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Luis von Ahn, de Duolingo: las certificaciones y las conversaciones llegarán pronto

Luis von Ahn, de Duolingo: las certificaciones y las conversaciones llegarán pronto
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Luis von Ahn es más joven de lo que uno espera. Sobre todo, cuando repasas su carrera y ves que es el responsable de CAPTCHA y reCAPTCHA (comprado por Google en 2009) y que desde 2011 triunfa con su plataforma de aprendizaje y traducción de idiomas, Duolingo.

Esos logros no han venido de la nada, desde luego. Este profesor asociado en la prestigiosa Carnegie Mellon lo tiene todo muy claro. Tuvimos la oportunidad de entrevistarle durante una visita a Madrid, y por cierto, no nos hizo falta traducción. Von Ahn es guatemalteco de nacimiento, amable en las formas y, además, sorprendentemente humilde a pesar de lo que ha logrado ya.

Aprendiendo idiomas mientras te diviertes

La plataforma de aprendizaje de idiomas de Duolingo propone un modelo diferente al de otros sistemas. Como nos explicaba von Ahn, para empezar el sistema es gratuito de principio a fin. Ni siquiera hay publicidad presente durante el aprendizaje. Aquí tenéis la entrevista íntegra en vídeo, en la que von Ahn desgrana todas las claves de este servicio de aprendizaje de idiomas.

Pero además aporta otras diferencias, la más relevante de las cuales es que "hace el aprendizaje divertido", como nos confirmaba el creador de Duolingo. "Es como un juego", explicaba, indicando que Duolingo aprovecha sistemas de gamificación para ir concediendo recompensas o pequeños castigos virtuales (como quitar vidas cuando se falla en alguna lección).

La enorme base de usuarios instalada --12,5 millones activos a día de hoy-- permite que Duolingo pueda usar los datos de uso del servicio para mejorarlo iteración tras iteración. Eso hace que apliquen esa información para dar prioridad a ciertas lecciones sobre otras, o que cambien el orden de las mismas (adjetivos antes que plurales, por ejemplo, o la inversa), etc.

España es uno de los mercados importantes de la plataforma: más de 500.000 usuarios lo utilizan de forma activa en nuestro país, que está el sexto en número de usuarios activos actualmente. Estados Unidos, Brasil y México son a día de hoy los que más usuarios activos tienen aprovechando las prestaciones de Duolingo.

¿Es posible aprender a hablar un idioma con este sistema?

Por supuesto, la pregunta que surge es hasta dónde puede llegar un usuario a aprender un idioma con Duolingo. Según su creador, el sistema --que tiene una eficiencia demostrada según ciertos estudios-- permite llegar a que los usuarios puedan mantener una conversación decente en el idioma aprendido, aunque depende de los usuarios superar algunos obstáculos propios, como --y esto ya formó parte de la conversación posterior, no grabada en vídeo-- el miedo a expresarnos en otro idioma, algo que ha descubierto que es el mayor freno para el aprendizaje de idiomas. "Las personas más sociables son las que mejor aprenden un idioma", nos comentaba.

A los usuarios de Duolingo solo les queda una última etapa para dominar el idioma: practicarlo, a ser posible en un país en el que se hable como primer idioma. Los usuarios aprenden a expresarse y a comprender el idioma, pero claro, falta el importante componente de la conversación.

Luis von Ahn nos comentaba cómo es un apartado difícil de solucionar. De hecho, investigaron la posibilidad de hacer que los usuarios tratasen de conversar entre sí. La cosa no funcionó: "a la gente le cuesta hablar con extraños, y más en otro idioma", destacaba. Así que en Duolingo están desarrollando un sistema de conversación que permita mantener un diálogo medio sofisticado con el ordenador, móvil o tableta. Ese servicio, que calcula estará disponible "en 4 o 5 meses", será una parte crucial de Duolingo, y como era de esperar, será gratuito.

