LALIGA incorpora una nueva capa de precisión a las jugadas más polémicas: así funciona el balón conectado que estrena esta temporada

  • LALIGA se convierte en la primera liga doméstica del mundo en usar un balón inteligente en todos los partidos de una temporada completa, no solo en un Mundial o una Eurocopa.

  • Un sensor de 15 gramos, desarrollado por Kinexon e integrado en el balón oficial de Puma, emite 560 señales por segundo y genera un "latido" que marca el milisegundo exacto de cada toque.

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Hagamos un breve ejercicio de hemeroteca. Viajemos al 22 de junio de 1986. Estadio Azteca. Diego Maradona golpea el balón con la mano izquierda por delante del portero inglés Peter Shilton. El árbitro tunecino dice que no hay nada. Nace la "mano de Dios", la jugada polémica más famosa de la historia del fútbol. Cuatro décadas después, LALIGA cuenta con una tecnología capaz de aportar una referencia objetiva sobre el momento exacto del contacto con el balón, una información clave para reducir la incertidumbre en jugadas decisivas.

Desde la primera jornada de la temporada 2026/27, todos los partidos de LALIGA EA Sports se juegan con un balón conectado, desarrollado junto a Puma, Kinexon y el Comité Técnico de Árbitros (CTA). Hasta ahora, este tipo de sensores solo habían pisado el Mundial de Catar de 2022 con el Al Rihla, y repitieron en la Eurocopa masculina de 2024 y en la femenina de 2025. Ahora, los veinte estadios de Primera División contarán con esta tecnología durante una temporada entera.

Chip minúsculo, cerebro gigantesco

Según Ricardo Resta, director del departamento de Football Intelligence & Performance de LALIGA, la incorporación de esta tecnología a gran escala supone un verdadero hito de innovación, y añade: "Aporta mayor precisión, porque de todas las tecnologías disponibles en este momento para el arbitraje y para el seguimiento de la competición, es la más precisa de todas".

Un acelerómetro y un giroscopio emiten 560 señales por segundo sobre la trayectoria e instante de contacto, más 100 señales por segundo dedicadas a la posición exacta sobre el césped

Por fuera, el balón de Puma es idéntico al de cualquier finde. Es por dentro donde se esconde un sensor de radiofrecuencia de apenas 15 gramos, desarrollado por la alemana Kinexon, spin-off de la Universidad Técnica de Múnich fundada en 2012 y especializada en sensores para objetos en movimiento. ¿Y qué lleva? Pues un acelerómetro y un giroscopio. Juntos emiten 560 señales por segundo sobre la trayectoria e instante de contacto, más otras 100 señales por segundo dedicadas solo a la posición exacta sobre el césped.

LALIGA insiste en que este añadido es invisible para el juego. En enero de 2026 organizó entrenamientos a ciegas con futbolistas profesionales, con balones con y sin sensor, y garantiza que nadie notó diferencia en el tacto, peso o rebote. De hecho, también probaron la resistencia del sistema a interferencias de radiofrecuencia, en pruebas coordinadas con la policía.


Un latido y doce antenas

infografia

Para entender su rendimiento, la señal la recogen antenas repartidas alrededor del campo: 12 por estadio, 3 en cada fondo y 3 en cada lateral. Localizar el balón solo exige la cobertura de 3 antenas a la vez. Triangulación de toda la vida. ¿Y para qué queremos el resto? Pues las otras nueve son pura redundancia, como muchos sistemas de seguridad de barcos y aviones. Un colchón para no perder la señal en ningún momento. 

Cada contacto genera lo que en LALIGA han venido a denominar “el latido”: la señal que marca el milisegundo exacto en el que algo o alguien toca el balón

Cada contacto genera lo que en LALIGA han venido a denominar “el latido”: la señal, parecida a un electrocardiograma, que marca el milisegundo exacto en el que algo o alguien toca el balón. Esa marca de tiempo es la pieza que faltaba en el videoarbitraje: hasta ahora, decidir qué fotograma correspondía al pase dependía del ojo humano, fuera en directo o en vídeo. En palabras de Ricardo Resta, el balón inteligente "nos aporta 10 veces más información que el vídeo".

La eterna duda

Mano

Para ejemplificarlo mejor, LALIGA señala 5 situaciones donde el balón conectado debería marcar la diferencia: fueras de juego ajustados, manos que la cámara no capta con claridad, disputas de balón dividido entre dos jugadores, saques de esquina discutidos y dobles toques en lanzamientos a balón parado, como los penaltis.

Un ejemplo de manual: en la tanda de penaltis entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid en la Champions de 2025, el gol de Julián Álvarez se anuló porque, al resbalar, tocó el balón dos veces antes de que las imágenes lo dejaran claro. La polémica duró semanas y ese mismo verano la IFAB, organismo que redacta las reglas del fútbol, cambió la norma: un doble toque involuntario que acaba en gol ya no anula la jugada, sino que obliga a repetirla. El sensor que identifica cada impacto habría aportado una evidencia objetiva adicional en cuestión de segundos.

Catorce balones y un truco

Y claro, el despliegue exige nueva logística: cada partido usará (usa ya, de hecho) 14 balones conectados: uno en juego, otro en manos del cuarto árbitro y 12 más repartidos en posiciones fijas alrededor del campo, listos para entrar cuando el balón salga. Ninguno pisa el calentamiento ni un entrenamiento: los sensores solo se activan durante el partido oficial.

