Termómetros en discotecas, press banca con toalla: así planean la "nueva normalidad" los más perjudicados por el distanciamiento

Termómetros en discotecas, press banca con toalla: así planean la "nueva normalidad" los más perjudicados por el distanciamiento
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Mientras vamos deshojando la margarita para contar los días que faltan para poder volver a la normalidad, también vamos viendo que lo que ocurre en otros países sugiere que la normalidad como tal no volverá en mucho tiempo, y mientras tanto, tendremos que avanzar como podamos, con mucha protección sanitaria en mente para evitar posibles contagios una vez volvamos a las calles, y con ellos, rebrotes que vuelvan a colapsar las UCIs.

Los oficinistas que ya se han encomendado al teletrabajo lo tienen relativamente sencillo para mantener su actividad, pero los propietarios de gimnasios, discotecas, bares, restaurantes o aerolíneas son los más perjudicados por el distanciamiento social forzoso hasta que llegue una vacuna o la incierta inmunidad grupal. Con su actividad en standby, aprovechan el tiempo para ir pensando qué medidas tomar cuando vuelvan a subir la persiana.

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Ofrecer garantías... y recuperar la confianza

Una de las imágenes pre-confinamiento que más impacto pueden generar con el aislamiento asumido es el de una discoteca un sábado de madrugada, la antítesis al distanciamiento social. Para la patronal del ocio nocturno, el objetivo prioritario será recuperar la confianza de los clientes. Aunque las medidas finales dependerán de la normativa que imponga Sanidad cuando les permita reabrir sus locales, ya están barajando algunas que asumen que llegarán con total seguridad.

El ocio nocturno ya contempla medidas como la toma de temperatura para poder acceder al local y asume un aforo reducido como en China

Por ejemplo, la toma de temperatura corporal a todos los clientes que vayan a acceder al local. Barajan un valor máximo de 37.3ºC por influencia de lo visto en China, pero dependerá de la autoridad sanitaria. Cualquier cliente que quiera entrar y dé un resultado superior, tendrá que quedarse fuera.

También planean la nebulización química de los locales mediante productos que cumplan las normas UNE, así como la formación del personal en cuanto a medidas de higiene y prevención, y la colocación de carteles informativos por todo el local con recomendaciones en ese mismo sentido, según nos cuenta Joaquín Boadas, secretario general de Spain Nightlife, organización a la que están adheridas discotecas como Hï, DC10 o Heart de Ibiza, Shôko y Gabana en Madrid o La3 de Valencia. También preparan un certificado a colocar en la web y las puertas de las discotecas que se sumen al cumplimiento de estas prácticas, un equivalente al certificado "Q de calidad" del sector turístico.

Certificado Certificado que planea el consorcio del ocio nocturno.

En cuanto al espinoso asunto del aforo, la patronal lo deja en manos de las autoridades. "Nosotros no fijamos el aforo, es cosa de las autoridades. En China lo han puesto en el 60% del anterior, aquí no sabemos por dónde irá y tenemos que esperar a que se pronuncien", dice Joaquín.

Quien sí está proponiendo una reducción de aforo concreta es FNEID, la patronal de gimnasios e instalaciones deportivas, que sugiere un 70% de la cifra máxima que marca la licencia de actividad de cada centro. También hablan de separar las máquinas para asegurar las distancias de metro y medio entre personas, incluso inutilizando algunas, así como limitar las clases colectivas aumentando hasta dos metros la distancia de seguridad.

En los vestuarios, otro punto crítico, la reducción del aforo se prevé mayor, de hasta un 50%, además de "recomendar no utilizar los secadores de pelo y manos" y precintar las fuentes de agua pasando en su lugar a promover el uso de botellas individuales. Para las piscinas se recomienda mantener los niveles de cloración en la banda alta del rango establecido en la normativa sanitaria, y aumentar el análisis de PH del agua y de los análisis bacterianos. El resto de medidas que señalan desde FNEID se centran en reforzar la limpieza y desinfección de las instalaciones, un punto crítico en un entorno al que se va precisamente a sudar.

En Hostelería de España prevén multitud de medidas pero en ningún caso contemplan la mamparización de las mesas

Un sector especialmente importante en España es el de bares y restaurantes, que también están viviendo una situación catastrófica. Fuentes cercanas a AMER (Asociación Madrileña de Empresas de Restauración), nos explican que "a nosotros nadie nos ha dicho nada, no hay una previsión de ni de cuándo no de cómo".

Asumiendo que hasta que Sanidad no imponga unas directrices no habrá posibilidad de tomar decisiones firmes, sí nos explican algunas de las medidas que tiene este sector sobre la mesa. "Si abriésemos en la campaña de verano, aprovecharíamos al máximo las terrazas por ser espacios al aire libre, y más amigables para sortear esta crisis de confianza". "Confianza" es la palabra crítica. "Se está hablando de instalar mamparas en las mesas y de mantener una distancia social de un metro y medio o dos, pero son rumores, lo que nosotros estamos diciendo a autoridades y al Gobierno es que nos escuche y nos deje orientarles sobre cómo podríamos hacerlo".

