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La última frontera: todas las películas y series de Star Trek de peor a mejor
Cine y TV

La última frontera: todas las películas y series de Star Trek de peor a mejor

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Diario del Capitán Adrián Álvarez, fecha estelar 112317.5. Estamos rumbo a la serie 'Star Trek: Discovery', por lo que hemos decidido explorar todas las series y películas de la franquicia, para tener una idea aproximada de a qué atenernos o al menos de qué esperar... y también de qué temer.

Y es que debe anotarse que Star Trek nació en los sesenta y ha sido motivo de alegría, objeto de desvelo y, en muy contadas ocasiones, razón de enfado. Pese a no contar con la fama milmillonaria de su prima Star Wars, Star Trek se ha mantenido siempre en nuestras vidas, aunque no siempre con la calidad que se merece.

Sin más introducción, atravesemos ya la última frontera. Vayamos con valor donde ningún otro hombre ha ido jamás, a los viajes de las distintas tripulaciones de Star Trek ordenados de peor a mejor...

19. Star Trek: Némesis (Stuart Baird, 2002)

Star Trek es una franquicia que necesita el cariño de los implicados para funcionar y el director de esta película, Stuart Baird la despreciaba. Hasta el último momento se negó ver cualquier material previo y el resultado se nota.

Los productores seguían empeñados en convertir a un actor shakespeariano de 60 años en héroe de acción (Patrick Stewart) y podrían haber usado a Bryan Singer para algo más que un cameo, pues por entonces se encontraba en su mejor época, por lo que se entiende que ésta fue LA oportunidad perdida para que la tripulación de la Nueva Generación se despidiera como era debido.

Como es lógico, en Espinof no entusiasmó, precisamente...

18. Star Trek: Enterprise (2001 - 2005)

La peor serie de Star Trek debería enseñar a los responsables de 'Discovery' todo lo que no hay que hacer. La historia, situada un siglo antes de las aventuras del Capitán Kirk, tiene valor en tanto que muestra los primeros pasos hacia la Federación de Planetas y cómo la humanidad inicia su viaje a las estrellas.

Sin embargo, es precisamente su punto de partida lo que acabó dañando a la serie a la larga: el capitán Archer, interpretado por Scott Bakula, es intrépido y el primero en toparse con muchas de las razas clásicas de la saga, pero eso no justifica una velada xenofobia extendible a la serie en sí.

Aún peores son su horrible cabecera, propia de la época, y sobre todo su final, un capítulo apresurado y narrativamente torpe que se las arregla para desmerecer TODA la serie al situar el desenlace como una proyección del Comandante Riker (el de ‘Star Trek: La nueva generación’). Quiere ser un codazo entre amigos y acaba siendo ese guiño incómodo que te dedica alguien con mala pinta en el autobús.

17. Star Trek: En la oscuridad (2013)

J. J. Abrams tiene la cualidad de hacer películas muy dinámicas y propulsivas, en las que se hace imposible el aburrimiento, pero que dependen de un entramado narrativo parecido al puntillismo: de lejos parece hasta bonito, pero acercarse sólo te muestra bastas gotas de pintura. Y ésta es su peor obra puntillista.

Remake confeso sólo en el último momento de 'La ira de Khan', con el ridículo que se hizo en marketing dada la querencia de Abrams hacia la caja misteriosa, carece de la reflexión sobre el paso del tiempo de la original para abandonarse a la acción descerebrada, algo que no es inherentemente malo, porque quién no disfruta con un poco de marcha.

No, su lugar en esta lista se debe a su absoluta falta de sensibilidad. A la injustificable escena en ropa interior de Alice Eve se une un argumento que, bueno, no me fue posible creer mientras se desarrollaba: en líneas generales, es una metáfora sobre aquello que los truthers creen sobre el 11-S, esto es, que fue un trabajo desde dentro y no un ataque terrorista.

