El debate está en las casas, en los colegios y en la calle. Los padres se enfrentan a la decisión de cuándo regalar a sus hijos su primer móvil: la edad media ha caído drásticamente, no solo impulsada por la presión que ejercen los niños, sino también por el propio miedo de los padres a que sus hijos queden desconectados.
Mientras que cada vez más familias quieren posponer el acceso de los menores a dispositivos digitales, algunos gobiernos han planteado propuestas para reducir su exposición a los riesgos de Internet
Sin embargo, cada vez más familias quieren posponer el acceso de los menores a dispositivos digitales. Un whitepaper realizado por SaveFamily, una empresa española que diseña dispositivos tecnológicos para niños, analiza cómo el acceso cada vez más precoz a dispositivos electrónicos está transformando la relación de los menores con la tecnología y generando nuevos riesgos en términos de seguridad, bienestar y desarrollo.
Entre estos, destacan la sobreexposición continuada a estímulos diseñados para captar su atención, algo que tiene consecuencias a nivel de desarrollo cognitivo y conductual, o la aparición de nuevas formas de ciberacoso. A esto se suman los riesgos ligados a la privacidad y el uso de los datos.
Un problema sin una solución clara (todavía)
SaveFamily apuesta por un modelo en el que los niños dispongan de herramientas adaptadas a su edad, con las que estén conectados sin exponerse a los riesgos de los entornos digitales
El informe destaca también que el acceso a la tecnología no sigue una progresión adaptada a las distintas etapas del desarrollo infantil, lo que genera una brecha entre el uso real que hacen los menores y la capacidad de las familias para acompañarles en el proceso.
En este contexto, falla también la regulación. Algunos gobiernos han planteado propuestas para reducir la exposición de los menores a los riesgos de internet: es el caso del Gobierno de Australia, el primero en prohibir las redes sociales a menores de 16 años, y el de España, que ha anunciado la misma medida.
Sin embargo, iniciativas como estas están lejos de ser soluciones definitivas o efectivas. Plantean problemas como la necesidad de verificar la edad de los usuarios (lo que implica compartir más datos personales) y el hecho de que los menores pueden buscar vías para saltarse las restricciones.
¿Y si optamos por soluciones intermedias?
Ante este escenario, SaveFamily señala la importancia de avanzar hacia un modelo en el que el acceso a la tecnología sea progresivo. Un modelo en el que los niños dispongan de herramientas adaptadas a su edad, con las que experimentar qué significa estar conectado sin exponerse a los riesgos de los entornos digitales.
SaveFamily da respuesta a esta necesidad con el desarrollo de dispositivos diseñados específicamente para niños y preadolescentes que les permiten estar comunicados y localizados, incorporan control parental y favorecen entornos de uso seguros sin dar acceso a redes sociales ni a la navegación por internet sin supervisión.
La clave no está en negar a los más pequeños el acceso a los dispositivos, sino en elegir aquella tecnología que es más adecuada para su momento vital. Así, cuentan con relojes inteligentes para niños de más de 8 años (colección Junior), enfocados a ofrecer una alternativa al móvil aprovechando la preocupación de muchos padres ante la ola de noticas entorno a la prohibición de redes sociales, los problemas con el contenido que ven, etc. Mientras, la línea de relojes para niños con GPS y llamadas (colección Kids) busca una manera sencilla de que los padres tengan un poco más de tranquilidad porque los pueden localizar y hablar en un momento dado con ellos.
Conectados sin móvil: relojes inteligentes
Los relojes inteligentes de SaveFamily cuentan con control parental, herramientas de comunicación para realizar llamadas, apps como WhatsApp y Spotify adaptadas, y geolocalización
Estos relojes inteligentes de SaveFamily, con GPS y llamadas, están diseñados para crear una etapa de transición entre una infancia sin smartphone y un futuro con él. Facilitan el acceso a una tecnología segura: se trata de dispositivos diseñados específicamente para niños, con control parental, herramientas de comunicación para realizar llamadas, apps como WhatsApp y Spotify adaptadas, y geolocalización.
De acuerdo con SaveFamily, retrasan la adquisición del primer móvil hasta dos años. En ese tiempo, los menores se adaptan al uso de la tecnología de un modo más seguro y controlado, favoreciendo así un uso responsable. Pero los niños no son los únicos que necesitan esta transición: para los padres, estos estos relojes con GPS para niños de más de 4 años pueden ser un apoyo para hacer un acompañamiento más consciente y seguro hacia el entorno digital. A continuación, nos detenemos en algunos de sus últimos modelos:
SaveFamily SaveWatch Plus 2
El SaveWatch Plus 2 es el modelo más completo de la gama y el que mejor se acerca a la idea de primer móvil. Incorpora llamadas, videollamadas y apps como WhatsApp adaptado, junto a geolocalización en tiempo real, control parental y una cámara de 2 megapíxeles. Está pensado para niños mayores de 8 años, que ya demandan más interacción y autonomía, pero sin dar el salto al smartphone, manteniendo un entorno cerrado y supervisado.
SaveFamily Iconic Plus 2
El Iconic Plus 2 mantiene las funciones clave, como llamadas, GPS y control parental, y apps como Spotify y WhatsApp, pero con un enfoque y un funcionamiento más sencillo que el del SW+2. Esto lo convierte en una opción más adecuada para casos en los que se quiera apostar por la simplicidad o para niños entre 4 y 7 años.
SaveFamily Slim
Por último, y dentro de la gama Junior, el modelo Slim es más ligero y cubre lo más esencial: llamadas, ubicación por GPS, control parental, chat seguro, pero también un botón SOS con llamadas automáticas y una función antibullyng.
En lugar de plantear el debate en términos de prohibición o acceso total, cualquiera de estos relojes inteligentes para niños abren una tercera vía: aquella en la que los menores pueden empezar a relacionarse con la tecnología de forma progresiva, sencilla y libre de riesgos mientras las familias mantienen el control.
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