Ni científico ni ingeniero: quién fue James Webb, el hombre que nombra al telescopio espacial más potente hasta la fecha

Ni científico ni ingeniero: quién fue James Webb, el hombre que nombra al telescopio espacial más potente hasta la fecha
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El pasado 25 de diciembre la exploración del espacio vivió un momento histórico, el telescopio espacial James Webb completaba con éxito su despegue y daba inicio a una nueva era de la investigación sideral. Como ya explicamos en Xataka, su importancia radica en que es cien veces más potente que su predecesor, por lo que permitirá a la humanidad desentrañar nuevos misterios del espacio.

Un artilugio, por tanto, de enorme trascendencia para la ciencia que, sin embargo, lleva el nombre de un hombre que no fue ni científico ni ingeniero, James Edwin Webb. Este norcarolino, burócrata de carrera, no desarrolló ninguna teoría, ni construyó ningún cohete, ni hizo grandes descubrimientos, pero fue una figura clave en los inicios de la exploración espacial, ya que fue el administrador de la NASA entre 1961 y 1968.

Por lo tanto, bajo su administración la agencia espacial estadounidense inició algunos de los proyectos más importantes de su historia, misiones que dejaron una huella imborrable en la memoria colectiva y que, a la postre, supusieron la victoria de los Estados Unidos sobre la Unión Soviética en la carrera espacial al poner al primer hombre en la Luna: los programas Mercury y Gemini y, sobre todo, el Programa Apolo.

Su mandato en la NASA, sin embargo, estuvo enturbiado por el accidente del Apolo 1, la primera misión tripulada del Programa Apolo que tenía por objetivo aterrizar en la Luna, algo que no pudo conseguir porque un incendio en la cabina durante una prueba destruyó el módulo de mando y acabó con la vida de sus tres tripulantes, el comandante Virgil I. Grissom, el piloto del módulo de mando Edward H. White II y el piloto del módulo lunar Roger B. Chaffee.

Webb se puso al mando de la investigación para esclarecer los hechos y fue interrogado sobre sus hallazgos por diversos comités del Congreso de los Estados Unidos, una exposición pública asociada a la tragedia que perjudicó su imagen y le hizo cada vez más impopular. Finalmente, dejó la NASA en octubre de 1968, pocos meses antes de que el Apolo 11 completase con éxito su despegue e iniciara el viaje espacial más famoso de la historia, culminación del Programa Apolo.

Debido a ese final en la NASA oscurecido por la tragedia del Apolo 1, que ensombreció su figura pese a ser uno de los hombres clave en los inicios de la exploración espacial desde su puesto de administrador, sus sucesores en el cargo decidieron bautizar el nuevo telescopio espacial con su nombre.

"Cuando Webb se retiró, justo antes del primer alunizaje, la NASA había lanzado más de 75 misiones científicas para estudiar las estrellas y las galaxias, nuestro propio Sol y nuestro planeta natal. Misiones como el Orbiting Solar Observatory y la serie Explorer de satélites astronómicos, que sentaron las bases para el período de descubrimiento científico más exitoso de la historia, que continúa en la actualidad", señala la agencia espacial estadounidense en su perfil de Flickr.

Un burócrata de carrera

James Webb se licenció en Educación por la Universidad de Carolina del Norte y, más adelante, tras un breve paso por el ejército, en Derecho por la Universidad George Washington. Empezó su carrera en el servicio público como secretario de un senador y continuó como asistente del exgobernador de Carolina del Norte, para luego pasar a trabajar en el sector privado en cargos directivos.

Con la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, Webb volvió al ejército, donde fue capitán y luego mayor de una unidad de aviación del Cuerpo de Marines. Tras la guerra, volvió al sector público como asistente del subsecretario del Departamento del Tesoro y luego como director de la Oficina de Presupuesto del Presidente de Estados Unidos.

De ahí pasó a ser subsecretario del Departamento de Estado de EEUU, puesto que abandonaría en 1952 para volver al sector privado. Nueve años después de eso, el presidente John F. Kennedy le ofreció dirigir la NASA.

Imagen 1 | George Tames

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