google

Antes de seguir adelante merece la pena que nos detengamos un momento para recordar qué es la «supremacía cuántica». En realidad es una idea bastante sencilla debido a que no es más que el hito que alcanzaremos cuando un ordenador cuántico sea más rápido en la práctica que un ordenador clásico cuando ambos se enfrenten a la resolución de un mismo problema. Esto es lo que Google afirma haber conseguido y lo que algunas voces discordantes ponen, cuando menos, en seria duda.

La «supremacía cuántica» es el hito que alcanzaremos cuando un ordenador cuántico sea más rápido en la práctica que un ordenador clásico cuando ambos se enfrenten a la resolución de un mismo problema

Para explicar el argumento que sostiene la opinión de IBM necesitamos repasar qué es lo que Google afirma haber logrado exactamente. Lo que los investigadores de esta última compañía recogen en el borrador que aún circula por Internet es que han diseñado un algoritmo que tiene como objetivo generar números aleatorios mediante un procedimiento matemático muy complejo, y que obligaría al superordenador Summit del Laboratorio Nacional Oak Ridge (Estados Unidos), que actualmente es gracias a sus 200 petaflops el más potente del mundo, a invertir en esta tarea nada menos que 10.000 años. Pero, según los investigadores de Google, su procesador cuántico Sycamore de 54 cúbits ha resuelto esta tarea en solo tres minutos y veinte segundos.

Sycamore

El argumento que utiliza IBM para negar el logro que Google afirma haber alcanzado ataca directamente a su línea de flotación porque afirma que sus investigadores son capaces de resolver ese mismo cálculo utilizando un superordenador convencional, y no uno cuántico, en, como mucho, dos días y medio. Pero esto no es todo. Además, desde IBM insinúan que con más tiempo podrían depurar su algoritmo introduciendo mejoras tanto en el hardware como en el software para recortar esos dos días y medio, por lo que esta cifra parece reflejar el peor escenario posible arrojado por su solución.

Si miramos lo que dicen estas dos compañías con cierta distancia, y lo aceptamos tal y como lo defienden, podemos concluir que la diferencia entre los tres minutos y veinte segundos de Google y los dos días y medio de IBM es abultada. Lo es, efectivamente, pero no lo suficiente para validar la consecución de la «supremacía cuántica». Y es que en la definición de este hito está implícita la necesidad de que el problema resuelto sea inabarcable por un ordenador clásico en un plazo de tiempo razonable. Los 10.000 años que estima Google son claramente inabarcables, pero los dos días y medio como peor de los escenarios posibles que propone IBM plantean un escenario perfectamente abarcable.

Sea como fuere lo más prudente en estas circunstancias es esperar que Google publique la versión final de su artículo. Solo así los expertos podrán estudiarlo a fondo y determinar si esta compañía ha alcanzado, o no, la tan ansiada «supremacía cuántica». Es probable que incluso entonces los expertos y las compañías que compiten en este sector con tanta proyección no consigan ponerse de acuerdo, pero, pase lo que pase, nosotros estaremos aquí para contároslo con la máxima objetividad posible.

Vía | Financial Times

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