En su apuesta por la agrovoltaica, España acaba de alcanzar un nuevo hito: su primera planta inteligente

En su apuesta por la agrovoltaica, España acaba de alcanzar un nuevo hito: su primera planta inteligente
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Quizás no sea la mejor de las metáforas dado que uno de sus principales objetivos es contribuir a un modelo de desarrollo más sostenible, pero Iberdrola acaba de “matar dos pájaros de un tiro”. Uno en el terreno energético. Otro, en el de la viticultura. Dicho de otro modo, la empresa ha logrado marcarse un “win win” de manual gracias a la aplicación del modelo agrovoltaico.

Y logrando además, reivindica, un hito en España.

¿Qué es eso de la agrovoltaica? Una suma de esfuerzos e intereses entre la agricultura y la energía, dos sectores con un peso más que respetable en España. El modelo busca establecer sinergias entre ambos campos, que se beneficien mutuamente al compartir algo básico: terreno.

En las plantas agrovoltaicas se instalan paneles solares en áreas dedicadas al cultivo o ganado con el propósito de rentabilizar el aprovechamiento del suelo. Mientras crecen las lechugas, zanahorias, forraje para las vacas… se genera energía que puede facilitar el autoconsumo de las explotaciones.

¿Y qué acaban de hacer Iberdrola? Pues poner en marcha una instalación de este tipo que —asegura la compañía— será pionera en España. La planta en cuestión se ubica en la localidad de Guadamur, Toledo, en los viñedos de González Byass y Grupo Emperador, y se ha bautizado con un nombre que deja poco a la imaginación: Winesolar. Para su puesta en marcha la compañía ha contado con la colaboración de dos firmas especializadas, Techedge y PVH.

La dotación tiene un carácter piloto y unos 40 kW de capacidad, energía que se destinará de forma íntegra al autoconsumo de las propias bodegas. Gracias a ese aporte extra de corriente de fuentes renovables la bodega toledana espera avanzar en la descarbonización y disminuir costes.

¿Y ya está? No. Lo que hace tan especial a Winesolar es que es una “planta agrovoltaica inteligente”, la primera de este tipo en España, presume Iberdrola. Lo de smart se explica por el funcionamiento de la instalación, que en vez de actuar como una suma de paneles fijos se amoldará a la explotación. “Permite adaptar la disposición de los módulos a las necesidades de las viñas para regular mediante la sombra de los paneles la incidencia del sol y la temperatura”, explica.

“La instalación contará con seguidores controlados con un algoritmo de inteligencia artificial capaz de determinar en cada momento la posición óptima de las placas solares colocadas sobre las vides”, abunda la compañía. De esa forma su grado de inclinación varía en función de lo que indiquen los sensores instalados en los viñedos sobre —entre otras variables— la radiación solar, el nivel de humedad de la tierra, el grosor del tronco de la vid o incluso las condiciones del viento.

Energía... y un sistema eficiente. La compañía eléctrica va más allá y asegura que la agrovoltaica no solo permitirá a la bodega obtener energía; también reforzará su eficiencia. “Contribuirá a mejorar la calidad de la uva, permitirá un uso más eficiente del terreno, reducirá el consumo de agua de riego y mejorará la resistencia del cultivo a las condiciones climáticas, ante el aumento de las temperaturas y las cada vez más frecuentes olas de calor”, reflexionan desde Iberdrola.

La empresa presenta Winesolar como un “ejemplo” de las ventajas del modelo y de las renovables en el rural y el sector primaria. A lo largo del próximo año monitorizará los resultados precisamente para “seguir perfeccionando” un sistema que ya prevé replicar en otras explotaciones de España.

Un camino que ya viene de atrás. Iberdrola no es la primera ni desde luego la única compañía que plantea explorar las posibilidades de la agrovoltaica, un concepto que quizás no haya gozado de gran popularidad hasta ahora, pero que ya tenía defensores hace 30 años, en la década de 1980.

En Alemania, Malia, Gambia, Chile, Estados Unidos o China, entre otros países, han probado también el modelo y aquí mismo, en España, Repsol anunciaba hace no mucho una alianza con Powerfultree para explotar proyectos con este tipo de tecnología. Para empezar planteaban un piloto en una finca vinícola de la Escuela de Enología San Gabriel, en Aranda de Duero.

El modelo promete, desde luego: un estudio publicado en 2019 en la prestigiosa revista Nature calculaba que si dedicásemos el 1% de los terrenos cultivables a la generación fotovoltaica tendríamos suficiente para compensar la demanda global de energía.

Imagen de portada | Iberdrola

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