Los siete puntos fuertes del coche eléctrico bajo la lupa de un mecánico experto

Solo un mecánico con 35 años de experiencia puede explicarnos los puntos más ventajosos del coche eléctrico con una visión pragmática y totalmente objetiva

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No es ningún secreto que el coche eléctrico está ganando terreno y aceptación entre un perfil de conductor cada vez más generalista, alejado del entusiasta tecnológico de los inicios. Sin embargo, llegar a este punto no ha sido un camino sencillo; ha hecho falta vencer la inercia del motor térmico tradicional y desplegar una infraestructura de carga lo suficientemente robusta como para eliminar la "ansiedad de autonomía" en el usuario medio.

Más allá de la moda, los vehículos eléctricos presentan una serie de ventajas técnicas y experiencias de uso que, en muchos aspectos, los posicionan como una elección más inteligente frente a la combustión interna.

Como sabemos que esta afirmación puede sonar ambiciosa, hemos buscado una perspectiva experta y privilegiada y hemos conversado con un mecánico especialista en vehículos térmicos, híbridos y eléctricos. Su experiencia nos ayudará a desgranar con precisión cuáles son los verdaderos puntos fuertes de esta tecnología y hacia dónde se dirige la movilidad del futuro. ¿Te animas a descubrirlo?

35 años trabajando con coches, un punto de vista único

Para hacer este artículo, hemos tenido la oportunidad de conversar con Félix Arellano Muñoz, con 35 años de experiencia en Renault, siendo Coordinador Técnico (COTEC) durante los últimos 15

Félix nos recibió en su hábitat natural: el taller del concesionario AUTOSAE, un espacio donde los vehículos esperan su turno para ser revisados, mantenidos o reparados. Durante casi dos horas de charla distendida, no solo nos dedicó su tiempo con generosidad, sino que nos contagió esa pasión genuina por su oficio que solo los veteranos del motor saben transmitir.

"Yo vengo de toda una vida con el motor térmico y me encanta la competición, pero ahora estoy enamorado del eléctrico"

De primeras nos contó que su coche particular es un Renault 5 E-Tech eléctrico. Que un mecánico, con la posibilidad de elegir sin más condicionantes que los técnicos, cualquier tipo de coche/motorización, escoja un vehículo eléctrico dice mucho sobre este tipo de vehículos. En este punto, era muy claro: “Yo vengo toda la vida del motor térmico y me encanta la competición, pero ahora estoy enamorado del eléctrico”

Lejos de este dato, nuestro objetivo era entrar con detalle en las razones por las que elegir un coche eléctrico puede ser muy ventajoso. La conversación se centró en ellas principalmente.

La razón de mayor peso, el coste por kilómetro

Tras las presentaciones, la conversación fue derivando en uno de los aspectos más destacados del motor eléctrico, el coste de la energía, o del combustible si se prefiere. Para un usuario con punto de recarga en casa, la ventaja es clara: “Sale bastante más económico”, explica Félix mientras desglosa los números. El precio del combustible se mide, en un eléctrico, en €/kWh o euros por cada kilovatio-hora.

La carga lenta en el propio domicilio es perfectamente posible a “ritmos” a partir de 2,2 kWh para instalaciones con potencias contratadas modestas. En 10 horas tendremos 22 kWh de carga, por ejemplo, suficientes para unos 120 km, dependiendo del vehículo del que se trate. Por ejemplo, en el caso de Renault 4 E-Tech eléctrico, tendremos esa autonomía aproximada para dicho ritmo de carga.

repostaje EV

El coste por kWh ronda los 0,16€ si vamos a precios medios residenciales en España. Si tomamos como referencia unos 14 kWh cada 100 km para el caso concreto del R4, tenemos que el coste a los 100 km es de unos 2,25 €. Con precio por litro de carburante que ahora están en torno a los 1,8 € para la gasolina sin plomo de 95 octanos, la diferencia es abrumadora.

Incluso cargando en carretera, el coste por kilómetro es menor para un vehículo eléctrico. En carretera, el coste por kWh está en torno a los 0,6 € - 0,7 €. Para un consumo medio de 6 litros de combustible a los 100 km, siguen saliendo las cuentas para la movilidad eléctrica. 

Nuestro invitado también acostumbra a usar los puntos de carga que se encuentran en centros comerciales o supermercados, donde la tecnología de carga dominante es la de 11 kW. Nos comentaba que, generalmente hay que usar el cable propio para ello, pero es una forma eficiente y barata de cargar. Si estás una hora, con un precio medio de 0,6 € por kW, tenemos unos 6 euros ahorrados frente a cargadores comerciales. 

