Las herramientas de gestión de dispositivos corporativos siempre han tenido una limitación. Hasta que ha llegado la IA

Gestionar cientos o miles de ordenadores y móviles es una tarea cada vez más compleja e inabarcable para los equipos de TI. La inteligencia artificial ya está cambiando este escenario. Y la empresa española Applivery ha encontrado la solución  

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Hace apenas unos años, administrar los equipos informáticos de una empresa era una tarea relativamente sencilla. La mayoría de los empleados trabajaba desde la oficina, utilizaba un ordenador con Windows y las aplicaciones se instalaban una vez cada cierto tiempo. Hoy, ese escenario "idílico" se ha complicado mucho. Y esa complicación se traduce en dolores de cabeza para los equipos de TI de las compañías. 

En una misma organización conviven portátiles Windows, Mac, móviles Android, iPhones, tabletas, dispositivos IoT, pantallas de cartelería digital e incluso equipos personales que los empleados muchas veces utilizan para trabajar. Muchos de esos dispositivos nunca pisan una oficina: se conectan desde casa, desde un aeropuerto o desde la red de un cliente. Y todos ellos acceden a información corporativa que debe mantenerse protegida.

El resultado es que los departamentos de TI gestionan un volumen de dispositivos y aplicaciones que crece mucho más deprisa que su capacidad para administrarlos y garantizar su seguridad.

El problema no es la tecnología, es el tiempo

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Aunque las plataformas de gestión unificada de dispositivos han incorporado muchas funciones, siguen dependiendo de que un administrador interprete toda la información y decida qué hacer en cada momento

Durante años, las plataformas de gestión unificada de dispositivos (UEM o unified endpoint management) han ido incorporando más funciones, más paneles de control y más alertas para hacer frente a toda esta complejidad. Sin embargo, todos estos avances comparten una limitación: siguen dependiendo de que un administrador interprete la información y decida qué hacer en cada momento. El administrador se convierte, en estas circunstancias, en un verdadero cuello de botella.

Cada semana, aparecen nuevas vulnerabilidades de seguridad, los fabricantes publican actualizaciones para Windows, macOS, iOS o Android, cambian las políticas de acceso y se despliegan nuevas aplicaciones. Al mismo tiempo, algunos dispositivos dejan de cumplir los requisitos de seguridad, otros pierden el cifrado o pasan semanas sin un parche crítico. Y ojo, no es que los equipos de TI desconozcan esos riesgos. El problema es mucho más sencillo y terrenal: hay demasiadas cosas que comprobar y demasiado poco tiempo para hacerlo manualmente. El eterno dilema de los departamentos de tecnología de las empresas. 

A ello se suma otro desafío importante. Muchas organizaciones permiten que los empleados utilicen sus propios dispositivos para sacar adelante su trabajo. Y eso obliga a encontrar un equilibrio delicado: proteger la información de la empresa sin invadir la privacidad del trabajador.

Y, por supuesto, todo esta gestión de la información debe hacerse cumpliendo normativas cada vez más exigentes, como el reglamento europeo de protección de datos (conocido por sus siglas: GDPR o RGPD) o la directiva europea NIS2, que exigen un mayor control sobre los sistemas y la capacidad de responder rápidamente ante incidentes de seguridad.

La IA llega a los departamentos de TI

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La IA es capaz de automatizar buena parte de las tareas de los administradores de sistemas, como configurar nuevos equipos, desplegar aplicaciones, aplicar políticas de seguridad o programar actualizaciones

En este contexto, la inteligencia artificial llega al rescate y está empezando a desempeñar un papel parecido al que ya tiene en otras áreas de la empresa: hacerse cargo del trabajo repetitivo para que las personas puedan centrarse en las decisiones importantes.

