España "está a punto de alcanzar algo que apenas parecía posible hace semanas": la inmunidad colectiva al alcance de la mano, según The Lancet

España "está a punto de alcanzar algo que apenas parecía posible hace semanas": la inmunidad colectiva al alcance de la mano, según The Lancet
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"Los expertos están empezando a creer que el país está a punto de alcanzar algo que apenas parecía posible hace semanas: la inmunidad colectiva". Con esta rotunda frase, la prestigiosa revista médica The Lancet hace un pequeño repaso de la situación de la pandemia en España.

En un momento en el que Países Bajos reintroduce la distancia social, las mascarillas y refuerza otras medidas anticovid por el repunte de contagios o Reino Unido tiene una incidencia acumulada 20 veces superior a la española, las cifras de España invitan al optimismo. Un optimismo, eso sí, que con la llegada del frío no puede ser más que moderado.

La inmunidad de grupo: objetivo o quimera

Hay un puñado de elementos que hacen que The Lancet plantee la posibilidad de que España esté cerca de la inmunidad de grupo. El primero es la tasa de vacunación. Hoy por hoy, España ya tiene más del 80% de la población vacunada con pauta completa. Este porcentaje nos sitúa en el tercer puesto del ranking mundial y, por lo que sabemos, la cobertura va a ser mayor en los próximos días a medida que la tercera dosis se inyecte en los grupos de riesgo (junto con la campaña de la gripe) y los dos millones de vacunados con Janssen pasen a recibir una dosis de recuerdo con vacunas de ARN.

El segundo elemento es la buena evolución de los datos epidemiológicos no ya en los vacunados, sino incluso** en niños y adolescentes (vacunados o no)**. En el grupo de edad de 12 a 19 años (que ahora también tienen tasas superiores al 80%), la tasa de infección se ha reducido de 154 a 30 por cada 100.000 personas. Pero es que en los menores de 12 años (colectivo aún sin vacunar) la tasa también se ha desplomado de 150 a 54 por cada 100.000. Este último dato es el que da pie a empezar a hablar de 'inmunidad colectiva'.

No obstante, “todavía no conocemos la proporción exacta de la población que necesita ser inmune para alcanzar la inmunidad colectiva para el SARS-CoV-2, ya que necesitamos comprender mejor la duración y la protección de la transmisión generada tanto por la vacunación como por el COVID-19 anterior infección”, explicaba en The Lancet Jesús Rodríguez Baño, jefe de enfermedades infecciosas del Hospital Virgen de la Macarena de Sevilla. Esto, como hemos explicado en varias ocasiones, es cierto: la "inmunidad colectiva" es un índice íntimamente relacionado con la transmisibilidad del patógeno y hasta que no ponderemos bien ele efecto de las vacunaciones en la vida real, es difícil concretar una cifra exacta.

“Sin embargo, la situación en España puede dar algunas pistas", continuaba el médico sevillano. "Tras dejar atrás la mayoría de las medidas de control en la población, la tasa de contagio (y especialmente la tasa de ingresos hospitalarios) ha ido bajando". Justo, lo contrario de lo ocurrido en anteriores oleadas. Y precisamente lo que, según Rodríguez Baño, nos permite asumir que "la única explicación plausible sea la altísima tasa de vacunación en el país”.

Si nos fijamos en países como Dinamarca y Noruega (países ambos con unas tasas de vacunación peores), veremos que la curva de contagios ha tendido a subir conforme se retiraban las medidas de distancia social. Esto es algo que no se ve claramente en España, pero es cierto que la meteorología ha ayudado. El invierno en los países del norte de Europa ha llegado antes y, en las próximas semanas, veremos el efecto del cambio de conducta de la población en la incidencia española. Será entonces cuando empecemos a ver si la "inmunidad colectiva" está cerca o no.

Sea como sea, parece que nos estamos acercando al punto de la pandemia en que los rendimientos de las medidas sanitarias empiezan a ser decrecientes. La estrategia "cero COVID" ya se ha demostrado muy problemática donde se ha estado aplicando y países como China temen el efecto de la variante delta en el país: todo parece indicar que tenemos que aprender a vivir con el virus y no tiene sentido esperar mucho más antes de introducir normas con vocación de permanencia. Con inmunidad o sin ella, en los próximos meses tendremos que abordar este debate de una vez por todas.

Imagen | Viki Mohamad

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