Más sencillez y simplicidad en el mantenimiento de un coche eléctrico

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En la conversación, no podría tardar en aparecer un punto más que sensible en torno al coche eléctrico. Decimos sensible porque intuimos que el coste de mantenimiento puede ser un factor olvidado por muchos a la hora de decidirnos por un modelo y otro, pero que en el momento de hacer cuentas, puede sorprendernos, y aquí el coche eléctrico juega en otra liga. Para Félix, la conclusión es tajante: un coche eléctrico “es un tesoro” comparado con un coche térmico

"En cuestión de mantenimiento, un coche eléctrico es un tesoro en comparación con un térmico"

Como buen técnico, se remite a hechos más que probados: para empezar, los frenos se desgastan mucho menos. Parte de la frenada (o gran parte si activamos modos como One Pedal en los coches de Renault) la realiza el propio motor eléctrico en el proceso de carga regenerativa de la batería.

Dependiendo de qué coche eléctrico tengamos, es posible incluso cambiar fácilmente la intensidad de la frenada regenerativa con levas en el volante, lo cual hace que las pastillas de freno se gasten mucho menos que en un coche térmico, cambiando la acción de las pastillas tradicionales, por resistencia magnética o inductiva.

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Por otro lado, en un coche térmico, intervienen variables que en un coche eléctrico, sencillamente, ni se contemplan. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con consumibles tales como el aceite. Es cierto que los coches térmicos han mejorado mucho en cuanto a mantenimientos, pero sigue siendo inevitable tener que pasar por taller (y por caja) para cambiar aceite de motor, caja de cambios o los filtros correspondientes.

Félix pone un ejemplo práctico relativo a su R5 E-Tech eléctrico. El propio sistema electrónico del vehículo es capaz de avisar sobre las tareas de mantenimiento gracias al “mantenimiento conectado”.  Ver la hoja con el listado de tareas que es preciso realizar para mantener un coche eléctrico al día en cuanto a mantenimiento, es un placer para la vista.

Captura De Pantalla 2026 03 17 114559 El coste del mantenimiento más abultado será el de la batería de 12 Voltios cada 5 años. Nada de cambio de aceite, con lo que conlleva el precio del propio aceite y otros componentes propios de los motores térmicos. Esta captura es del mantenimiento del R5 E-Tech de Félix.

Lo más costoso será el cambio de la batería de 12V, obligatorio cada 5 años, con un coste de unos 170€ antes de ofertas. La batería de 12V se necesita en perfecto estado para que los sistemas del vehículo funcionen correctamente. Lo demás, cambios de filtros para el habitáculo y de líquido de frenos, que como decíamos, precisan de un mantenimiento mucho menos exigente que en el caso de un vehículo con motor de combustión.

Solo tenemos que ver cómo es un motor de un coche eléctrico para darnos cuenta de que tienen muchas menos partes fijas y móviles que un coche de combustión

Para reforzar la idea, abre el capó de un Renault ZOE que tenía en el taller: solo tenemos que ver cómo es un motor de un coche eléctrico para darnos cuenta de que tienen muchas menos partes fijas y móviles que un coche de combustión. Tampoco tenemos caja de cambio como tal, sino un mecanismo reductor que viene, al igual que el motor eléctrico, con líquidos, pero sellados dentro del motor, al no estar expuestos a degradación como en los motores térmicos. "El riesgo de avería es muchísimo menor", añade.

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En la misma línea, hablamos del líquido de refrigeración, que se cambia a los 150.000 km. "Y ya está". No hay mucho más que cambiar o mantener en un vehículo eléctrico, salvo la propia batería para la propulsión, de la que hablaremos más adelante y que no precisa mantenimiento como tal. 

Hasta que no lo pruebas no lo valoras: confort, agilidad y facilidad de conducción 

Confort Renault

Otra de las ventajas de un vehículo eléctrico frente a un vehículo térmico la encontramos en la facilidad de conducción y su comodidad. Para el experto este aspecto es fundamental, ya que en un coche eléctrico no tenemos mecanismo de encendido, no hay ruido procedente de la combustión del carburante, no hay caja de cambios, sino una transmisión progresiva sin “saltos” entre marchas. "Es fácil conducir: prácticamente pisas el acelerador, lo sueltas, en ocasiones pisas el freno y ya lo tienes"

"Es fácil conducir: prácticamente pisas el acelerador, lo sueltas, en ocasiones pisas el freno y ya lo tienes"

Además, el motor dispone de todo el par desde el mismo instante en el que se pisa el acelerador, o en el que entran a funcionar los sistemas ADAS de control automático de la velocidad. Las salidas de los semáforos, o los adelantamientos, se llevan a cabo con contundencia. Mayor o menor dependiendo del modo de conducción que hayamos elegido, claro: en un modo Eco, la respuesta será menos “contundente” que en un modo Sport, pero en todos los casos se mantiene la suavidad y la progresión.