La diferencia aquí es que, en lugar de redactar documentos, responder preguntas, diseñar un PowerPoint atractivo o retocar una imagen, la IA se dedica a analizar el estado de miles de dispositivos al mismo tiempo. Así, hoy una IA pensada para entornos de gestión de apps y dispositivos es capaz de detectar automáticamente ordenadores que llevan semanas sin actualizarse, identificar configuraciones incorrectas, localizar equipos que han dejado de cumplir las políticas de seguridad o descubrir aplicaciones que presentan vulnerabilidades conocidas.

También es capaz de automatizar buena parte de las tareas que ocupan el día a día de los administradores de sistemas, como configurar nuevos equipos, desplegar aplicaciones, aplicar políticas de seguridad, programar actualizaciones o corregir incidencias habituales sin necesidad de que intervenga un técnico.

Otra ventaja de la IA en este ámbito de la gestión informática es su capacidad para anticiparse a los problemas. Analizando patrones de funcionamiento, puede detectar anomalías antes de que el usuario llegue siquiera a percibirlas, reduciendo interrupciones y evitando muchas incidencias.

Y cuando un problema requiere intervención humana, los asistentes inteligentes pueden ayudar al administrador proponiendo soluciones, generando scripts (pieza de código que automatiza tareas repetitivas o realiza una acción específica) o explicando el origen de una incidencia, lo que reduce considerablemente el tiempo necesario para resolverla. En otras palabras, la IA convierte la gestión de dispositivos en un proceso mucho más proactivo. Es decir, en lugar de reaccionar continuamente a los problemas, permite prevenirlos.

Una empresa española ya está cambiando la forma de administrar dispositivos

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Applivery ha conseguido abrirse paso apostando por despliegues rápidos (que duran días y no meses) y una plataforma muy abierta que se integra fácilmente con otros sistemas mediante API

Ese es precisamente el terreno en el que trabaja Applivery, una compañía madrileña fundada en 2016 por César Trigo junto a otros emprendedores, aunque fue durante la pandemia cuando aceleró su crecimiento. Su propuesta consiste en ofrecer una plataforma de gestión unificada de dispositivos (UEM) que funciona como servicio en la nube (SaaS) y que permite administrar desde una única consola equipos Windows, macOS, Android, iPhone, iPad y dispositivos basados en Android Open Source Project (AOSP). Para probarla, solicita una demo aquí.

La plataforma también puede gestionar dispositivos específicos, como pantallas de cartelería digital, y administrar equipos personales utilizados con fines profesionales. Un escenario, como hemos dicho más arriba, cada vez más habitual en las empresas.

En pocos años, Applivery ha conseguido abrirse paso en un mercado dominado por fabricantes tradicionales, apostando por despliegues rápidos (que duran días y no meses) y una plataforma muy abierta que se integra fácilmente con otros sistemas mediante API. 

Entre sus clientes figuran empresas como Netflix, BMW, Coca-Cola, McDonald's, Michelin, Leroy Merlin o Repsol, además de administraciones públicas como la Comunidad de Madrid. La compañía cuenta además con certificación ISO 27001 y está validada como solución Android Enterprise.

Del panel de control al asistente inteligente

Cesar Trigo Applevery A diferencia de una automatización convencional, César Trigo Esteban, CEO y fundador de Applivery, explica que su plataforma plantea las preguntas por sí misma y de forma continua, predice el efecto de una solución antes de aplicarla y solo le presenta aquellas decisiones que requieren intervención humana.

La última evolución de Applivery ha consistido precisamente en incorporar una capa de inteligencia artificial sobre su plataforma de gestión. Y por eso ha creado lo que se conoce como una solución de gestión autónoma de endpoints o equipos (AEM). Es un paso crucial para la compañía, aunque la idea detrás de todo ello es sencilla: que el administrador deje de navegar entre decenas de menús y reglas para realizar tareas que puede pedir directamente en lenguaje natural.