Cada partido usará 14 balones conectados: uno en juego, otro en manos del cuarto árbitro y 12 más repartidos en posiciones fijas alrededor del campo

Los estadios incorporan armarios técnicos con 20 estaciones de carga inalámbrica, capaces de supervisar a distancia el estado de cada balón. Una carga completa tarda 90 minutos y da hasta 5 horas de autonomía. Sí, aguantarían hasta con un buen puñado de pausas de hidratación. Y todavía queda mencionar el sistema de suspensión automática: se activa cuando el balón está quieto, lo que alarga la batería. El recogepelotas, lógicamente, cambia de oficio: en vez de ir repartiendo balones, vigila que las posiciones de carga y sustitución funcionen como deben.

Balones con nombres propios

Balon Cesped

No olvidemos que el balón es un “instrumento”, algo que lleva un siglo sin parar de cambiar y evolucionar, aunque por fuera siga siendo un esférico casi liso. Antes del caucho se usaban vejigas de cerdo infladas a pulmón y forradas de cuero. En 1855, Charles Goodyear —el del caucho vulcanizado— patentó el primer balón de goma.

Hay anécdotas locas, como la final de 1930, que se jugó con dos balones distintos. Argentina y Uruguay no se pusieron de acuerdo sobre qué pelota usar en la primera Copa del Mundo, así que jugaron la primera parte con el balón argentino Tiento (ganaba Argentina 2-1) y la segunda con el uruguayo T-Model (Uruguay remontó y ganó 4-2). Y el dibujo que los niños suelen representar tiene nombre y apellidos: es el Telstar de México 70, con sus 32 paneles blancos y negros bautizados como el satélite de televisión de la época, pensados para verse bien en las primeras retransmisiones en blanco y negro. Casi ningún balón actual usa ya ese diseño.

Esta es la ironía: la imagen queda congelada en el tiempo, pero ha seguido evolucionando. El Jabulani de Sudáfrica 2010, por ejemplo, solo tenía ocho paneles y eso le daba una trayectoria algo más errática en el aire. El Brazuca de 2014 era otro Adidas de solo seis paneles, pero añadió una textura rugosa y corrigió los problemas de vuelo. En cuanto a chips, el primero llegó en Rusia 2018 pero solo era un NFC para desbloquear retos. El verdaderamente nuevo fue el Al Rihla de Catar 2022. Su nombre significa "el viaje" en árabe y fue también el primer balón mundialista fabricado solo con tintas y pegamentos de base acuosa.

El árbitro manda

fuera de juego

Y esto, lógicamente, también ayuda a la parte visible para la grada y la televisión. Se llama xBALL y es la nueva capa de datos oficiales de LALIGA. Con ella, las retransmisiones pueden mostrar la velocidad exacta de un disparo (como en el tenis o golf), el efecto que lleva el balón o la trayectoria de una jugada concreta, además de gráficos que expliquen por qué el VAR tomó una decisión y no otra.

"Esta tecnología en ningún caso sustituye al árbitro, sino que se incorpora como un elemento más, objetivo, de información de alta precisión dentro del flujo de trabajo de las actuales herramientas"

Pero lo que debe quedar claro es que este sistema no juzga intenciones. Es el regalo tecnológico que aporta datos sobre el instante exacto del contacto. Es semiautomático, no automático. 

Según Ricardo Resta "esta tecnología en ningún caso sustituye al árbitro, sino que se incorpora como un elemento más, objetivo, de información de alta precisión dentro del flujo de trabajo de las actuales herramientas". Por tanto, será el equipo de VAR quien valide cada propuesta antes de tocar nada en el campo. Cuando la FIFA lo presentó, calculó que podía recortar una revisión de 70 segundos a unos 25; la Premier League, con su propia versión, habló de un ahorro medio de 31 segundos por comprobación. Son estimaciones previas pero muy positivas, porque orbitan en torno a un deporte que fluye mejor cuando hay menos interrupciones.

La mano de la amistad

Maradona Mundial 86 Con La Copa

Diego Armando Maradona se salió con la suya. El árbitro Ali Bin Nasser reconoció años más tarde que los dos jugadores le daban la espalda y no llegó a ver el puñetazo. El protocolo de la FIFA de entonces decía que, si el árbitro dudaba, debía fiarse del asistente de línea. Pues bien, el búlgaro Bogdan Dochev no señaló mano. Durante décadas, cada uno culpó al otro del error. Un periodista de la agencia ANSA, Héctor Ferrero, fue quien dijo "Habrá sido la mano de Dios", y Diego, lejos de desmentirlo, lo replicó: "Habrá sido". Tardó diecinueve años, hasta 2005, en admitir en público que sí, que metió la mano y bien orgulloso. 

Sin embargo, la duda planteó la pregunta: ¿y cuántos otros goles se pitaron sin serlo? Entretanto, el árbitro guardó la reliquia como pedía entonces la FIFA, y lo conservó durante 36 años hasta subastarse en 2022 por 2,4 millones de dólares. En 2015, Maradona fue a visitarlo a su casa de Túnez y le regaló una camiseta de Argentina dedicada "Para Ali, mi amigo eterno". La polémica terminó en amistad, al menos. De hecho, cada vez que Gary Lineker se cruzaba con Diego, le preguntaba: "¿Y cómo está la mano?". Pero no todos los relatos acaban con un final tan feliz y el nuevo balón de LALIGA pondrá sobre el césped, como mínimo, más evidencia ante la duda.



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