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Una llama en mitad del frío invierno: la búsqueda de un arma universal frente a la gripe nos está llevando a lugares insospechados

Una llama en mitad del frío invierno: la búsqueda de un arma universal frente a la gripe nos está llevando a lugares insospechados
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La vacuna de la gripe, como otras tantas cosas del orden natural, tiene un curioso sentido de la ironía. Es una herramienta fundamental en el control de esa epidemia que nos golpea cada año, pero, a la vez, no son efectivas en los grupos más vulnerables. Desde hace años, sabemos que la inmunización de personas mayores e inmunodeprimidos da problemas.

Por eso la búsqueda de una solución universal contra la gripe sigue siendo una preocupación fundamental para investigadores, médicos y políticos. Ahora un grupo del Instituto de Investigación Scripps de La Jolla (California) dirigido por Nick Laursen ha generado un nuevo anticuerpo que se acerca (y mucho) a ese objetivo.

Soluciones universales para el virus de las mil caras

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En los ensayos en ratones, los investigadores han demostrado que el anticuerpo MD3606 puede generar una respuesta inmunitaria efectiva frente a las infecciones de tipo A y B. Pero, sobre todo, se ha demostrado especialmente eficaz para proteger animales de edad avanzada e inmunodeficientes.

El MD3606 es un anticuerpo multidominio: su protección frente varios tipos de gripe al mismo tiempo. Esto ocurre porque funciona inactivando la hemaglutinina, la proteína que permite al virus adherirse a las células del sistema respiratorio.

Pero quizás lo más curioso del asunto es que los investigadores han desarrollado el anticuerpo en llamas. Las llamas son un animal rarísimo en investigación, casi nadie trabaja con ellas. Sin embargo, en inmunología, el peculiar sistema inmunitario de estos animales (anticuerpos pequeños y de un solo gen) han sido una bendición.

No estamos hablando aún de una vacuna universal, sino de una estrategia de prevención radicalmente distinta. Y es que los resultados sugieren que la rapidez con la que se activa nos permitiría manejar grandes pandemias de gripe de forma mucho más eficaz.

Y eso es importante: estamos en 2018. Hace exactamente un siglo una de las peores pandemias de la Historia (la gripe española) acabó con casi un 6% de la población mundial. Quizá por eso sea un buen momento para felicitarnos por estar haciendo todo lo científicamente posible para que aquello no se vuelva a repetir.

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