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Toshiba Portégé Z30, análisis

Toshiba Portégé Z30, análisis
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El pasado mes de octubre llegaba al mercado el Toshiba Portégé Z30, sucesor de los Z930 y que aportaba varios elementos interesantes a este Ultrabook claramente orientada a usuarios empresariales. Entre los más destacados, desde luego, está la actualización a procesadores Intel de cuarta generación: Haswell es protagonista por varias razones.

Muchas son las opciones destacadas de este equipo empresarial, que tampoco se libra de una desventaja importante y muy llamativa teniendo en cuenta el segmento en el que compite. Veamos todo ello en el análisis que hemos realizado de este equipo en los últimos días.

El magnesio, protagonista del diseño

Los Ultrabooks empresariales logran ofrecer las ventajas de los equipos orientados a usuarios finales, pero tratan de añadir además opciones relevantes para el sector al que van destinados. En el caso del Toshiba Portégé Z30, una de las opciones es el chasis de aleación de magnesio que protege todo el equipo.

Toshiba Portégé Z30

Ese chasis no solo contribuye de forma crítica a la solidez del equipo y a su protección frente a golpes, choques o rayaduras: también le confiere un peso reducido (1,2 kg) que ayuda a convertir este equipo en una solución fácil de llevar con nosotros a nuestro lado. Es curioso el enfoque totalmente clásico de Toshiba con un Portégé que no dispone de pantalla táctil y que de hecho llega con Windows 7 preinstalado. Aunque el fabricante ofrece un DVD con Windows 8.1 preparado para ser instalado en el equipo, esa elección de sistema operativo demuestra la vocación de Toshiba por convencer a usuarios tradicionales de dar el salto a un hardware más potente, pero que no ofrece cambios apreciables en la experiencia de usuario.

Otro de los aciertos de Toshiba lo encontramos en la combinación del trackpad con el trackpoint --que ellos bautizan como Accupoint--. El panel táctil es de buenas dimensiones (10 x 5,6 cm) y favorece ese control, aunque al principio extraña la disposición por encima del trackpad de los botones físicos que se corresponden con el izquierdo y el derecho del ratón.

Toshiba Portégé Z30

En realidad hay una explicación sencilla: esos botones están ahí porque están destinados a ser usados con el trackpoint, no con el trackpad. Ambos métodos de control del puntero siguen la línea de los famosos ThinkPad de Lenovo (antes IBM), y el resultado es notable. El trackpad también está franqueado en la parte inferior por el lector de huella dactilar que es una seña de identidad en este equipo orientado especialmente a usuarios empresariales.

El teclado tiene unas teclas de tacto agradable, con quizás una resistencia algo escasa. Se trata de un teclado retroiluminado con aciertos como esa tecla Intro de dimensiones aceptables y con unas teclas de función que a su vez, y como suele ser habitual, doblan su capacidad y permiten activar o desactivar opciones del portátil (volumen, brillo, conectividad) al combinarlas con la tecla Fn situada en la parte inferior izquierda.

El equipo tiene un grosor contenido de 17,9 mm que permiten algo importante para muchos, y sobre todo para los citados usuarios empresariales: la inclusión de un puerto RJ45 que permite disfrutar de la conectividad Gigabit Ethernet de forma directa.

Ese conector se encuentra en la parte derecha del equipo junto a dos puertos USB 3.0, un lector de tarjetas SD y un cierre de seguridad Kensington. Tanto esos dos puertos USB como el adicional del lateral izquierdo permiten cargar smartphones, tablets y otros dispositivos incluso con el portátil en suspensión gracias a la función Sleep & Charge.

En el lateral opuesto encontramos el conector de corriente, un puerto HDMI, otro VGA (aquí hubiera sido más acertado apostar por un puerto Mini-DisplayPort), además de un puerto USB 3.0 adicional, la toma de auriculares y, atención, una ranura para tarjetas inteligentes (Smartcards) que de nuevo perfila el equipo a usos empresariales.

A todas esas opciones de conectividad se les suma el conector para el Dock de Toshiba que la empresa comercializa como opción --llamada Hi-Speed Port Replicator III-- para los Portégé Z30 y otros equipos profesionales. El conector situado en la parte baja del equipo vuelve a confirmar esa capacidad de este equipo para ser utilizado como puesto de trabajo fácilmente y extender su capacidad con un monitor más grande, además de un teclado y un ratón externos si así lo deseamos.

Especificaciones del Toshiba Portégé Z30

Aunque existen como de costumbre configuraciones varias para estos portátiles, en nuestro caso analizamos un Portégé Z30 A10W basado en un Intel Core i5-4200U a 1,60 GHz (2,60 GHz en modo Turbo). La GPU integrada es la Intel HD 4400, mientras que en el apartado de la memoria contamos con 4 GB de RAM DDR3L a 1.600 MHz ampliables a 16 GB.

Toshiba Portégé Z30

Este Ultrabook cuenta con una unidad SSD de 128 GB de capacidad, aunque es posible optar a modelos que llegan a los 512 GB con el consiguiente incremento de precio. La conectividad viene muy bien cubierta con el soporte de redes WiFi 802.11ac (además de las tradicionales a/b/g/n), y de dispositivos Bluetooth 4.0 + LE (Low Energy) gracias al chip Intel Dual Band Wireless AC 7260.

