"Es provocador, pero no afecta a la fe": el día en que C. Tangana provocó un cisma en el catolicismo

C.Tangana.
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"Yo era ateo, pero ahora creo, porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo". Tremenda rima para tremenda bachata y tremenda polémica la que nos ha traído C. Tangana con el lanzamiento de su nuevo single y videoclip con la artista argentina Nathy Peluso, "Ateo". Tratándose de El Madrileño, el Pucho, poco nos sorprende que la provocación del simbolismo escondido entre las imágenes iba a pasar desapercibido.

A nadie se le ha olvidado todavía la polémica que levantó Yate y su famosa foto, y menos a C. Tangana. Y es que ya cuesta distinguir al artista del personaje cuando lo vemos en acción. Hoy ha vuelto a ir de cara, y ha dado un paso más adelantándose a las críticas. Tanto que las ha hecho él mismo. Esta misma mañana, millones de españoles seguidores del trapero (si podemos seguir llamándole así) acudían a YouTube para meterse en la nueva historia del artista. Esta vez sin palmas ni sevillanas.

El primer plano: la catedral de Toledo. Segundos después: un culo meneándose a ojos de los curas presentes. Y de fondo: un ritmo latino bachatero que se va encendiendo poco a poco.

“Quiero hacerle religión a tu melena, a tu boca y a tu cara
Y que me perdone la Vírgen de la Almudena
Las cosa' que hago en tu cama”

En ese punto miles ya se habían rendido a los pies del artista. Y otros miles estaban frotándose las ampollas. Después de la imagen de Tangana tirándole del pelo a Peluso, en un gesto interpretable tanto desde un punto de vista de maltrato como de atrevimiento sexual, la polémica estaba más que servida. Tanto, que la misma institución eclesiástica de Toledo acaba de protagonizar un revuelo en redes que demuestra cómo una canción en pleno siglo XXI puede pegar fuerte y no entenderse.

Pero primero, veamos por qué el videoclip ha ido más allá por muchas razones. Primero, volvemos a tener a Miranda Makaroff (que ya salía con el culo en pompa en primer plano en la foto de Yate), la activista trans Elisabeth Duval, Cayetana Guillén Cuervo y, sobre todo, el icono de los debates encendidos de la televisión actual, Josep Prederol. A ellos se sumaban diferentes youtubers, entre los que veíamos a un Brays Efe.

En el vídeo cada imagen polémica funciona, una pose para criticar el espectáculo y el ruido mediático, las críticas en las redes y la audiencia. Y por debajo, la verdadera canción y el verdadero vídeo en realidad sólo nos muestra a Tangana y Peluso bailando en una iglesia. Ni siquiera el sensual baile es más transgresor que cualquiera de la discografía anterior de ambos.

"Déjales que hablen mal, se mueran de envidia"

Y, sin embargo, ni Tangana ni Peluso tenían la más mínima idea de lo que se iba a montar alrededor del videoclip por plasmar todo eso dentro de un templo. El de Toledo, nada menos. Tres horas y media después del lanzamiento, el arzobispo de la ciudad, Francisco Cerro Chaves, lamentaba profundamente la grabación, desaprobaba las imágenes y señalaba que "desconocía absolutamente la existencia de este proyecto y su contenido".

Pero minutos más tarde, el verdadero héroe del día (con o sin capa) aparecía en otro lugar: el deán de la Catedral, Juan Miguel Ferrer Grenesche. Publicaba en redes sociales una carta dirigida a aquellos que se han sentido ofendidos por las imágenes del videoclip y la canción. También una respuesta a su misma institución en la vertiente más conservadora.

El Deán del Cabildo Primado de la Catedral de Toledo justificaba la grabación en el interior del templo. "Presenta la historia de una conversión mediante el amor humano", cuenta. También pedía disculpas por si "a algunas personas les pueda producir desagrado" el vídeo o herir su sensibilidad. “Es cierto que el video utiliza un lenguaje visual provocador, pero no afecta a la fe”.

La fe que hemos perdido en el mundo si creemos que aquellos que han visto a Peluso contoneándose han sentido dudas existenciales durante el transcurso del videoclip. La misma fe que habrán perdido cientos de adolescentes que subirán mañana vídeos a TikTok imitando el baile en el que él la agarra por todo el cuerpo en pose dominante.

Estas escenas en el interior del impresionante monumento toledano fueron grabadas a mediados de septiembre. Y además de los dos protagonistas, en el videoclip aparecen otros actores vestidos de sacerdotes o monaguillos. "A ciertas actitudes de intolerancia contrapone la comprensión y acogida de la Iglesia, tal y como se manifiesta en las secuencias finales'', explicaba el Deán. Razón tiene. Es lo único que choca del videoclip: un final empastado (obligados o no, no lo sabemos) para contentar a la Iglesia.

Pero el pulso, finalmente, aquí lo ha ganado C. Tangana. Tanto el mensajero de Dios como muchos otros, no han podido contener lo que somos y a dónde nos dirigimos: "Es un lenguaje propio de la cultura de nuestro tiempo y se ha atendido al bien que pueda producir en los alejados". Nada se puede hacer para evitar eso. Es el poder de la cultura popular. El de las redes sociales. El de las nuevas generaciones. Las de C. Tangana. Yo también era ateo, pero ahora creo.

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