"Nos lo tomamos con resignación". Así ha definido Pere Navarro el sentimiento que tienen cuando alguien acusa a la DGT de tomar medidas únicamente por recaudar. Acto seguido, no ha dudado en arremeter contra los conductores a los que les pilla un radar. Un radar fijo, se entiende, porque el máximo responsable de Tráfico ha dejado muchas cosas en el tintero.
"Por tonto". Las palabras son de Pere Navarro y han sido pronunciadas a El Comercio con motivo de una entrevista aprovechando su presencia en la Convención Nacional de Directivos de la Dirección General de Tráfico (DGT) que se está llevando a cabo en Asturias.
Allí, preguntado por este medio sobre los radares, Navarro ha asegurado:
"Lo mínimo que puede hacer el conductor es frenar, pasar el radar y luego hacer lo que quiera. Pero si ni siquiera hace esto... A veces decimos que la sanción no es tanto por exceso de velocidad como por tonto. Si te ponen un gran cartel que te dice que hay un radar, ¿para qué continúas con el exceso de velocidad?"
"Lo llevamos con resignación". Así describe el director de la DGT qué siente cuando alguien dice que todo lo que hace el organismo está pensado para recaudar. "La velocidad o causa accidentes o los agrava. Y para hacer frente a la velocidad, aquí y en cualquier país del mundo, están los radares", se defiende.
Y es que esa acusación de que los radares son un medio de financiación es algo de lo que se vienen quejando muchos conductores desde hace años, señalando que éstos sirven de poco si, como asegura el propio director, puedes frenar y luego continuar como si nada.
El efecto canguro. De hecho, un reciente metaanálisis australiano confirmaba que los radares fijos y puntuales son menos efectivos que los radares de tramo por lo que ellos llamaban "efecto canguro". Es decir, el conductor que frena antes de un radar y acelera sin miedo cuando sabe que ya está fuera del alcance del cinemómetro.
Eso sí, en el estudio australiano señalaban que aunque un radar de tramo fuera más útil, la sola presencia de un radar ya reducía un 20% el número de accidentes. Y que este tipo de sistemas reducían hasta en un 56% el número de accidentes con heridos graves o fallecidos.
De hecho, tomar como punto de partida estos datos son el motivo por el que la DGT ha instalado cajas de radares que en realidad están vacías. Está demostrado que la sola presencia de la caja y su señalización hace levantar el pie del acelerador porque es imposible saber si hay un radar dentro o, esta vez, está en otro lugar ya que rotan.
Avisados o no. Aunque a Pere Navarro se le puede dar la razón parcialmente, hay que tener en cuenta que la DGT ha estado invirtiendo dinero en radares de tramo pero, sobre todo, en pequeños cinemómetros móviles que por su tamaño son prácticamente invisibles y pueden cazar a quienes se saltan los límites de velocidad con más facilidad.
Igual sucede con Pegasus. Los helicópteros que utiliza Tráfico pueden multar a un conductor a 300 metros de altura y a una distancia de hasta un kilómetro por lo que para el infractor puede pasar desapercibido con mucha facilidad. Además, este aparato no sólo multa las infracciones de velocidad, también es capaz de detectar comportamientos inadecuados como saltarse líneas continuas, Stop o no dejar distancia de seguridad.
Sólo así se entiende que en 2025 se batiera el récord de multas impuestas en un solo año, según datos de Pyramid Consulting (especializada en la defensa de conductores) recogidos por Car And Driver. El año pasado fue la primera ocasión en la que se rompió la barrera de los seis millones de sanciones.
Foto | DGT mejorada con Chat GPT
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