La batería de 4 celdas cuenta con una capacidad de 52 Wh, y el equipo completa su hoja de presentación con una webcam de 2 Mpíxeles decente para videoconferencias y con su pantalla de 13,3 pulgadas y resolución de 1.366 x 768 píxeles.

Lamentablemente este es uno de los puntos más flojos de este equipo: el panel TN deja entrever sus debilidades, con ángulos de visión discutibles y una calidad aceptable pero que desde luego no es en modo alguno destacable. Teniendo en cuenta la cantidad de horas que pasamos delante de la pantalla y las tecnologías por las que están apostando otros fabricantes (tanto en tipo de panel como en resolución), la elección de Toshiba es más bien decepcionante.

Es importante también destacar que Toshiba ha integrado una serie de tecnologías para tratar de ofrecer una seguridad importante en este equipo. El lector de huellas y el de Smartcard de los que hemos hablado anteriormente son medidas muy interesantes para controlar el acceso físico al equipo, y a ellos se le suma el módulo TPM (Trusted Platform Module) del equipo que sobre todo está destinado a garantizar la integridad de la plataforma y a proporcionar un mecanismo que hace que el cifrado del disco se lleve a cabo de forma transparente con soluciones como Bitlocker, el software integrado en Windows. Estas características a buen seguro serán apreciadas por esos usuarios empresariales que trabajan con muchos datos sensibles a los que nadie más que ellos debe tener acceso, incluso si les roban el portátil.

Un Ultrabook empresarial del que cualquiera puede sacar partido

El equipo de Toshiba mostró su buen comportamiento durante nuestro periodo de pruebas y pudimos comprobar que esas prestaciones empresariales, sobre todo en materia de seguridad, pueden serle también útiles a cualquier usuario.

Toshiba Portégé Z30

Puede que la autenticación con huella dactilar no sea un mecanismo de seguridad perfecto, pero es cómodo de utilizar y su funcionamiento fue decente. Eso unido a la protección del sistema TPM y al cifrado de los datos con Bitlocker supongan una barrera frente a curiosos.

Evidentemente el procesador no está destinado a cargas muy pesadas de trabajo, pero incluso teniendo abiertas muchas pestañas de navegación y otras aplicaciones en segundo plano (música, clientes de mensajería) el funcionamiento era fluido.

Los números son decentes: 4.795 puntos en PCMark7 y 912 puntos en 3DMark11 (la GPU no lo hace mal del todo para ser un chip integrado, aunque no sea una Iris o Iris Pro). En cuanto al sistema de ventilación, no notaremos ruido alguno salvo en casos extremos en los que sometemos al Portégé Z30 a una carga excesiva para sus recursos, como tratar de jugar a juegos con alto detalle y resolución o al someterle a pruebas de estrés con benchmarks destinados precisamente a forzar la CPU al máximo.

Sin embargo, en donde sí se notan las ventajas de aprovechar las posibilidades de Haswell y de este modelo en concreto (la U, como muchos sabréis indica que es una CPU de bajo consumo) que tiene un TDP de 15 W es en la eficiencia energética. La autonomía de la batería es fantástica, y se acerca a las 9 horas en navegación y también ronda esa cifra al reproducir contenidos de vídeo (eso sí, con la WiFi desactivada).

Durante parte del periodo de pruebas tuvimos conectado el Ultrabook a un segundo monitor de 24 pulgadas (1.920 x 1.200 píxeles) y el funcionamiento tanto en escritorio extendido como en duplicación o clonación de escritorio fue perfecto. Las resoluciones se detectaron sin problemas, y pudimos trabajar indistintamente en ambos escenarios (portátil puro o puesto de trabajo) con suavidad.

Toshiba Portégé Z30, la opinión de Xataka

El precio del Toshiba Portégé Z30 es de 1.088 euros, IVA incluido para el modelo analizado, lo que supone un coste algo elevado si atendemos a la configuración hardware que presenta. Su procesador y sobre todo su pantalla no parecen justificar ese precio, aunque es cierto que hay elementos que encarecen el conjunto, como su carcasa o la inclusión de los mecanismos de seguridad que sin duda pueden resultar atractivos en entornos empresariales.
Toshiba Portégé Z30
Lo cierto es que Ultrabook de Toshiba es un candidato perfecto en convertirse en un polivalente equipo que actúe tanto como ordenador portátil como puesto de trabajo en nuestro hogar u oficina. Sus dos sistemas de control del puntero y esa curiosa apuesta por Windows 7 seguramente gusten a los usuarios sin ganas de dar el salto a esa nueva versión del SO de Microsoft que está quizás demasiado centrada en entornos táctiles.

A favor

  • Chasis de aleación de magnesio
  • Autonomía de la batería
  • Opciones de seguridad
  • Combinación de trackpad y trackpoint

En contra

  • Pantalla
  • Puerto VGA en lugar de Mini DisplayPort

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