Emponzoñar el legado de Star Trek con un argumento semejante bien le merece este puesto y es que ni los tribbles pudieron hacer bien, pero aquí me temo en minoría, porque entre mis compañeros de Espinof esta película triunfó.

16. Star Trek V: La última frontera (1989)

Muchas cosas en la producción de esta película fueron mal y el resultado transpira en la pantalla. William Shatner había aceptado aparecer en el resto de películas, cobrar millones y estar a las órdenes de Nimoy con la condición de escribir y dirigir su propia entrega, lo que se tradujo en la tercera peor película.

Su argumento religioso (en un principio, Shatner quería al Diablo mismo y rescatar a sus amigos del Infierno) no casa del todo con el mundo creado por Gene Rodenberry.

Pese a todo, está hecho con ese ególatra cariño propio de Shatner y eso la redime, pues da espacio y escenas al resto de sus compañeros, de modo que el espectador siga enamorado de la tripulación original.

En Espinof | Especial Star Trek: 'Star Trek V: la última frontera', de William Shatner

15. Star Trek IX: Insurrección (1998)

Un capítulo, de los mediocres, alargado a la duración de una película es lo mejor y lo peor que se puede decir de esta entrega que carece de ambición, pero no de cierto entretenimiento.

En un planeta con radiaciones rejuvenecedoras, Data empieza a fallar y Jean Luc Picard, su mejor amigo, hará lo que haga falta para ayudarle, aunque tenga que poner en peligro su posición en la Federación.

El enfrentamiento entre una raza eternamente joven que ha renunciado a la tecnología y un esqueje de ésta, exiliada y dependiente de la tecnología y la cirugía estética, da una cierta medida (junto a los Borg de ‘Star Trek: La nueva generación’) de las discusiones que con el fin de milenio se producían respecto a la ciencia, pero al final sólo queda un sonoro meh.

Para los trekkies es, en definitiva, un producto palomita: te lo comes sin darte cuenta y apenas tiene algo que asimilar, pero siempre es mejor que no tener nada que llevarte a la boca.

En Espinof | Especial Star Trek: 'Star Trek: Insurrección', de Jonathan Frakes

14. Star Trek: La película (1979)

No es un rasgo positivo, pues esta película tiene la capacidad de dilatar el tiempo: sus 132 minutos se sienten como si fueran tres horas.

Podemos echar la culpa por igual a Robert Wise, director de ‘Ultimátum a la Tierra’ entre muchas; a la historia de Alan Dean Foster (sí, el impulsor del Universo Expandido de Star Wars, toma conexión cósmica), a la que el guionista Harold Livingston no sabe inyectar emoción; al departamento de efectos especiales y al de producción, ensimismados en unos trucajes que han aguantado muy bien el paso del tiempo.

Pero al final, al estar protagonizada por la tripulación original, contar con buenas ideas y tener una magnífica partitura de Jerry Goldsmith, el tedio se hace soportable. Además, su alergia a la acción desbordante para dignificar la saga respecto a la competencia la convierten en una declaración de intenciones: aburrida, te parece decir, pero con la frente alta.

En Espinof | Especial Star Trek: 'Star trek, la película', de Robert Wise

13. Star Trek: La serie de animación (1973 - 1975)

La productora Filmation vino a curar el mono de Star Trek, una vez su base de fans empezó a crecer debido a la sindicación, con dos temporadas que compensaron la animación algo estática y la escasez de medios con imaginación.

Aquí, todo es posible, como por ejemplo, un capítulo que se desarrolla en parte bajo el agua y que aún hoy, con todos los medios y efectos especiales a su disposición, harían sudar sangre a un productor.

Así que si estás dispuesto a pasar por alto su aspecto desfasado, te encontrarás una serie que ofrece secuelas a capítulos de la serie clásica y que cuenta con las voces del reparto original.

