Las grandes ciudades del presente seguirán siendo grandes ciudades en el futuro: así se imagina cómo viviremos el arquitecto Carlo Ratti
Entrevistas

Las grandes ciudades del presente seguirán siendo grandes ciudades en el futuro: así se imagina cómo viviremos el arquitecto Carlo Ratti

Supermercados inteligentes, ruedas eléctricas, gimnasios flotantes o paredes hechas de envases de vidrio. Todos estos conceptos que hemos ido viendo a lo largo del tiempo tienen el denominador común de querer mejorar las ciudades y un nombre: Carlo Ratti, arquitecto y director del Senseable City Lab del MIT y responsable de la firma de arquitectura 'Carlo Ratti Associati'. Ambas entidades lanzan propuestas como las mencionadas para ganar eficiencia y sostenibilidad en las grandes urbes del futuro, cosa que pudimos ver en el pasado evento Smart City Expo.

Y ahora, con los contagios del COVID-19 en máximos y todo lo que ha significado la pandemia para las ciudades, hemos tenido la oportunidad de hablar brevemente con Carlo para comentar si las ideas que se han puesto encima de la mesa para las ciudades inteligentes del futuro siguen siendo válidas. Su discurso es, a pesar de todo lo que ha ocurrido, optimista.

Las ciudades Post-COVID: el mayor cambio lo empujarán las oficinas del futuro

Los Angeles

Mientras el mundo piensa en las lecciones que debemos aprender y los cambios que se podrían aplicar en las ciudades del futuro después de ver las consecuencias de la pandemia, Ratti cree que no se han tenido buenas prácticas. Pero no en un sentido negativo, precisamente defiende que se haya hecho así y espera que la tendencia siga a largo plazo:

"Las buenas prácticas implican comprobar qué es lo que ha funcionado en el pasado e intentar implementarlo para el futuro. Por lo tanto, considero las buenas prácticas como lo opuesto a la innovación. Con la pandemia no hemos tenido precedentes, así que algo interesante que hemos podido ver es cómo las ciudades han ido experimentando, probando cosas al vuelo y por todas partes"

En estos experimentos de prueba y error, sigue Ratti, se han empujado iniciativas como nuevos carriles bici en grandes urbes, peatonalización de plazas y dependiendo de los resultados, esos experimentos se han ido ajustando. Podemos mencionar ejemplos en ciudades como Barcelona y París, donde la pandemia ha llevado al Ayuntamiento a crear nuevos carriles bici o a eliminar todo el tráfico de ciertas calles importantes en determinados días para cederlos completamente a los peatones y ciclistas.

"La distancia social desaparecerá pronto, como ocurrió ya en otras pandemias del pasado"

Es esta metodología la que Ratti cree que va a provocar cambios, aunque sus ideas sobre cómo tienen que evolucionar las ciudades no han cambiado y son las mismas que tenía previas al COVID-19. Defiende que la distancia social desaparecerá algún día tal y como hizo en la pandemia de la gripe española de 1917, "con la gente volviendo a encontrarse y abrazarse":

"Creo que con las vacunas, el distanciamiento social desaparecerá muy pronto. Las pandemias de siglos pasados fueron mucho más devastadoras, con regiones perdiendo hasta el 60% de su población con enfermedades por la peste negra y aún así la gente volvió a aglomerarse en bares, teatros y plazas. Si el pasado es alguna guía, creo que no enseña que el distanciamiento terminará más pronto que tarde"

Lo que sí cree Ratti que ha cambiado para siempre es el triángulo del trabajo, la oficina y nuestras casas. La pandemia ha servido para que comprobemos cómo nuestro hogar puede funcionar como una oficina en muchos casos, y eso hace que el arquitecto crea que las oficinas van a experimentar cambios fundamentales. Tendrán diferentes tamaños, según él, y se distribuirán de forma diferente. Incluso cree que habrá cambios en el diseño de las casas, que ahora necesitarán espacios de trabajo más permanentes, y en el diseño de las ciudades que ya no necesitarán tantos desplazamientos de la casa a la oficina y viceversa. Ratti cree que la tendencia estaba ahí, pero que la pandemia la ha acelerado.

Algunos de esos cambios se adivinan con iniciativas como la "ciudad de los 15 minutos" de París, donde el Ayuntamiento propone que un residente de la ciudad tenga todos los servicios básicos que necesite (escuelas, tiendas, sanidad, etcétera) a un máximo de 15 minutos a pie o en bicicleta. Suecia incluso lleva al límite ese concepto con la ciudad de un sólo minuto. Ratti, que se declara fan de París, cree que modelos como este son un ideal pero al que no es fácil llegar a base de implementar medidas y en los que hay ciertas contradicciones.