Destaca el buen funcionamiento de las ayudas a la conducción o ADAS. "Mi coche te da la posibilidad de desactivar algunas ADAS, pero yo definitivamente las dejo todas activadas, ya me he acostumbrado". De hecho, relata varios ejemplos en los que el vehículo le avisó de situaciones de riesgo en el cambio de carril con tráfico intenso, librándose de una colisión segura.

Gestión más precisa del consumo: los kWh bajo control

control del consumo

Un efecto colateral de la conducción más progresiva que tenemos en un coche eléctrico es el de gestionar el consumo de un modo más preciso que con un coche de combustión en el que tenemos que enfrentarnos a las típicas marchas, para ajustar el par y la potencia del motor.

En los coches de combustión, el consumo de combustible varía mucho dependiendo del modo en el que conduzca el usuario o de cómo y cuándo se cambie de marcha, con “saltos” en el consumo de combustible muy acusados.

En un coche eléctrico, con sistema reductor simple, podemos monitorizar el consumo en kWh de un modo esencialmente lineal. Tanto en los momentos en los que se extrae energía de la batería como en los que se inyecta (carga regenerativa). El resultado es que podemos ajustar el consumo de un modo preciso y predecible.

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Según pisemos el acelerador o lo levantemos, podemos seguir el consumo instantáneo y medio sin problemas.

En un coche eléctrico podemos monitorizar el consumo de un modo esencialmente lineal. Félix comentaba que a él le gusta seleccionar la información en pantalla sobre el consumo instantáneo en kW e ir jugando con el pedal para mantenerlo dentro de los límites deseados. En nuestra experiencia con Renault 4 E-Tech eléctrico también fue muy intuitivo ser conscientes del consumo para regular la conducción de acuerdo con nuestro objetivo de consumo. 

Reducción de la contaminación del aire y la acústica

Una vez abordados los temas más complejos, hablamos de otro no menos complejo, pero que va más allá del uso práctico del coche. Al preguntarle por otra ventaja significativa del motor eléctrico, nuestro invitado se queda pensativo: "el cuidado del medio ambiente, claro. Tenemos que hacer algo por nuestras futuras generaciones". Esta afirmación se apoya con unos datos contundentes: los coches eléctricos emiten entre el 60% y el 70% de CO2 menos que un coche térmico si analizamos todo su ciclo de vida (dependiendo del mix energético del que provenga la electricidad), y en carretera, las emisiones son directamente nulas. 

Además, apunta otra ventaja: el olor, ya sea de los gases en el tubo de escape o de aceite recalentado o similares. O la ausencia de ellos, claro. Estando en la M30 parado, nota el olor procedente del escape del coche que tiene delante. Los escapes de los coches térmicos llevan asociados olores que, en túneles o atascos son evidentes. Y sanos precisamente, no son. 

También hablamos de cómo se reduce el ruido emitido por estos coches al circular. El ruido generado por la rodadura del vehículo depende del estado del asfalto, eso sí, pero el ruido emitido por el motor es considerablemente menor que el emitido por un motor de combustión.

Un coche eléctrico se gestiona casi como un dispositivo más

carga v2l

Existe otra ventaja asociada el vehículo eléctrico, al menos en coches como los que comercializa Renault, asociada a facilidad con la que se gestiona su funcionamiento desde la app correspondiente, que en este caso es My Renault. "Es fácil programar que el volante y los asientos se calienten activando esta opción remotamente desde la app en el smartphone".

Un vehículo eléctrico es tan fácil de gestionar y mantener como un smartphone. Incluso podemos usarlo para alimentar dispositivos a través del adaptador V2L 

Explica la razón de esta funcionalidad: conviene activarla estando el coche en recarga y así ahorrar energía en marcha evitando esa "punta de consumo" cuando empezamos a movernos con un habitáculo muy frío (ídem a la inversa, con mucho calor). Además, el volante y los asientos se calientan utilizando la batería de 12V, generando una sensación térmica suficientemente intensa como para no activar la climatización a partir de la batería principal, que consume más.

Ya lo vimos en otro artículo, pero un vehículo eléctrico es tan fácil de gestionar y mantener en muchos casos como un smartphone. Incluso podemos usar el coche para alimentar dispositivos a través del adaptador V2L (Vehicle to Load), tales como portátiles, electrodomésticos, bicicletas eléctricas, etcétera. Incluso podemos alimentar equipos como antenas satelitales, para estar conectados de forma prolongada en viajes de aventura.

