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El ángulo de impacto del meteorito que acabó con los dinosaurios fue perfectamente letal, según los modelos 3D de una supercomputadora

El ángulo de impacto del meteorito que acabó con los dinosaurios fue perfectamente letal, según los modelos 3D de una supercomputadora
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Han pasado unos 66 millones de años y es un misterio que aún nos reconcome. Tanto, que a medida que la tecnología y los medios permiten en cierto modo indagar sobre el impacto del meteorito que acabó con los dinosaurios los investigadores intentan arrojar luz sobre ello, y en esta ocasión han recurrido a una supercomputadora para simular aquel entorno.

Hace pocos meses hablábamos de que finalmente se aceptaba la hipótesis del meteorito, porque aunque era la conclusión más extendida (y probablemente e lo que aprendimos de pequeños) seguía siendo objeto de debate. Una desaparición (que no extinción, como también matizamos) que ahora se ha simulado en tres dimensiones y que plantea que el ángulo que siempre se ha creído más probable quizás no lo sea.

Ni más ni menos inclinación: fue prácticamente "perfecta"

A modo de resumen muy rápido y breve, lo que se cree es que un asteroide impactó en la Tierra en lo que ahora es la costa este de México causando quizás lo más cercano que conocemos a un "Apocalipsis". Se le conoce como el asteroide de Chicxulub, por el poblado maya cercano al centro del cráter de 180 kilómetros que creó, del cual ya vimos que el análisis de un cilindro de roca extraído de su borde nos permitía crear una foto finish del día después del impacto.

Se habló entonces de 425.000 millones de toneladas de dióxido de carbono, 300.000 millones de toneladas de azufre y un larguísimo invierno que acabó con tres cuartas partes de las especies vivas de animales y plantas desaparecidas, entre las cuales se encontraban los dinosaurios, tras haberse liberado una energía equivalente a 10.000 millones de bombas de Hiroshima. Y lo que han querido hacer ahora es precisar el ángulo de impacto.

Crater 01

Para ello, el equipo de investigadores del Imperial College de Londres ha recurrido a una supercomputadora HPE Apollo 6000 Gen10 para realizar simulaciones lo más precisas posibles sobre el impacto, con sus 14.000 núcleos y chips Intel Skylake. En el trabajo, publicado en Nature, explican que introdujeron varias velocidades y ángulos para crear unos 300 modelos en 3D, los cuales compararon con los datos geofísicos que se han observado hasta ahora en el gigantesco cráter.

Según concluyeron, las más consistentes encajan con un ángulo de impacto de 60 grados, a diferencia de los 90 grados que se habían considerado en los inicios y que poco a poco se habían ido descartando a favor de estos 60 grados. Con esta inclinación, las rocas y sedimentos se expulsarían de manera casi simétrica, acompañando a esa tremenda nube de gases que acompañaría al cambio climático que supondría un antes y un después en la biosfera del planeta.

Simulacion Impacto 01 El uso de una supercomputadora ha facilitado crear simulaciones 3D y no 2D como hasta ahora habían sido la mayoría, explican G. S. Collins, N. Patel, T. M. Davison, A. S. P. Rae, J. V. Morgan, S. P. S. Gulick et al. Aquí una de sus simulaciones, concretamente la del impacto con un ángulo a 60 grados.

El equipo de científicos cataloga este ángulo de 60 grados, cada vez con más estudios a favor, como "el peor escenario posible para en cuanto a letalidad del impacto". De hecho, un ángulo de 90 grados (un impacto prácticamente vertical) hubiese sido según explican más favorable para los dinosaurios y todas aquellas especies que desaparecieron, dado que la inclinación a 60 grados maximiza tanto la eyección de rocas como la producción de gases, y no una menor (o mayor).

"Nuestras simulaciones sugieren que el impacto en Chicxulub produjo una distribución prácticamente simétrica de los cuerpos expulsados y que fue el peor escenario posible en cuanto a letalidad del impacto, con el resultado de la producción de gases que causaron un cambio climático". G. S. Collins, N. Patel, T. M. Davison, A. S. P. Rae, J. V. Morgan, S. P. S. Gulick, et al

Con esto concluyen que es el ángulo más catastrófico posible, viendo que es el que crea una nube de gases mayor y por tanto favoreciendo ese largo y mortífero invierno que quedó en el planeta al estar bloqueada la entrada de luz solar. Además, como ya vimos en aquella foto finish del día después del impacto, se considera que el cráter se rellenó de 40 ó 50 metros de roca fundida y fragmentaria en los primeros minutos, para que 24 horas después quedase un mar con relativa tranquilidad. Desde luego, aquí sí podría decirse que la ciencia avala que después de la tormenta, llega la calma.

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