Elon Musk quiere bastante más que el 14,9% de Twitter. Y por eso no estará en su consejo de dirección

Elon Buena
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La semana pasada empezaba fuerte: Elon Musk se convertía en el mayor accionista de Twitter al comprar el 9,2% de las acciones de la empresa. Eso planteaba cambios interesantes en la plataforma —¡editar tuits!— y el mismísimo CEO de la red social, Parag Agrawal, le daba la bienvenida al consejo de administración de Twitter. Esa bienvenida venía con letra pequeña: una que le impedía a Elon tener más poder en la empresa. Ahora el pequeño culebrón se enreda más.

Agrawal dice que Elon no estará en el consejo. El CEO de Twitter indicaba hace unas horas que "Elon Musk ha decidido no unirse a nuestro consejo de adnimistración". El mensaje compartido por Agrawal era curioso, sobre todo porque destacaba cómo al convertirse en un miembro de la junta y convertirse en "fiduciario de la empresa", Musk tenía que "actuar en el mejor interés de la empresa y nuestros inversores".

También revelaba que la oferta de unirse a la junta estaba pendiente de una "verificación de antecedentes", pero la misma mañana en la que se iba a unir a la junta, el pasado 9 de abril, Elon declinó esa posibilidad. Por último terminaba diciendo que aunque seguirán abiertos a sus sugerencias, "las decisiones que hagamos y cómo las hagamos es algo que está en nuestras manos [las del consejo de administración], y no en las de otros".

Aquí huele raro. Esa declaración de Agrawal contrasta con algo insólito: Elon Musk no ha dicho palabra al respecto. El 9 de abril sí que publicó un tuit llamativo al preguntarse si Twitter estaba muriendo: algunas de las cuentas con mayor número de seguidores apenas publican. Taylor Swift (90,3 millones de seguidores) no lo ha hecho en tres meses, y Justin Bieber (114,3 millones) solo ha publicado una vez en todo el año.

Es raro que Musk no haya contestado, sobre todo teniendo en cuenta que no suele contenerse en este tipo de escenarios. Es por tanto difícil saber qué ha ocurrido y si el problema ha sido el límite de acciones (no poder poseer más del 14,9%), las obligaciones fiduciarias (¿nada de tuits comprometedores como hasta ahora?) o la verificación de antecedentes (su cuenta de Twitter está repleta de tuits polémicos, como los que afectaron a la valoración de las criptomonedas o las acciones de Tesla).

Pero sigue tuiteando y sugiriendo cambios en Twitter. Aunque como decimos no hizo comentarios específicos sobre esa decisión, siguió haciendo sugerencias sobre el futuro de esta red social. Por ejemplo, indicó que además del botón de editar tuits, él recomendaría que quienes paguen por el servicio Twitter Blue tuvieran automáticamente el pequeño icono de "cuenta verificada".

Esa versión premium debería tener un precio de dos (y no tres, como hasta ahora) dólares al mes según él —o más barato dependiendo de la región del mapa— y esa cuota permitiría disfrutar de un servicio sin anuncios. Y cómo no, quizás se debería dar la opción de pagar en Doge.

Musk aprovechó para hacer otra sugerencia: convertir el cuartel general de Twitter en San Francisco en un albergue porque total, casi nadie iba a la oficina. Ese tuit ha desaparecido, pero no lo ha hecho la respuesta del mismísimo Jeff Bezos, que contestaba bendiciendo la idea y diciendo que ellos habían hecho algo así (parcialmente) con uno de sus edificios de oficinas.

A Elon no le basta con el 14,9% de las acciones. Musk ya posee el 9,2% de las acciones, pero de haberse unido al consejo solo podría haber acumulado el 14,9% como máximo. Que no se haya unido, dicen algunos, tiene mucho que ver con eso: si esa teoría es cierta, Elon podría tener otros planes.

Por ejemplo, acumular más y más acciones para acabar teniendo aún más influencia como accionista e incluso la posibilidad de hacerse con el control de la compañía. Como apuntaba un usuario en Twitter, la ley de Delaware —estado bajo el que opera Twitter— cuenta con una medida "anti-toma de posesión" que define a alos accionistas interesados como aquellos que tienen el 15% de las acciones.

Alex Stamos, exCSO de Facebook, daba una valoración parecida: tener menos del 15% pero sentarse en el consejo "era la peor opción para Elon, que tendría un poder muy limitado y podría ser demandado por los inversores si mete la pata. Ir por más del 50% es probablemente su objetivo".

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