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El día en que un agujero negro desapareció sin dejar rastro y, entonces, volvió a aparecer

El día en que un agujero negro desapareció sin dejar rastro y, entonces, volvió a aparecer
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Los agujeros negros hipermasivos tienen una más que justificada fama de monstruos despiadados, destructores de mundos y devoradores de estrellas. En nuestras ficciones, aparecen como una especie de Primigenios lovecraftianos despedazando galaxias en la oscuridad del espacio vacío. En nuestras ficciones, pero también en las ecuaciones que nos permiten estudiarlos. Lo que no sabíamos es que sabían guiñar.

Porque, a todas luces, lo que se acaban de encontrar los astrónomos del MIT es algo raro, raro, raro: la corona de un agujero negro (el anillo brillante de partículas que rodea al horizonte de sucesos) se destruyó sin más. No se sabe muy bien cómo, ni por qué. Pero si comparamos el brillo de un año para otro veremos una caída del orden de 10.000 a 1. Algo que, en fin, nunca antes habíamos visto.

Luego, sin que ocurriera tampoco nada llamativo, la corona empezó a formarse de nuevo.

Una piedra en un estanque

"Esta parece ser la primera vez que hemos visto desaparecer la corona de un agujero negro en primer lugar, para luego ver cómo se reconstruye. Lo viendo en tiempo real", explicaba Erin Kara, profesora asistente de física en el MIT. "Esto será realmente importante para comprender cómo se calienta y alimenta la corona de un agujero negro". Sobre todo, si conseguimos resolver qué ha pasado.

Por el momento, los investigadores creen que la desaparición de la corona está vinculada a alguna estrella atrapada en el campo de atracción gravitacional del agujero. De la misma manera que una sola piedra puede alterar el equilibrio de un estanque, los astrónomos creen que un cuerpo lo suficientemente grandes "lanzado" en el momento preciso puede desestructurar la corona y hacerla desaparecer momentáneamente.

La escala del tiempo Es importante comentar que, cuando usamos expresiones como 'momentáneamente', 'de repente' o 'sin más', lo hacemos en términos cosmológicos. Como señalaba antes, la desaparición del brillo de la corona no fue cuestión de minutos, sino de meses. No obstante, teniendo en cuenta la duración de los procesos astronómicos estamos hablando de algo sorprendentemente rápido

Los investigadores llevan desde marzo de 2018 detrás de este curioso fenómeno. Justo en el momento en que se dieron cuenta de que estaban pasando cosas raras. Están convencidos de que con los datos que han extraído podrán conocer mejor la configuración de las líneas del campo magnético que atraviesan los discos de los agujeros negros.

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