Los sistemas multimedia, como openR link de Renault, por otro lado, se integran con Google Maps para ofrecer información detallada y recomendaciones sobre dónde y cuándo recargar el vehículo durante los trayectos. La información de carga de la batería y el consumo permiten a Google Maps recalcular la ruta, incluyendo los puntos de recarga y cuánta energía recargar en cada parada.

La batería no es un problema

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El elefante en la habitación de los coches eléctricos, para algunos ha sido el de la batería de tracción. La que permite al coche moverse a partir de los kWh almacenados en sus celdas.

A las baterías de los coches eléctricos se les llegaron a asociar riesgos como el de los incendios, aunque ya vimos que hay mucho de mito en ello (de hecho, hay 60 veces menos incendios de coches eléctricos que de combustible). También, hay bastante literatura acerca de la degradación de la batería en los coches eléctricos. Hablamos sobre ello con Felix, que desmentía, desde su visión como mecánico, algunos de los males que se achacan a las baterías.

Por ejemplo, nos contaba que las baterías pueden repararse. No necesariamente a la primera de cambio hay que cambiar una batería de un coche eléctrico porque tenga algún problema. Renault, por ejemplo, cuenta con un centro de reparación de baterías en Alcorcón.

"Las baterías tienen una durabilidad enorme. Es más fácil en un térmico que se rompa el motor con 200 mil kilómetros que una batería de un eléctrico"

En cuanto a la durabilidad de las baterías, hay variaciones dependiendo de cómo se conduzca y cómo se cargue. Pero es algo que también sucede con los motores térmicos: dependiendo de cómo se conduzca y se lleve a cabo el mantenimiento, durarán más o menos y, en última instancia, también sucede que haya que cambiar un motor térmico, que es el equivalente a cambiar una batería en un VE. En este sentido, según el experto, las baterías tienen una durabilidad enorme. Es más fácil en un térmico que se rompa el motor con 200 mil kilómetros que una batería de un eléctrico.

Sobre buenos hábitos para cuidar la vida de la batería, hay unas recomendaciones básicas desde la visión del mecánico:

  • Cargar con corriente alterna si es posible, sin abusar de las cargas más rápidas que habrá que reservarlas para viajes en carretera. 
  • No abusar de la conducción deportiva o agresiva con acelerones especialmente bruscos. 
  • Por último, no cargar a más de 80% la batería y, si es posible, no bajar de un 20% de capacidad, claro que para viajes largos, nos podemos saltar esta regla para maximizar la autonomía.

Las cifras hablan de que las baterías de los coches eléctricos se degradan en media entre un 1,8% y un 2,3% anual, manteniendo más de un 90% tras unos 200.000 km, según datos como los que puedes consultar aquí.

En resumen, la batería de un coche eléctrico no es una traba si queremos que la vida útil del coche se prolongue durante un tiempo muy prolongado. Ni una desventaja crucial a la hora de comparar un coche eléctrico con un coche térmico.

El coche eléctrico mejora en puntos fuertes y los débiles se difuminan

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Hablando con un mecánico experimentado como Félix, observamos que la tecnología y la (poca) mecánica que tienen los coches eléctricos, han alcanzado un punto de madurez en el que las ventajas frente a los coches con motores térmicos son ya difíciles de ignorar

Hay aspectos logísticos en lo que concierne a la recarga en viajes largos por carretera a los que hay que adaptarse si se compararan con el repostaje un coche térmico, pero que incluso ya no son tan determinantes. Por propia experiencia añade, "la red de puntos de recarga está mejor de lo que la gente cree, aunque es verdad que no puedes salir a viajar en un coche eléctrico sin planificar un poco antes".

Que un mecánico experimentado prefiera un coche eléctrico a uno con motor térmico, habla por sí mismo de cómo de madura está la movilidad eléctrica

En este punto, nuestra aliada esencial será la tecnología, ya que si hacemos caso a las indicaciones de carga en ruta provenientes de sistemas como openR link de Renault, los tiempos de carga se pueden optimizar al máximo, al tiempo que se respetan las pautas recomendadas de descanso al conducir (cada dos horas, según la DGT).

Durante la charla, tocamos muchos otros temas, como el proceso de reparación de una batería o cómo en las ciudades los vehículos eléctricos tenían muchas más ventajas de acceso y aparcamiento. También hablamos de las ayudas económicas existentes y de cómo los coches eléctricos están saliendo al mercado con precios cada vez más asequibles. Todo lo que nos contaba Félix dejaba entrever un absoluto conocimiento y convencimiento sobre las ventajas de este tipo de coches.

En definitiva, que alguien como él prefiera un coche eléctrico a uno con motor térmico, habla por sí mismo de cómo de madura está la movilidad eléctrica. De hecho, tiene muy claro que cuando toque renovar su coche, el próximo también será un eléctrico.

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