Érase una vez un conductor que presumía de que las ventanas de su coche se subían apretando un botón. La tecnología actual era pura ciencia ficción

¿Quién iba a imaginar que todos íbamos a tener un KITT en el garaje? Bueno, casi un KITT

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Hubo un tiempo en el que un viaje largo en coche empezaba con la misma negociación de siempre: quién se sentaba delante, quién ocupaba la plaza central trasera —la peor de todas— y quién tendría el privilegio de bajar la ventanilla. Porque sí, había que bajarla. Girando una manivela.

El Kia EV3 se ha convertido en un dispositivo tecnológico sobre ruedas, en el que la inteligencia, la conectividad y la experiencia de uso tienen tanto peso como el motor

Aquel coche probablemente tampoco tenía dirección asistida, climatizador ni una pantalla desde la que controlar prácticamente todo. El cinturón de seguridad trasero podía ser opcional y el mayor lujo tecnológico consistía en un radiocasete con autoreverse o, el colmo de la sofisticación, en elevalunas eléctricos. Quien tenía un botón para subir la ventanilla podía presumir delante de sus amigos.

Si alguien hubiera dicho entonces que, unas décadas después, conduciríamos un coche capaz de conversar con nosotros, proyectar información directamente sobre el parabrisas, alimentar un ordenador portátil durante un apagón o abrirse únicamente con el móvil, probablemente, habría parecido el argumento de una película de ciencia ficción. 

Y, sin embargo, ese futuro ya está aquí. El Kia EV3 no solo representa el salto hacia la movilidad eléctrica, también es un buen ejemplo de cómo el automóvil se ha convertido en un dispositivo tecnológico sobre ruedas, en el que la inteligencia, la conectividad y la experiencia de uso tienen tanto peso como el motor.

Cuando el coche deja de ser una máquina para convertirse en un compañero

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Durante décadas, conducir implicaba una relación muy sencilla entre la persona y la máquina. Girar una llave, cambiar de marcha, pisar embrague, acelerar y frenar. El coche respondía a órdenes mecánicas. Hoy la "conversación" es completamente distinta.

Su asistente de Inteligencia Artificial interpreta peticiones cotidianas, comprende el contexto y ayuda al conductor a interactuar con el vehículo sin apartar la atención de la carretera

Uno de los mejores ejemplos es el asistente de Inteligencia Artificial del Kia EV3. La diferencia respecto a los tradicionales comandos de voz es importante: no se trata únicamente de memorizar frases concretas para activar una función, sino de hablar de forma más natural.

El sistema interpreta peticiones cotidianas, comprende el contexto y ayuda al conductor a interactuar con el vehículo sin apartar la atención de la carretera. Ajustar configuraciones, resolver dudas sobre determinadas funciones o acceder a información resulta más intuitivo cuando el coche entiende lo que queremos decir en lugar de obligarnos a aprender su lenguaje.

Es una evolución que recuerda a lo que ocurrió con los smartphones. Durante años, aprendimos a adaptarnos a la tecnología; ahora, es la tecnología la que intenta adaptarse a nosotros.

Una batería que sirve para mucho más que mover el coche

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La función V2L convierte al vehículo en una gran batería portátil capaz de alimentar dispositivos y equipos eléctricos. Deja de ser únicamente un medio de transporte para convertirse en un recurso energético móvil

Cuando hablamos de un vehículo eléctrico solemos pensar inmediatamente en autonomía, potencia o tiempos de carga. Pero la batería del Kia EV3 también permite hacer algo que hace apenas unos años habría parecido casi tan sorprendente como un coche volador: suministrar electricidad al exterior.

La función V2L (Vehicle to Load) convierte al vehículo en una gran batería portátil capaz de alimentar dispositivos y equipos eléctricos.

Eso abre situaciones muy diferentes. Desde conectar un ordenador portátil para trabajar lejos de una oficina hasta alimentar una cafetera durante una escapada, cargar bicicletas eléctricas, utilizar herramientas eléctricas o disponer de energía en actividades al aire libre.

El coche deja de ser únicamente un medio de transporte para convertirse en un recurso energético móvil. Una idea que encaja especialmente bien con un momento en el que cada vez dependemos de más dispositivos electrónicos en nuestro día a día.

Mirar sin apartar la vista

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Otra de las grandes transformaciones del automóvil moderno tiene que ver con la cantidad de información que recibe el conductor. Velocidad, navegación, límites de la vía, ayudas a la conducción... La cuestión ya no es disponer de datos, sino mostrarlos de la forma menos intrusiva posible.

