'The Witcher: La pesadilla del lobo': acción y violencia en el mundo de Geralt de Rivia, pero con sabor a sencillo aperitivo

'The Witcher: La pesadilla del lobo': acción y violencia en el mundo de Geralt de Rivia, pero con sabor a sencillo aperitivo
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Como ha demostrado al anunciar una nueva serie de 'Masters del Universo' cuando no se ha extinguido el eco de la polémica y gozosa reformulación de Kevin Smith de la franquicia juguetera, queda claro que cuando Netflix agarra una IP, no la suelta fácilmente. La prueba: la llegada de una película de animación estilo anime ambientada en el universo de 'The Witcher' mientras hacemos tiempo antes de que llegue la esperadísima segunda temporada de la serie protagonizada por Henry Cavill.

El problema de estos experimentos es que a menudo saben a mero piscolabis entre platos principales. Y aunque el universo de 'The Witcher' es lo suficientemente amplio como para sostener múltiples historias, en distintas épocas y ambientaciones y más allá de la indiscutible superestrella de la franquicia, Geralt de Rivia, en este caso el formato largometraje de hora y media se queda un poco corto para replicar la épica y ambición de la serie original.

La conexión entre Vesemir, protagonista de 'La pesadilla del lobo', y Geralt apenas se toca en esta película, que incluye un cameo fugaz del Lobo Blanco, pero que se centra en la infancia, el aprendizaje y una reveladora misión como adulto del que sería maestro del protagonista de 'The Witcher'. Aún así, el mundo de la franquicia es perfectamente reconocible, y se centra en el enfrentamiento entre brujos y brujas, los primeros como mercenarios mágicos que cobran por aniquilar aterradores monstruos que plagan el mundo de los humanos. Algunos otros detalles de la serie, como el aterrado papel de los humanos, la amoralidad de los brujos o la ambigua relación con los elfos también se apuntan aquí.

Conoceremos el primer choque de Vesemir con los monstruos y su terrible proceso de aprendizaje, donde aprendió por las malas los secretos de una vida violenta marcada por el enfrentamiento con quienes le rodean. Y también cómo los brujos, de forma indirecta, han suscitado una serie de intrigas palaciegas que cuajarán en una misión en la que Vesemir y una bruja tendrán que aliarse aunque sean enemigos naturales.

Un mundo reducido

Como el guión es de Beau DeMayo, que también trabaja en la serie de imagen real, el resultado mantiene cierto tono común con 'The Witcher'. Aquí falta, eso, sí, el especialísimo humor que Cavill brindaba a su personaje y las sorpresas inesperadas en forma de secundarios como Jaskier. Lo que sí se potencia es la acción y la violencia, que adquiere grados de gore absurdo absolutamente fuera de sí (y que serían infilmables fuera del terreno animado).

A veces el conjunto está algo desequilibrado, con elementos de romance que se dan la mano con espectaculares combates que no terminan de empastar del todo bien entre sí. La película pretende que el carisma de Vesemir sirva para ligar flashbacks nostálgicos de trauma y combates bigger than life, pero Geralt no hay más que uno, y el intento de hacer que un personaje moderadamante despreciable madure hasta transformarse en alguien con quien hay que empatizar funciona solo a medias. En un mundo de una radical violencia como éste, es posible que funcione más un titán con claroscuros como Geralt de Rivia que un antihéroe más humanizado como Vesemir.

El director Kwang Il Han y el Studio MIR (responsables de series como 'La leyenda de Korra' o 'Dota: Sangre de dragón') hacen un buen trabajo a la hora de replicar el mundo de 'The Witcher', perfectamente reconocible con su atmósfera de fantasía moderada, y más elementos en común con una aventura histórica (intrigas palaciegas incluidas) que con una epopeya mitológica al uso. Pero es sobre todo DeMayo el responsable de que la película tenga entidad propia, gracias a su empeño en detallar las contradictorias y conflictivas relaciones entre los distintos tipos de hechiceros de la aventura y dar motivaciones coherentes al enfado de las brujas con sus contrapartidas masculinas.

En cualquier caso, la naturaleza de película-puente entre dos fases del auténtico producto fuerte de la franquicia es indiscutible. Del mismo modo que 'The Witcher' encandiló a muchos espectadores de Netflix ajenos a los videojuegos o los libros originales, es poco probable que 'La pesadilla del lobo' vaya más allá de los círculos de fans. Para estos, sin embargo, es parada y fonda obligatoria: no todos los días vemos morir un basilisco de forma tan sangrienta.

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