"Tienes una "ciudad de 15 minutos" yéndote a vivir a cualquier ciudad pequeña o pueblo donde todo esté al alcance. Si alguien se va a vivir a una gran urbe es porque quiere tener acceso a lo que ocurre más allá de esos 15 minutos. Restaurantes especiales, conciertos, un empleo que esté a una hora de casa pero que sea muy bueno e importante... la idea de tenerlo todo cerca puede ser ideal pero es algo que en la realidad no existe. La gran ciudad de verdad existe más allá de esos 15 minutos".

Rati también menciona proyectos como las superislas de Barcelona, un proyecto similar a las supercuadras de Brasilia en el que el arquitecto está colaborando. Considera que son iniciativas interesantes y que, como el tiempo ya nos ha hecho ver, irán mejorando a base de prueba y error.

"Seguiremos queriendo vivir cada vez más en las ciudades": tendencias de futuro con la micromovilidad y las compras físicas

Carlo Ratti 2

Pandemia mediante o sin ella, algo que también puede cambiar las ciudades tal y como las conocemos son las nuevas propuestas de movilidad urbana. El recientemente presentado Zoox, coche eléctrico y autónomo de Amazon que empezará a trabajar como Taxi en ciudades de los Estados Unidos, es un buen ejemplo de ello. Tendencias hacia las bicicletas y patinetes eléctricos se suman a ello. ¿Veremos cómo las calles adoptan más carriles y medidas especiales para este tipo de coches?

Ratti cree que una de las mayores apuestas aquí es en la micromovilidad más que los coches autónomos, el transporte puramente personal que son los patinetes y bicicletas eléctricas que permiten movernos por las ciudades sin sufrir atascos. La razón de esa defensa es que, según él, cuanta más gente opte por esta micromovilidad más competitivo será el transporte público de masas como el metro o los autobuses por estar menos aglomerado. El arquitecto ve a los residentes utilizando una combinación de ambos medios: metro/tren para desplazarse hacia el centro y patinete para recorrer la llamada última milla. El propio Ratti descubrió como esta forma de moverse en París es haciendo esta combinación.

"¿Te irías a vivir a un pueblo en el interior de España a cinco horas de alguna gran ciudad? No, seguramente querrás estar cerca de esa gran ciudad"

Sobre el fenómeno de las compras online impulsadas por los confinamientos (ya hemos visto empresas como Inditex anunciando cierre de tiendas físicas por esa tendencia), Ratti defiende lo físico y cree que la gente aún se desplazará para ir a comprar.

"Hay algo muy especial y bonito cuando vas al mercado a comprar comida. Me encanta ir a ellos, aunque tenga la posibilidad de pedir comida a domicilio cuando quiera".

Finalmente, sobre la tendencia de un mundo cada vez menos rural y más urbano, Ratti es tajante: "¿Te irías a vivir a un pueblo en el interior de España a cinco horas de alguna gran ciudad? No, seguramente querrás estar cerca de una gran ciudad. Y si por ejemplo te mudas a una ciudad pequeña de los alrededores de Barcelona seguirás siendo un "usuario de Barcelona", porque seguirás dependiendo de ella y desplazándote a ella."

Por lo tanto, y a pesar del surgir del teletrabajo, Ratti cree que no habrá una inversión de la tendencia hacia un mundo más urbano si no más bien cambios en las grandes urbes (a base de esa prueba y error que comenta) para poder acomodar todos los cambios que se produzcan.

Nuestra conversación termina con la pregunta sobre cómo puede acabar todo este cambio en diez años, con Ratti creyendo que hacia 2030 veremos unas ciudades muy parecidas a las actuales pero con todavía más opciones de movilidad en sus calles. Sólo hace falta que miremos hacia atrás y recordemos las grandes ciudades en 2010: sin patinetes eléctricos, ni bicicletas eléctricas, ni empresas de motosharing. El arquitecto también cree que veremos coches de menos plazas, solo una o dos, para acomodar las necesidades de los usuarios de las grandes ciudades. Más allá, a cincuenta años vistas, Ratti prefiere no hacer predicciones:

"Podríamos despertarnos mañana mismo y ver en las noticias una nueva idea revolucionaria que cambie la forma de movernos por las ciudades para siempre, así que ni me imagino cómo pueden ser las ciudades en 2070. Apple va a lanzar un coche en unos años, y ni me imagino qué van a plantear. Más que predecir, me centraría en cómo podemos cambiar las ciudades con nuestras acciones colectivas"

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