En lugar de bajar continuamente la mirada hacia la instrumentación o la pantalla central, con el Head-up Display, la información esencial se proyecta directamente en el campo de visión

Aquí entra en juego el Head-up Display del Kia EV3. En lugar de obligar al conductor a bajar continuamente la mirada hacia la instrumentación o la pantalla central, la información esencial se proyecta directamente en el campo de visión.

Es una solución que hace años solo asociábamos a la aviación o a vehículos de alta gama y que hoy contribuye a una conducción más cómoda, natural y segura.

La mejor tecnología suele ser precisamente aquella que casi pasa desapercibida porque elimina pequeños gestos repetitivos que antes asumíamos como inevitables.

Ver el coche desde todos los ángulos

Kia

Aparcar siempre ha sido uno de los grandes exámenes para cualquier conductor. Hubo una época en la que la única ayuda consistía en bajar la ventanilla para intentar calcular la distancia al bordillo. Más adelante llegaron los sensores acústicos, que parecían toda una revolución.

Junto a distintos sensores de aparcamiento o el sistema de estacionamiento remoto con llave (RSPA), el Kia EV3 incorpora una cámara de visión de 360 grados que ofrece una perspectiva completa del entorno del vehículo. El sistema facilita las maniobras en espacios reducidos, ayuda a detectar obstáculos que podrían pasar desapercibidos y aporta una visión más precisa durante los aparcamientos.

La sensación es casi la de observar el coche desde el aire, una perspectiva impensable para quienes aprendieron a conducir únicamente con tres retrovisores y mucha intuición.

La llave ya no tiene por qué parecer una llave

Llave

Hay objetos que llevan demasiado tiempo acompañándonos, inseparables al vehículo, tanto que cuesta imaginar su desaparición. Las llaves de apertura y contacto del coche son uno de ellos. 

El Kia EV3 permite utilizar una llave digital vinculada al smartphone para acceder al coche y ponerlo en marcha

El Kia EV3 permite utilizar una llave digital vinculada al smartphone para acceder al coche y ponerlo en marcha. No hace falta buscar la llave en el bolsillo, comprobar si la hemos olvidado sobre la mesa o preocuparnos por llevar encima otro objeto más. 

Es un paso lógico en una época en la que el teléfono móvil ya concentra tarjetas bancarias, billetes de transporte, documentación, entradas para espectáculos e incluso las llaves de casa.

Un habitáculo que cambia con nosotros

Interior

El habitáculo deja de ser un espacio puramente funcional para convertirse en un entorno pensado para el bienestar de sus ocupantes

Si hace treinta años el interior de un coche se definía por el color de la tapicería, hoy también lo hace por la experiencia que ofrece. La iluminación ambiental del Kia EV3 permite personalizar el ambiente interior mediante diferentes tonalidades y configuraciones. 

También en la configuración de los asientos, que facilitan crear espacios donde pasar más tiempo de calidad. Pueden parecer detalles menores, pero reflejan un cambio profundo en la forma de entender el automóvil.

Ya no hablamos únicamente de desplazarnos del punto A al punto B. También buscamos que el tiempo que pasamos dentro del vehículo resulte más agradable, más cómodo y más adaptado a cada momento del día.

Del coche del abuelo al ordenador sobre ruedas

Final

Si algo demuestra la evolución del automóvil es que nuestras predicciones sobre el futuro casi siempre aciertan... pero por caminos completamente distintos a los que imaginábamos.

Pensábamos que la gran revolución serían los coches voladores. En realidad, el gran salto ha consistido en convertir el automóvil en una plataforma tecnológica capaz de comunicarse, actualizarse, gestionar energía, mejorar la seguridad y hacer que la interacción con el conductor sea cada vez más natural.

Kia EV3 resume muy bien esa transformación. Es un vehículo eléctrico, sí, pero también representa una nueva forma de entender la movilidad, donde la inteligencia artificial, la conectividad y las funciones digitales dejan de ser elementos futuristas para convertirse en herramientas cotidianas.

Quizá dentro de otros treinta años alguien recuerde con la misma nostalgia que hoy sentimos por aquellas ventanillas de manivela el momento en que todavía llevábamos un móvil para abrir el coche o necesitábamos una pantalla para hablar con él.

Porque, si algo nos ha enseñado la historia del automóvil, es que el futuro siempre termina llegando. Solo que, rara vez, se parece al que imaginábamos.

Imágenes: Kia

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