En 1960 la URSS esquilmó el Mar de Aral para regar cultivos de algodón. Hoy está renaciendo como un bosque contra la erosión

Uzbekistán da por perdido el Mar de Aral y apuesta por un arbusto para que no se lo lleve el viento

Aral Sea 05 October 2008
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Eva R. de Luis

Editor Senior

En los años 60, el Mar de Aral (entre Kazajistán y Uzbekistán) era el cuarto lago más grande del planeta, con un área aproximada de 68.042 kilómetros cuadrados y 1.100 kilómetros cúbicos de agua. También en los años 60 los planificadores de la URSS tomaron una decisión: desviaron los ríos Amu Daria y Sir Daria hacia canales de riego para cultivar algodón. 

Como resultado, a principios de los 90 el lago se redujo tanto que se dividió en dos (el mar de Aral Norte y el mar de Aral Sur), para 2004 se redujo un 91% su volumen y donde un día hubo agua, en su lugar apareció un desierto nuevo cubierto de sal y residuos, el Aralkum. Una auténtica tragedia ambiental a la que Uzbekistán está respondiendo por tierra, mar y aire: su batalla no es recuperar el lago (eso es ya misión imposible), sino frenar la erosión con millones de arbustos. 

Cambio de paradigma. Vaya por delante que lo primero que intentaron fue devolver el agua, pero las presas soviéticas por un lado y por otro las grandes exigencias  del algodón, el cultivo predominante en la zona, hicieron inviable la recuperación. De hecho, solo el Aral norte, en Kazajistán, tuvo algo de éxito: gracias a una presa lograron que el lago norte subiera cuatro metros y su salinidad se redujo a la mitad, según cifras del Banco Mundial. 

Uzbekistán tomó otra vía: A iniciativa del por aquel entonces presidente Mirziyoyev, en 2018 aprobó un programa estatal de gran escala para transformar el lecho seco con trabajos de recuperación del suelo, como cuenta el The Astana Times. Ya no buscaban restaurar el ecosistema original, sino evitar que el fondo sea una fuente permanente de dañinas tormentas de polvo salado y mejorar el ecosistema. El arbusto elegido para fijar el lecho fue el saxaul.

Aralsea1989 2014 Al mar de Aral tampoco le ha ido demasiado bien sin la URSS: a la izquierda, foto de 1989. A la derecha, en 2014. NASA

Por qué ese arbusto. El saxaul es un arbusto de desierto nativo de Asia Central que alcanza un porte que va entre ser un arbusto grande y un árbol pequeño. Su madera es pesada, tiene hojas extremadamente pequeñas, al igual que sus flores, de color amarillo. Pero lo verdaderamente interesante y diferencial del saxaul es que es casi una esponja: su su corteza es esponjosa y saturada de agua y tiene unas raíces que alcanzan entre diez y quince metros. Según un estudio, un ejemplar de siete a diez años puede retener entre dos y cuatro toneladas de arena.

Pero el desierto de Aralkum no es un secarral más: ya hemos visto que sus condiciones son extremadamente salinas. Pues bien, el saxaul tolera bien la sal, como ya probaron en otro desierto (el de Taklamakán, en China). De ahí que esa fuera la especie ideal para repoblarlo. No obstante, también le acompañan otras especies arbustivas como el tamarisco, Salsola y Ephedra y en el lado kazajo se emplea otra variante, el saxaul negro o Haloxylon aphyllum.

Saxaul Baum Saxaul

Una forestación por tierra, mar y aire. Los datos oficiales (a mediados de 2024) detallan que se habían plantado más de 1,73 millones de hectáreas de plantaciones forestales en Aralkum, con más de medio millón de hectáreas pendientes de cubrir en los siguientes 5 - 6 años. Aunque las plántulas plantan manualmente tras germinarlas en vivero, la logística de reforestación es verdaderamente industrial: las 360 tractores abren zanjas de un metro de profundidad en el suelo cada diez metros y las semillas se esparcen con aviones.

Más de 300 personas de Karakalpakstán, una de las regiones más afectadas por las tormentas de arena, colaboran junto con 150 empleados de la agencia forestal en la recolección de semillas y la plantación. Kazajistán hace algo parecido en su mitad: para 2025 tenían previsto plantar saxaul en 275.000 hectáreas y llegar a 1,1 millones, según su ministerio de ecología. 

Efectividad con matices. Si la pregunta es si esta reforestación masiva funciona, la respuesta es: depende. Uzbekistán afirma haber reducido la proporción de tierras degradadas del 30 % al 25 % en cuatro años y la buena noticia es que la plantación ha generado cobertura vegetal, aunque el crecimiento y el carbono almacenado fueron menores que en otros desiertos de Asia Central donde se ha aplicado esta iniciativa.

Como explica a Mongabay Turaxon Ziyotov, científico del Instituto de Investigación Forestal de Tashken, la supervivencia de los plantones de saxaul ronda el 50-70 % en años lluviosos y cae al 30 % cuando llueve poco. Así que aunque se hayan plantado el equivalente a casi dos millones y medio de campos de fútbol, no implica que se hayan convertido en bosque. Por otro lado, la sequía tampoco ayuda, de hecho como profundiza la investigadora Dildora Aralova, la escasez de agua puede comprometer la sostenibilidad del proyecto. 



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Portada | NASA. Collage by Producercunningham

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