En lugar de buscar manualmente qué dispositivos tienen una versión vulnerable de Android o qué ordenadores incumplen una política de seguridad, basta con formularle a Applivery la consulta

Por ejemplo, en lugar de buscar manualmente qué dispositivos tienen una versión vulnerable de Android o qué ordenadores incumplen una política de seguridad, basta con formularle a Applivery la consulta. La IA interpreta la petición, analiza toda la información disponible y devuelve el resultado. En muchos casos, incluso puede ejecutar automáticamente la acción necesaria.

Esta capa inteligente también ayuda a priorizar incidencias, identificar comportamientos anómalos, localizar dispositivos que requieren atención inmediata o recomendar acciones para mantener toda la infraestructura actualizada y protegida.

Un tema importante: el objetivo no es sustituir al administrador de sistemas, sino convertirlo en un supervisor que toma decisiones apoyándose en una herramienta capaz de revisar continuamente miles de dispositivos, detectar problemas antes de que se conviertan en incidencias y automatizar las tareas más repetitivas.

Más vale "predecir" antes de curar

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Una de las principales novedades de la plataforma de Applivery mejorada con IA se llama Impact Prediction, una función que permite prever las consecuencias de cualquier cambio antes de aplicarlo

Una de las principales novedades de la plataforma de Applivery mejorada con IA se llama Impact Prediction, una función que permite prever las consecuencias de cualquier cambio antes de aplicarlo. En una empresa, la configuración de un ordenador o un móvil suele depender de varias políticas, reglas y permisos que se superponen. Por eso, modificar una sola de ellas puede tener efectos inesperados en muchos dispositivos.

Con esta herramienta, los administradores pueden simular los cambios sin alterar el entorno real y comprobar de antemano qué equipos se verían afectados, qué configuraciones se añadirían y cuáles dejarían de aplicarse. El objetivo es evitar errores antes de que lleguen a los usuarios.

La misma tecnología también se utiliza para mejorar la seguridad. La plataforma puede comprobar si los dispositivos de la empresa están afectados por una vulnerabilidad recién descubierta, detectar configuraciones incorrectas o identificar posibles problemas de acceso antes de que provoquen un incidente o aparezcan durante una auditoría.

Todas estas funciones se integran a su vez en cuatro herramientas. Chat permite consultar información sobre los dispositivos mediante lenguaje natural y ejecutar acciones; Insights ofrece una visión actualizada del estado de la flota; Workflows automatiza procesos y aprobaciones; y, por último, Cowork realiza comprobaciones periódicas de forma autónoma, sin necesidad de que un administrador las solicite.

El funcionamiento de Applivery responde a la secuencia "watch, find, predict, act and verify". En español: se trata de observar lo que ocurre, identificar los problemas, anticipar el impacto de las decisiones, actuar y verificar después que todo ha funcionado como estaba previsto. Ni más ni menos. 

Si un administrador no tiene autorización para ejecutar una operación desde Applivery, la IA tampoco puede superar esa limitación

Y, por último, un tema crucial. Applivery no ha diseñado una IA que se va a volver loca a las primeras de cambio y va a empezar a hacer de las suyas sin conocimiento de sus administradores. Applivery Intelligence actúa bajo la identidad y los permisos del propio usuario. Si un administrador no tiene autorización para ejecutar una operación desde Applivery, la IA tampoco puede superar esa limitación.

Así, el nivel de autonomía de la herramienta puede ajustarse y las operaciones destructivas tienen límites permanentes. Por ejemplo, borrar o bloquear un dispositivo, o ejecutar acciones que eliminan información, requieren siempre una confirmación explícita. 

En el corazón de la solución, un coordinador distribuye el trabajo entre agentes especializados en áreas como compliance, seguridad, análisis de impacto, políticas, analítica, scripting o vulnerabilidades. Cada uno dispone de un conjunto restringido de capacidades y el coordinador no tiene acceso directo a los dispositivos. De esta manera, Applivery apuesta por una IA controlable y responsable. Y con el factor humano siempre al mando. Faltaba más. 

Solicita una demo gratuita pinchando aquí.

 Imágenes: Applivery y Adobe Stock (geniusstudio  / Masque /  ChubbyCat) 


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