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Cuando la ficción no supera, sino que se convierte en realidad: Bradbury, Wells y... ¿'Halo'?

Cuando la ficción no supera, sino que se convierte en realidad: Bradbury, Wells y... ¿'Halo'?
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Toda ficción tiene un pellizco de realidad. Se crea de ésta; es cuestión de tiempo que una y otra dimensión se den la mano. Para hablar de Inteligencia Artificial tendríamos que viajar hasta 1872, al ‘Erewhon’ del escritor Samuel Butler, algo así como ‘Los viajes de Gulliver’ disfrazados de distopía salvaje.

Y sólo hay que mirar a nuestro alrededor hoy: si el test de Turing sirvió para definir preceptos filosóficos que se remontan a René Descartes, el actual mundo hiperconectado ha adelantado por el carril rápido toda conceptualización: tenemos avanzadas IA’s y tenemos ficciones cumplidas. Desde los enemigos en un videojuego como 'Halo' hasta el actual empleo de Cortana como asistente virtual, las primitivas ficciones son ahora tangibles realidades.

De la luna a las estrellas

Liuna

Aún nos queda un trecho para lograr los Viaje(s) Alucinante(s) que describió Isaac Asimov pero otras muchas predicciones se han convertido en algo tan sencillo como nuestros televisores o portátiles: en 1964, el propio Asimov hizo predicciones y algunas, como la visualización de imágenes 3D sobre paneles, se han cumplido con tanta efectividad que abruma.

Con más de 100 años de ventaja, Verne predijo el alunizaje paso por paso

Pero lo que dejaría a cualquiera temblando es el alunizaje escrito en 1865 por Julio Verne. Tres hombres lanzarían un cohete, el Columbiad, y llegaría gracias a un impulso adecuado. La estimación económica del lanzamiento, inflación de la moneda mediante, erró en apenas un 10% respecto al alunizaje real que se logró el 20 de julio de 1969.

Más de cien años antes y ya se predijeron muchas de las condiciones que el módulo de mando Columbia —no, no es casualidad— y toda la misión Apolo 11 tuvo que hacer frente en nuestro mundo real.

La magia del pasado será la tecnología del futuro

Robot

Las ideas y pulsiones de la sociedad se tradujeron de las letras a los acontecimientos científicos, del desarrollo sobre el papel, el esquemático, al mecánico, a la versión práctica. Siguiendo la cronología, en el ‘Mirando atrás’ de Edward Bellamy, escrita en 1888, se predijeron objetos tan rutinarios como unas tarjetas usadas como dinero. Sí, igual que las magnéticas de crédito y débito actuales.

Y aunque todavía aspiramos como desesperamos a crear esa máquina del tiempo que H. G. Wells describió, muchos de sus avances sugeridos llevan siendo realidades desde hace décadas. En 1899 predijo las puertas automáticas en su novela ‘Cuando el dormido despierte’. En 1913, en su novela 'The World Set Free', habló de la bomba atómica.

Mangen

Asimov, nieto de estas maquinaciones y padre de la Edad Dorada de la ciencia ficción, ya departía holgadamente sobre las singularidades implícitas en la robótica y los problemas con las Inteligencias Artificiales en los años 30. Hoy estamos viviendo el albor del deep learning y nos enfrentamos a chatbots que superan el citado Test de Turing.

La comunicación en "muros" propia de Facebook ya está sugerida en Fahrenheit 451

Y nadie como Ray Bradbury para hablar de aislamiento social, coberturas de medios y muros —que los ciudadanos se comuniquen a través de un muro digital es una terminología herencia directa de ‘Fahrenheit 451’—.

En su cuento corto ‘El Peatón’ (1950) los vehículos conducen y piensan por sí solos. En varios de sus relatos se refleja cómo la información financiera se registra las 24 horas gracias a unos cajeros automáticos como los que hoy podemos ver en cualquier ciudad.

Cortana tiene una historia que contar

Pero si queremos apuntar hasta nuestro día a día más profano debemos mirar a nuestros gadgets: wearables, smartphones, convertibles, portátiles, hacia asistentes como la citada Cortana o utilidades tan bobas y sencillas hoy día como una videoconferencia lanzada desde cualquier parte del mundo.

Acer

Para hablar de Cortana debemos remontarnos al juego matriz, a ‘Halo’. La obra maestra de Bungie tampoco nació de la nada. El Proyecto SPARTAN toma nombre de la novela de Orson Scott Card ‘El juego de Ender’. Las naves no tripuladas son influencia directa del universo 'Alien' de Ridley Scott. Y toda esa devastación crepuscular comparte en Demolition Man su referente —por cierto, en esta película salía una realidad virtual similar a Windows Mixed Reality—. Sci-fi por todos lados.

Pero, más allá de los supersoldados, la relación que existe entre el Jefe Maestro y Cortana vino influenciada por otra mucho más parca en palabras: Yorda e Ico, del juego de acción y aventura creado por Fumito Ueda en 2001. Este vínculo, donde uno existe por necesidad del otro, fue definitorio en la personalidad de Cortana. Y por esto mismo es nuestra asistente personal: para hacernos la vida un poco más fácil.

Cortana supone un enlace entre dos mundos: ficcional, el de los videojuegos, y real, como nuestras inevitables rutinas

El gerente del programa Windows Phone Robert Howard sugirió el nombre; el resto es historia. Y podríamos decir que ella, Cortana, es un icono, un enlace entre dos mundos: ficcional, el de los videojuegos, y real, como nuestras inevitables rutinas.

Cortana, o la voz de Jen Taylor para ser exactos, siempre ha apelado a esa relación humana entre dos distintas especies. Como ya hacía la ‘Her’ de Spike Jonze, las inflexiones de una simple voz sirven para implicarse a un nivel emocional mucho más intenso que una línea de texto. Porque Cortana no es voz sintetizada, sino una articulación real procesada a través de nuestros altavoces.

¿Hablamos?

La vanguardia siempre está presente en nuestras herramientas más punteras. Podemos verla en la unión entre un portátil como el Swift 5, ultra ligero (pesa poco más de 900 gramos), y Cortana, la asistente de Windows 10. Por un lado contamos con la tecnología Acer TrueHarmony (impulsada por Dolby Audio Premium) que otorga un sonido limpio y potente.

¿Para qué? Para comunicarnos con Cortana, para comprobar el tiempo, el tráfico, gestionar la agenda o lanzar alguna app con sólo decir su nombre. Además, estos portátiles cuentan con certificación Skype for Business. Por esto el audio es tan importante, no en vano se trata del 50% de cualquier videollamada y del 100% de una llamada habitual.

Music

Por cierto, si de “videocharlas” hablamos, en 'Ralph 124C 41+' (1911), la novela del escritor e inventor Hugo Gernsback, ya aparece un radar que apunta hacia la dirección y el objeto con el que comunicaremos para mantener una conferencia a distancia. Nada se resiste a la ciencia ficción, ¿verdad?

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