Restaurante con mamparas individuales. Restaurante italiano con mamparas instaladas, la solución de la que no quieren ni oír hablar en Hostelería de España. Imagen: Scatti di Gusto.

No obstante, la instalación de las mamparas es el tema más polémico. Según ha explicado Hostelería de España, la patronal estatal, a nuestros compañeros de Directo al Paladar, no está contemplada la instalación de dichas mamparas, sino que el objetivo es centrarse en separar unas mesas de otras. Como la patronal del ocio nocturno, también tienen planeado lanzar un sello de certificación de calidad común para todas las asociaciones. Entre las medidas previstas está higienizar al máximo y con la máxima frecuencia posible los cuartos de baño, "zonas de alto riesgo".

Se baraja una reducción del aforo de entre el 25% y el 50%

La previsión que tiene AMER sobre la mesa es de un 20% de locales cerrados en el sector, es decir, 60.000 de los 300.000 establecimientos de hostelería que hay en España. La supervivencia dependerá de la liquidez disponible para cada empresa, y de su relación con la estructura de gastos a la que seguir haciendo frente sin ingresos, o para la reapertura, con ingresos presumiblemente mermados. Otra fuente de la industria explica que barajan reducciones de aforo como algo que pueden ir asumiendo, pero que solo la normativa sanitaria cifrará en un nivel concreto.

"Creemos que la reducción será del 25% en el mejor de los casos y del 50% en el peor, en lo que nos centraremos después es en hacer que esa experiencia sea lo mejor posible para el cliente, si tiene que venir a comer o a tomar algo con más gente pero estando lejos, con mascarillas... Pues nos esforzaremos para que les siga apeteciendo venir, aunque sea con esas medidas". Menciona algunas ideas como cartas digitales (para consultar en el smartphone de cada cliente) o de un solo uso para no tener que pasar las tradicionales de mano en mano.

El caso de Singapur deja un antecedente preocupante: tras una reapertura con un protocolo estricto, han vuelto a cerrar. "Queremos medidas realistas que den confianza a los clientes y seguridad a nuestros establecimientos", dicen desde Hostelería de España mirando a Sanidad. "Pero la mamparización, garantizamos que no, quien las compre no las va a poner, no se ha pedido en ningún lado".

Cambios culturales, no solo dentro de los aviones

El aforo es algo que también pueden ver reducido las aerolíneas: algunas voces apuntan a la posibilidad de suprimir los asientos centrales en las filas de tres, aunque sigue habiendo incógnitas sobre la logística en el aeropuerto, donde el control de seguridad y el embarque son zonas de alta concentración y poco espacio.

Avion

Una fuente de la industria española de aviación explica que internamente, se está contemplando que la desescalada empiece en junio. "Con el 11-S se creó una nueva normalidad para la aviación civil, con muchísimos más controles y restricciones, y esto pensamos que va a crear una nueva-nueva-normalidad, pero no depende de la industria española, sino que es algo internacional".

"El 11-S trajo una nueva normalidad a la aviación civil, creemos que esto puede traer una nueva-nueva normalidad"

Explica este trabajador que se pretende fomentar que el pasajero ya llegue al aeropuerto muy preparado, haciendo uso de la tecnología incluso, como con los check-in online, que quizás podrían pasar a ser obligatorios para evitar las colas de facturación. "Otras acciones, como la toma de temperatura, entendemos que no debe depender de las aerolíneas, sino concentrarse en el control de seguridad de cada aeropuerto, que se centralicen ahí muchas medidas". Aunque hay otras que cree que sí asumirán las aerolíneas, como proveer de gel hidroalcohólico a los pasajeros.

La reducción del aforo en los aviones tendría una implicación inmediata: el encarecimiento de los billetes, algo menos propicio que nunca en un contexto de recesión económica y caída del consumo mundial. "Al menos contamos con algo a favor: los aviones tienen filtros HEPA y sistemas de recirculación del aire de un nivel muy alto, no creo que haya ningún otro medio de transporte tan preparado contra la propagación de virus; aunque lo que más importancia tendrá es el cambio cultural a la hora de entender la relación con los demás, la distancia, la ausencia de contacto físico, etc".

Fuentes de AirEuropa apuntan a medidas, de momento, como la limpieza extrema de los aviones con productos de grado hospitalario, la reducción de los objetos manipulables en cabina, como revistas a bordo, la recomendación de priorizar los canales online para gestiones como facturación y check-in, y una revisión de los protocolos del servicio a bordo para evitar riesgos de contagio en la entrega de productos en mano.

AENA, la empresa pública que gestiona los aeropuertos españoles, hizo público esta semana un plan de desescalada en tres fases: vuelos domésticos, vuelos europeos y resto de vuelos internacionales. También usaron la palabra recurrente a la hora de explicar que pretenden "generar confianza a las compañías aéreas" y estimular la demanda una vez la crisis comience a superarse. Ahora falta ver si las medidas de higiene y seguridad también llegan a sus controles de seguridad, una de las zonas críticas por la concentración humana que se genera en ellas.

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