12. Star Trek VII: La próxima generación (1994)

Con razón, esta entrega se encuentra casi en el centro de esta lista. Entendido como un exorcismo por el que William Shatner dejó ir al Capitán Kirk (por eso, vaya, no quiso volver en el remake), la película le junta en un par de escenas a Jean Luc Picard y casi parece que los astros se alinean.

Casi, porque lo que debería haber sido el ejemplo perfecto de aunar nostalgia y ansias de avanzar (no obstante, esta película dio el relevo en cine a la tripulación de Picard), se convierte en una coctelera de más de lo mismo.

Se venía de seis películas a las que sólo una puedo poner pegas de verdad, con la cualidad de no repetirse, por lo que vivir un constante déjà vu frustra un poco, por más que Malcom McDowell aporte su saber hacer como villano de la función.

En Espinof | Especial Star Trek: 'Star Trek: la próxima generación', de David Carson

11. Star Trek III: En busca de Spock (1984)

Leonard Nimoy no sólo era el vulcaniano más conocido a este lado de la galaxia, también un hombre del renacimiento que lo mismo te cantaba sobre Bilbo Bolsón que te escribía y dirigía una película de Star Trek, prueba de lo implicadísimo que estuvo (y se sintió) con la franquicia.

De las entregas de Star Trek fílmicas, las impares se consideraban las peores hasta que ‘Némesis’ invirtió la tendencia hacia a las pares, pero ésta es sin duda la mejor de las impares. Su buen humor y un klingon interpretado por Christopher Lloyd la sitúan incluso por encima de la media, pero el ojo de Nimoy se recrea a veces en aspectos que sólo son interesantes para él, como la plúmbea ceremonia de Fal-Tor-Pan.

La gran pega es que disminuye el impacto emocional de la muerte de Spock al final de ‘Khan’, aunque sepa compensarlo con la pérdida por parte de Kirk de su hijo. Por otro lado, esta película confirma que había una intención de convertir las entregas cinematográficas en una nueva temporada de la serie y que, bueno, clasificarlas de este modo y verlas salteadas les hace un flaco favor a las propias películas y al espectador.

En Espinof | Especial Star Trek: 'Star Trek III: en busca de Spock', de Leonard Nimoy

10. Star Trek IV: Misión salvar la Tierra (1986)

La intención a la hora de hacer esta película fue que tuviera un tono más ligero y un mensaje ecologista, y vaya si lo consiguieron.

Leonard Nimoy repite como guionista y director de otra gran entrega de Star Trek en cine, si bien el mensaje ecologista está escrito con trazos gruesos: para solucionar un problema del futuro, la tripulación del Enterprise debe viajar al pasado para capturar a una pareja de ballenas jorobadas. Hoy no es que las ballenas se hayan salvado, es sólo que no se habla tanto de ellas, pero el argumento es igual de válido a día de hoy.

En otro orden de cosas, la cuarta película ejemplifica que a Star Trek le valen igual las amenazas concretas y personificadas (como Khan, el Comandante Kruge o Chang), como las difusas, aquellas que no pueden explicarse de manera sencilla, lo que demuestra la versatilidad de la saga.

En Espinof | Especial Star Trek: 'Star Trek IV. Misión: salvar la Tierra', de Leonard Nimoy

9. Star Trek: Espacio profundo nueve (1993 - 1999)

Hasta que sepamos de qué pie cojea ‘Star Trek: Discovery’, esta serie permanece como la más atrevida de la franquicia al dar de lado muchos de los dogmas que Gene Roddenberry obligaba a cumplir a todo aquel que trabajara en su chiringuito.

Así, está ambientada en una estación espacial y no en una nave; la serie cuenta historias a lo largo de varios capítulos y muestra las consecuencias, olvidando la serialización despreocupada exigida por Roddenberry; uno de los temas recurrentes tiene que ver con la religión y la divinidad, en un enfoque opuesto a lo típico de Star Trek; la tripulación podía tener desavenencias entre sí mucho más duraderas que un pique ocasional.

