El mundo tiene un problema irresoluble con el carbón. China ha encontrado la solución y no pasa por quemarlo

  • China es una contradicción energética: es el faro de las renovables, pero sigue dependiendo mucho del carbón

  • Tienen una "pila" de carbón que genera electricidad sin emisiones y sin necesidad de quemarlo: lo tritura 

Carbon
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Alejandro Alcolea

Editor - Tech
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Alejandro Alcolea

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Hace décadas, el mundo se embarcó en la carrera de la descarbonización. Cada país ha ido a un ritmo con las nucleares, pero el gas, la investigación con el hidrógeno y el auge de las renovables apuntaban a ser el impulso para cerrar las centrales de carbón. Entonces fue cuando llegó la inteligencia artificial y puso el plan patas arriba. Los centros de datos necesitan muchísima electricidad y, en el pico de computación, la demanda es de energía inmediata. Es ahí donde entra la quema de carbón, pero en China creen haber dado con una solución para no enterrar definitivamente el carbón.

Extraer energía sin quemarlo.

ZC-DCFC. Ese es el nada amigable nombre con el que un equipo de la Academia China de Ciencias y de la Universidad de Shenzhen ha bautizado lo que llaman como pila de combustible de carbón directo de cero emisiones de carbono.

El grupo, dirigido por Xie Heping, lleva desde 2018 desarrollando este concepto que no quiere ser tanto una nueva forma de usar el carbón como elemento primario de energía, sino una técnica para provechar las reservas en las minas a gran profundidad.

Cómo funciona. Para conseguir esto, el carbón se pulveriza, se purifica y se introduce en la cámara del ánodo de una celda de combustible. Por otro lado, se introduce oxígeno por el cátodo, lo que provoca una reacción en el carbón: una oxidación electroquímica. Este proceso genera electricidad directamente sin combustión, sin turbinas y sin emisiones.

Según los responsables, la eficiencia en la generación de energía es notablemente mayor que la que se obtiene en la generación convencional de energía con carbón y otra ventaja es que el sistema es silencioso, por lo que también soluciona el problema de la contaminación sonora que conlleva el uso del carbón.

Resolviendo el gran problema. La ZC-DCFC también trabaja sin emisiones de CO2 porque el dióxido de carbono de alta pureza generado en la salida del ánodo se captura en el lugar y se convierte por catálisis en materias primas químicas como el gas de síntesis o en compuestos como el bicarbonato de sodio.

Pero el sistema no se ha hecho pensando en procesar el carbón de una mejor forma. Para eso ya tenemos la respuesta en forma de las renovables y el hidrógeno verde. Lo que el equipo de Xie Heping está creando es una solución al gran problema de aprovechar el carbón de yacimientos subterráneos que están a gran profundidad.

No tan deprisa. La idea es crear sistemas que generen la electricidad, directamente, en las profundidades de esas minas. Así no hay que poner en marcha el carísimo entramado industrial para sacar el carbón a la superficie y luego procesarlo. Se generaría la electricidad a dos kilómetros de profundidad y es esa energía la que directamente se transmite a la superficie.

Ahora bien, llevan desde 2018 investigando y ya lo están probando, pero aunque el proyecto esté enmarcado dentro del gran plan de China para la Exploración Profunda de la tierra y los Recursos Minerales, queda mucho camino por recorrer. Se trata de un plan de largo recorrido para alcanzar la neutralidad de carbono en 2060 y ya se apunta que es poco probable que estas células de carbón entren en funcionamiento a gran escala antes de 2045.

De la manera que sea, si tiene sentido que alguien investigue alternativas al carbón usando el carbón es… China. Pese a ser la potencia de las renovables y estar a tope en la carrera nuclear, se estima que el 60% de la electricidad de la nación procede del carbón. Tienen unas reservas enormes y de algún modo hay que aprovecharlas.

Imagen | Ministerio de Energía de Chile

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