¿Qué hace falta para construir una carrera en ciencia y tecnología sin salir de tu región? En el caso de Castilla-La Mancha, la respuesta está en el Instituto de Investigación Aplicada a la Industria Aeronáutica (INAIA). Este centro, perteneciente a la Universidad de Castilla-La Mancha, está liderando proyectos de tecnología innovadora al servicio del sector aeronáutico y conectando a estudiantes e investigadores con empresas que necesitan perfiles especializados.
El INAIA se encuentra en el Campus Fábrica de Armas, de Toledo, y la ubicación no es fruto del azar. Uno de los grandes objetivos de este instituto es colaborar directamente con las empresas de dos polos aeronáuticos cercanos y de referencia en España: el de Illescas (también en Toledo), especializado en la fabricación de piezas de fibra de carbono, y el de Albacete, que se centra en la fabricación, el mantenimiento y la reparación de helicópteros.
De este modo, los laboratorios del INAIA completan el polo aeronáutico de Castilla-La Mancha generando conocimiento y creando nuevas oportunidades y empleo cualificado. El centro abrió sus puertas en 2023, impulsado por una inversión de 1,74 millones de euros de fondos europeos FEDER, y desde entonces ha contribuido al desarrollo de 10 tesis doctorales, ha generado más de 200 artículos científicos, ha dado lugar a 4 patentes y ha formado a estudiantes que pueden marcar el futuro de la aviación.
Proyectos con impacto global
Reducir las emisiones de la aviación, desarrollar materiales capaces de soportar condiciones extremas y avanzar hacia una exploración espacial más autosuficiente son algunos de los grandes retos a los que se enfrenta hoy el sector aeroespacial. Ana Romero Gutiérrez, profesora titular en el INAIA, y Fernando José Castillo García, catedrático en la misma entidad, nos explican cómo trabajan para llevar soluciones concretas desde el laboratorio hasta la industria.
Reducir las emisiones de la aviación, desarrollar materiales capaces de soportar condiciones extremas y avanzar hacia una exploración espacial más autosuficiente son algunos de los grandes retos a los que se enfrenta hoy el sector aeroespacial
Uno de los proyectos clave es el que investiga, en colaboración con la Universidad de Berlín y el Instituto Federal de Investigación y Ensayo de Materiales (BAM) de Alemania, cómo utilizar la energía solar para construir infraestructuras en la Luna sin necesidad de transportar materiales desde la Tierra. ¿Y cómo es esto posible? Haciendo uso de la energía solar, que en la Luna es muy intensa, para procesar el regolito lunar (el material que cubre la superficie de nuestro satélite). De este modo, es posible fundir y transformar este material en estructuras sólidas, explican Romero y Castillo, para añadir también que este proceso tiene aplicaciones en la Tierra, sobre todo en el desarrollo de procesos más eficientes a nivel energético.
Otro de los grandes objetivos del INAIA es desarrollar multimateriales avanzados capaces de soportar condiciones extremas como altas temperaturas o atmósferas corrosivas u oxidantes sin perder sus propiedades mecánicas. En este contexto, los investigadores trabajan en la síntesis de multimateriales basados en compuestos intermetálicos, capaces de mejorar la eficiencia y seguridad de las aeronaves.
Sala del Instituto de Investigación Aplicada a la Industria Aeronáutica, en Toledo
En un contexto en el que urge encontrar soluciones a la crisis climática, cobra especial importancia el desarrollo de combustibles sostenibles para la aviación (SAF). En este sentido, el INAIA trabaja en una línea que busca compatibilizar los nuevos combustibles con los que ya se utilizan en la aeronáutica (como el Jet-A1 o el JP8). Tienen como reto, también, asegurar que los materiales que están en contacto con los SAF mantengan su integridad estructural y sus prestaciones.
La inversión procedente de los fondos FEDER europeos hace posible que impulsar la investigación aeronáutica y las carreras tecnológicas no sea algo exclusivo de las grandes ciudades y sus áreas metropolitanas
Y, en la carrera por avanzar hacia una exploración espacial más autosuficiente, en el centro de Toledo cuentan también con proyectos de investigación enfocados en el uso de combustibles en vehículos aéreos no tripulados. La fabricación de otros materiales con energía solar, el desarrollo de una impresora 3D metálica o un robot para la rehabilitación de personas con movilidad reducida están también entre sus proyectos.
Una región que vuela alto
La inversión procedente de los fondos FEDER europeos hace posible que impulsar la investigación aeronáutica y las carreras tecnológicas no sea algo exclusivo de las grandes ciudades y sus áreas metropolitanas. En el caso del INAIA, ha permitido que estudiantes e investigadores desarrollen su carrera en su propia región y ha conseguido posicionar Castilla-La Mancha como un entorno atractivo para empresas nacionales e internacionales.
La actividad desarrollada en el INAIA refleja el impacto de la inversión: ha impulsado la contratación de personal vinculado a proyectos de investigación, ha contribuido al desarrollo de numerosos proyectos científicos y ha hecho posible la formación de estudiantes y egresados de titulaciones de ingeniería, dando forma a un ecosistema que favorece el desarrollo económico, educativo y social.
Una muestra de cómo la inversión en ciencia y tecnología, en este caso en el sector aeronáutico, puede traducirse en nuevas oportunidades para que una región vuele más alto. Y no solo literalmente.
*En imagen de portada, Ana Romero, profesora investigadora de la Universidad de Castilla La Mancha
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