También se atrevió con un reparto multicultural y un capitán, Benjamin Sisko (Avery Brooks), afroamericano.

Sin embargo, no me siento capaz de ponerla más arriba precisamente por Sisko. Entiendo que tiene que lidiar con conflictos externos e internos, pues ésta es sin duda la serie más bronca de todas, pero no termino de cogerle el punto. Menos mal que Worf, el Klingon de ‘Star Trek: La nueva generación’ se incorpora más adelante.

Como nota aparte, se produjo un videojuego de la serie, con el motor gráfico del 'Unreal Tournament', divertido e injustamente olvidado.

8. Star Trek: Voyager (1995 - 2001)

Que Star Trek da lo mejor de sí cuando se atreve, en efecto, a ir donde ningún otro ser humano ha ido jamás, es obvio, pero el punto de partida de esta serie es valiente como pocos: debido a un incidente, la nave Voyager acaba a más de setenta años luz de casa y se ve obligada a cooperar con unos enemigos para volver.

Una pena que este punto de partida no se le saque partido en siete temporadas y, en el fondo, sea como cualquier otra misión estelar.

Su mayor logro es que, por primera vez en la saga, es el reparto femenino el que consigue los papeles con mayor empaque: Jeri Ryan interpreta a Siete de Nueve, una humana rescatada del colectivo Borg (en un capítulo en el que la Voyager se tienen que aliar con ellos ante una amenaza mayor: lo dicho, esta serie es puro Star Trek) que tiene que reaprender su humanidad.

Pero la estrella es Kate Mulgrew, a la que recordaréis de ‘Orange is the new black’ pero que yo recordaba de ‘Remo: desarmado y peligroso’, la cual interpreta a la Capitana Kathryn Janeway, que lo mismo te pactaba con enemigos en caso de necesidad que te soltaba un corte en el puente de mando. Ambas merecían una serie un poco más atrevida de lo que fue Voyager.

7. Star Trek: Más allá (2016)

Rescatada de las zarpas de Roberto Orci (guionista estrella y estrellado, truther, a punto de hacer su debut en la dirección aquí), la producción de esta película fue sabiamente reorientada por Doug Junn y Simon Pegg.

El guión tiene el sabor de un buen capítulo de la serie aunque carece de ambición: lo eleva la dirección de Justin Lin, que venía por todo lo alto de la franquicia de los rápidos y furiosos, y su único tropiezo es repetir canción de los Beastie Boys, en pleno clímax, en un gratuito guiño al remake de 2009.

Su taquilla más bien modesta puede que haya enfriado los ánimos de más entregas, pero se mantiene como un ejemplo digno de lo que podría dar de sí este reparto en manos de guionistas capaces que sientan verdadero cariño, no sólo por Star Trek, sino por contar historias lejos de horrorosos ideales políticos.

En Espinof | 'Star Trek: Más allá', acelerada pero muy entretenida

6. Star Trek: La nueva generación (1987 - 1994)

Con el tiempo se hace cada vez más difícil imaginar la presión a la que se vieron sometidos los responsables de esta serie: la sombra de Star Trek, la serie original, era ya por entonces demasiado grande y se había acrecentado con las distintas entregas cinematográficas.

En ese sentido, ‘Star Trek: La nueva generación’ superó cualquier expectativa al presentar al capitán más carismático de la franquicia, Jean Luc Picard, y una nueva tripulación que volvería a ganarse el cariño de los trekkies, como el Comandante Riker, Data o LaForge.

Aquí es cuando me tengo que poner firme porque, por mucho que me guste pasar horas con esta gente, eso no significa que sea perfecta. Tarda un par de temporadas en ponerse interesante de verdad, se nota que el género de la ciencia ficción en general estaba viviendo un declive en cuanto a calidad y el capítulo final es un juego de malabares que sale adelante por los personajes y la nostalgia fan, más que por la historia.