Otro de los apartados que pueden plantear dudas en ese aprendizaje es si es posible obtener una certificación que demuestre que hemos superado cierto nivel en esta plataforma. De momento no, nos indicaba Luis von Ahn, pero están preparando precisamente una novedad en ese apartado.

En este sentido el creador de la plataforma nos explicaba lo ridículo del mercado actual en ese sentido. Algunas certificaciones famosas cuesta mucho dinero, además de tener que pedir cita con varios meses de antelación y de tener que gastar dinero adicional para poder viajar a la localización en la que se realizan los exámenes. Mucha gente que trata de sacarse esas certificaciones, nos explicaba "son gente sin muchos recursos, que tienen que invertir un mes de su sueldo para poder tratar de lograrla".

Para aportar una respuesta al problema, en Duolingo están preparando una certificación distinta en muchos sentidos. En primer lugar, porque costará tan solo 20 dólares, el mínimo que tienen que cobrar para que el personal que evalúa al alumno pueda dedicar ese tiempo a analizar el nivel de ese alumno. Ese precio es además muy bajo porque el examen se realizará a distancia, desde el móvil, pero para "evitar posibles trampas" se usará el audio y cámara frontal del móvil o la webcam del ordenador, por ejemplo, para que el evaluador pueda realizar el examen para la certificación con garantías.

Aprender mientras traduces, un modelo que recuerda a reCAPTCHA

Si la plataforma es gratuita, ¿cómo puede ser rentable Duolingo? Es lo que nos explicaba von Ahn, que aunque confesaba que por el momento están en pérdidas, sí que están logrando acuerdos porque la plataforma de aprendizaje se convierte con el tiempo en plataforma de traducción de textos.

De hecho, a los alumnos de cierto nivel se les van proponiendo traducciones de textos --normalmente párrafos de un artículo, no textos largos-- que van conformando la traducción completa de ese artículo. Ese servicio permite por ejemplo que los sitios web en español de la CNN y de Buzzfeed estén disponibles en nuestro idioma.

Las traducciones se revisan entre los alumnos, y la calidad de dichas traducciones es sorprendentemente decente, lo que valida una idea en la que el crowdsourcing funciona a la perfección: el conocimiento compartido sirve tanto de práctica para el alumno --que traduce textos para perfeccionar su nivel-- como para la empresa que necesita un servicio de traducción fiable.

Von Ahn nos confesaba que el servicio es además notablemente rápido: un artículo de 600 palabras puede estar traducido en 6 horas aproximadamente, y de hecho los dos sitios web citados se basan únicamente en el servicio de traducción de Duolingo: no hay artículos escritos (o traducidos) en español por editores en nuestro idioma, por ejemplo, algo sorprendente si nos damos una vuelta por esos contenidos. Por supuesto las traducciones no son perfectas, y hay dificultades aún que superar --que varios autores trabajen sobre un mismo texto y traduzcan su parte con un tono o semántica distinta, regionalismos, etc--, y algunos estudios también prueban que aunque la traducción de Duolingo es notable y superior a la traducción automática de motores como Google Translate en muchas ocasiones, el resultado no siempre es tan aceptable.

La idea es en esencia la misma con la que triunfó reCAPTCHA. Si recordáis, al sistema original de validación de registros propuesto por CAPTCHA se sumó una característica llamativa: la de que las palabras que aparecían para el reconocimiento humano formaban parte de libros impresos que se tenían que digitalizar. La actividad de millones de usuarios que rellenaban esos reCAPTCHAS hacía posible una digitalización fiable y rápida: el crowdsourcing era, como ahora, pilar de aquel singular desarrollo. Estábamos ayudando a la vez que nos beneficiábamos de las prestaciones de reCAPTCHA, y lo mismo sucede en Duolingo.

La incubadora de idiomas, un experimento de éxito

Cuando lanzaron Duolingo, la plataforma estaba limitada por el número de combinaciones de idiomas soportados. Las 10 combinaciones soportadas (por ejemplo, que españoles, franceses o alemanes aprendan inglés americano) cubrían un amplio espectro de la población, pero no llegaban a satisfacer las necesidades de la comunidad de usuarios.