Quizás es la mejor forma de describir la serie, por sus contrastes: dio origen a la última gran especie de la franquicia, los Borg (fruto, sin duda, del auge del ciberpunk), pero también a Q, un ser todopoderoso que en la serie original se habrían ventilado en un episodio.

Su mejor logro, no obstante, fue la de foguear a Ronald D. Moore, quien coló un guión en una visita al plató y empezó así una sólida carrera con el remake de ‘Battlestar: Galactica’ como joya de su corona.

5. Star Trek VIII: Primer contacto (1996)

La mejor película de la tripulación de Picard es una suma de todo lo bueno que se dio en la serie de 'La nueva generación': viajes en el tiempo, los Borg y otra tripulación a la que daba gusto ver interactuar tanto en pantalla pequeña como en grande.

Sus primeros compases, en los que los Borg ganan y asimilan la Tierra, sitúan a 'Primer contacto' como una de las películas donde más tienen que perder los protagonistas… y eso sólo es el principio. Porque a continuación se nos enseña el mundo del que Star Trek es heredero: uno que se recupera de la Tercera Guerra Mundial y que está a punto de establecer el primer contacto con una raza alienígena, los vulcanianos.

Pero detrás de esta grandiosa historia donde el presente está perdido y el pasado en peligro, hay otra más personal con un Jean Luc Picard obligado a superar su odio hacia los Borg para poder vencerlos. Son cosas como estas las que han convertido al personaje de Patrick Stewart en el capitán favorito de los fans.

En Espinof | Especial Star Trek: 'Star Trek: Primer contacto', de Jonathan Frakes

4. Star Trek VI: Aquel país desconocido (1991)

Los miembros de la serie clásica se despidieron como protagonistas del cine en esta entrega redonda. ¿El responsable? De nuevo, Nicholas Meyer, al timón de un filme tan divertido como era de esperar.

Es más, esta entrega refrenda que los planteamientos de Star Trek no estaban escritos en piedra y que la franquicia debía rodar con los tiempos para seguir sintiéndose viva.

Su argumento muestra el proceso de paz con unos klingon que ya no pueden seguir siendo beligerantes y tiene ese tufillo de superioridad que debieron sentir en América al pasarse la Guerra Fría, pero los años han conseguido auparla entre el aficionado medio incluso por encima de la de las ballenas.

Por su ajustadísimo presupuesto y sentido del humor, esta película abraza todo aquello de Star Trek que los no fans son incapaces de entender: un enfoque desprejuiciado que te pide sentarte y disfrutar. De ahí que ejercicios cínicos de pejiguería cinéfila estilo CinemaSins, ya cansinos de por sí, queden en muy mal lugar cuando abordan una saga como Star Trek y una entrega como ésta.

En Espinof | Especial Star Trek: 'Star Trek VI: aquel país desconocido', de Nicholas Meyer

3. Star Trek (2009)

J. J. Abrams es, ante todo, alguien muy osado. La idea de remozar a la tripulación original llevaba vagando por los estudios desde los 80, pero en estos años la franquicia de Star Trek estaba de capa caída y un remake parecía a la vez el siguiente paso y el último: si salía bien, quedaría Trek para rato, pero si no, quedaban abocados a la extinción.

No puedo decir que fuera suerte el que saliera bien, porque la suerte no tuvo nada que ver. Sus primeros cinco minutos están entre lo mejor de Star Trek y la aproximación de Abrams al Enterprise tiene más que ver con ‘La caza del octubre rojo’ (1990) que con el planteamiento televisivo de sota-caballo-rey en el puente de mando.

Su gran baza es el casting. Chris Pine, el mejor actor secundario con cara de protagonista que tenemos en el cine actual, da vida a un joven Capitán Kirk que se ajustará a la sombra de Shatner a lo largo de la película.

El resto del reparto también es como para ponerle un piso en la Gran Vía a Abrams de lo acertado que es: Karl Urban como el Doctor McCoy, Simon Pegg como Scotty, John Cho como Sulu, el fallecido Anton Yelchin como Chekov, Zoe Saldana como Uhura y, ante todo, Zachary Quinto como el sustituto perfecto de Spock.

Y lo mejor es que esta película no reescribe nada de lo sucedido, sino que dio luz a un universo alternativo para que sus responsables tuvieran carta blanca.

Son tantos platos en el aire que casi le perdonamos a un villano estándar interpretado por Eric Bana y esos puñeteros lens flare.

En Espinof | 'Star Trek' (2009), J.J. Abrams ofrece un espectáculo trepidante para reiniciar la saga

2. Star Trek (1966 - 1969)

Pocas veces las estrellas se alinean desde la Tierra como en la génesis de esta serie. Gene Roddenberry tiene la idea de hacer una serie sobre el placer de explorar mundos nuevos, en plena carrera espacial, y da con un reparto de campanillas que con los años demostrarán el cariño que había puesto en esta franquicia.

Sus valores narrativos están apoyados con firmeza en la edad de oro de la ciencia ficción y algunos de los más grandes escritores del género pasaron por su sala de guionistas: Harlan Ellison, Richard Matherson, Robert Block, Theodore Sturgeon o George Clayton Johnson. La lista intimida y el resultado en pantalla entretiene como pocos, aunque las metáforas ahora nos parezcan demasiado evidentes y algunas ideas pequen de extravagantes, como el planeta gángster.

Nota al margen: si eres de esos a los que los viejos efectos especiales le dan risa, no tienes excusa para verla en Netflix porque los efectos especiales han sido actualizados.

Otra nota al margen: si antes de ver la serie has devorado ‘Futurama’, prepárate para tener una constante sensación de que eso ya lo has visto. La serie de Matt Groening homenajea y saquea sin pudor esta serie.

1. Star Trek II: La ira de Khan (Nicholas Meyer, 1982)

Para una franquicia tan anclada en la ciencia ficción, es curioso que esta entrega sólo se la pueda definir como mágica. Algo más que un grandes éxitos de la serie madre, la película se disfruta al máximo si se la entiende como prolongación y comentario de aquella al tomar a un villano aparecido en uno de sus episodios.

Es condenadamente entretenida, tiene al villano más carismático de Star Trek y lo más importante: contiene una sentida reflexión sobre el paso del tiempo, el cual ha afectado física y psicológicamente a la tripulación del Enterprise y a sus relaciones tanto entre ellos como con su némesis; un logro éste que no es moco de pavo, más si tenemos en cuenta que Star Wars, la gran rival, tardó la friolera de 32 años en incorporarla al canon oficial con 'Star Wars: El Despertar de la Fuerza' (2015).

Es más: si consideramos esa reflexión como la base sobre la que se construye esa cuarta temporada de Star Trek, formada por películas, es posible que te des cuenta de que pocas sagas han sabido asimilar tan bien que el tiempo y las cosas cambian.

En Espinof | Especial Star Trek: 'Star Trek 2: la ira de Khan', de Nicholas Meyer

Star Trek: hacia el futuro

Precisamente con la misma reflexión que Khan termino este artículo: el tiempo pasa. Star Trek ha sabido reinventarse con los años, aunque en algo más de una década sólo hayamos tenido tres películas con el objeto de actualizar material clásico.

Puede que dejar marchar a Bryan Fuller haya sido un error porque es uno de los talentos más peculiares de la televisión. Puede que ambientar la serie diez años antes de la original mine la urgencia de ciertos clímax.

Pero estaremos de acuerdo en que 'Star Trek: Discovery' merece una oportunidad porque pertenece a una franquicia que ha sabido darnos todo lo que hay descrito aquí a lo largo de cincuenta años.

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