Duolingo

De hecho, nos explicaba von Ahn, cada día "nos llegaban cientos de correos con otras combinaciones con cientos de combinaciones". Eso hizo que surgiese una idea: ¿y si la plataforma diera la oportunidad de crear un curso de idiomas a los usuarios?

Ahí es donde entra la Incubadora de idiomas, una plataforma dentro de Duolingo que permite a voluntarios el crear cursos de idiomas con una combinación diferente. Crear esos cursos no es tan sencillo, no obstante: los usuarios tienen que solicitarlo --han recibido más de 20.000 peticiones--, pero además eligen a gente con formación y que hable perfectamente ambos idiomas. "Tenemos que asegurarnos de que los cursos sean de calidad: debemos ofrecer suficiente flexibilidad para poder crear un curso de forma sencilla, pero no demasiada flexibilidad que haga que esos cursos acaben siendo de mala calidad".

Para ello, explicaba el creador de la plataforma, ofrecen un esqueleto básico desde el cual planificar el curso, y eso hace que los voluntarios puedan acceder a una base sólida con la que ir aportando los datos necesarios para configurar el curso.

La idea, que empezó como un experimento más, se ha convertido en un verdadero éxito, y de hecho ya hay 10 cursos más disponibles gracias a esta modalidad, dos de ellos con el español (para aprender francés y portugués) como protagonista.

Por supuesto en este punto es donde aparecen combinaciones de todo tipo sugeridas por los usuarios. El soporte de cursos que por ejemplo tengan en cuenta el idioma Klingon, el Dothraki o el élfico está sorprendentemente demandado, y como comentaba von Ahn, el idioma Klingon es más demandado como curso que, atención, el noruego.

Móviles y gamificación

Otro de los apartados clave del éxito de Duolingo es su apuesta por dispositivos móviles, una apuesta que, no obstante, llegó algo tarde. Luis von Ahn nos confesaba que la plataforma nació originalmente en forma de servicio web, y solo tras cierto tiempo decidieron desarrollar una aplicación móvil "más como apoyo de la web".

Gamificación

Aquella aplicación original para iOS, que de nuevo era un experimento en la evolución del servicio, se convirtió en un éxito arrollador, triplicando la base de usuarios del servicio. Más tarde llegaría la aplicación para Android, y el éxito de ambas hizo que hoy por hoy von Ahn confiese que Duolingo sea más una aplicación móvil que un servicio web.

De hecho, el 80% de los usuarios utilizan el servicio desde el móvil, quizás porque la plataforma da pie para ser usada en todo momento. Podemos aprender idiomas mientras esperamos el autobús, por ejemplo: esa ubicuidad podría ser una de las claves del que ni siquiera von Ahn confesaba tener todas las claves.

La gamificación, desde luego, ha sido otro de los argumentos de ese éxito. La inclusión de esa característica fue pilar fundamental de la plataforma desde el principio, pero sus creadores han ido modificando mucho el tipo de recomensas que ofrecían y la presencia de más o menos elementos en la gamificación. Von Ahn nos confesaba que la gamificación era parte del servicio, pero no querían sobrecargarlo demasiado con ese apartado.

Sin embargo, ese sistema funciona, y de hecho en los últimos tiempos han comprobado el éxito que ha tenido otro de los elementos de la gamificación: la tienda virtual, que permite "comprar" algunos elementos para disfrutar aún más del proceso de aprendizaje. Y usamos las comillas porque en realidad compramos con la moneda virtual que se usa en el sistema de aprendizaje. Nunca hay dinero real de por medio. En Duolingo se conceden los llamados lingots cuando logramos completar lecciones sin errores, y con esos lingots podemos por ejemplo comprar pociones que nos hacen recuperar una "vida" cuando la perdemos al fallar en una lección posterior, por ejemplo.

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