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API: qué es y para qué sirve

API: qué es y para qué sirve
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Vamos a explicarte qué son las API y para qué sirven estos protocolos que son una parte fundamental en el funcionamiento de las aplicaciones y webs actuales. Seguramente has oído hablar más de una vez sobre ellas, cuando determinado servicio popular pone límites en su API o crean nuevas para extender su uso en otras aplicaciones.

Vamos a empezar explicándote de la forma más sencilla que podamos qué es exactamente una API y cuáles son sus principales usos. Luego, terminaremos con algunos ejemplos con los que vas a poder hacerte una idea de para qué sirven y cómo son utilizadas en la práctica.

Qué es una API

El término API es una abreviatura de Application Programming Interfaces, que en español significa interfaz de programación de aplicaciones. Se trata de un conjunto de definiciones y protocolos que se utiliza para desarrollar e integrar el software de las aplicaciones, permitiendo la comunicación entre dos aplicaciones de software a través de un conjunto de reglas.

Así pues, podemos hablar de una API como una especificación formal que establece cómo un módulo de un software se comunica o interactúa con otro para cumplir una o muchas funciones. Todo dependiendo de las aplicaciones que las vayan a utilizar, y de los permisos que les dé el propietario de la API a los desarrolladores de terceros.

Si has venido hasta aquí es porque has oído hablar de estas API pero no entiendes bien cómo funcionan. Eso es normal, porque nunca están en la superficie de una web o aplicación. No son la parte visible, sino los circuitos internos que sólo los desarrolladores ven y conectan para hacer funcionar una herramienta.

De cara a un usuario normal, lo único que vas a ver de una API son los resultados, cómo abres un juego para el móvil y puedes conectarte a tu cuenta de Facebook para iniciar sesión, o cómo puedes publicar los resultados de una partida en Twitter. O cuando esa aplicación te manda notificaciones al móvil o al ordenador.

Como hemos dicho antes, las API pueden tener tanto una como varias funciones, pudiendo llegar a ser auténticos kits de herramientas. Cuando esto pasa, tu aplicación puede enviarle una solicitud con una estructura particular, y esta estructura determinará cómo responderá el servicio o el software al que le estés enviando esa solicitud.

Pueden ser privadas para el uso de una empresa, abiertas sólo para partners, o públicas para que cualquier desarrollador interactuar con ellas o crear sus propias API para que lo hagan. También pueden ser API locales para aplicaciones que se comunican dentro de un mismo ambiente o dispositivo, o remotas para cuando hay que acceder a otro punto diferente.

A los servicios que no son de código abierto también les permite dejar que otros utilicen funciones concretas de sus aplicaciones o servicios sin tener que proporcionarles todo el código. Estos desarrolladores externos podrán utilizar una función sin tener que saber cómo funcionan internamente los procesos que la hacen posible.

Para qué sirve una API

Una de las principales funciones de las API es poder facilitarle el trabajo a los desarrolladores y ahorrarles tiempo y dinero. Por ejemplo, si estás creando una aplicación que es una tienda online, no necesitarás crear desde cero un sistema de pagos u otro para verificar si hay stock disponible de un producto. Podrás utilizar la API de un servicio de pago ya existente, por ejemplo PayPal, y pedirle a tu distribuidor una API que te permita saber el stock que ellos tienen.

Con ello, no será necesario tener que reinventar la rueda con cada servicio que se crea, ya que podrás utilizar piezas o funciones que otros ya han creado. Imagínate que cada tienda online tuviera que tener su propio sistema de pago, para los usuarios normales es mucho más cómodo poder hacerlo con los principales servicios que casi todos utilizan.

También son útiles para cuando lo único que se quiere es utilizar deliberadamente las funciones de determinado servicio para ofrecer ventajas a sus usuarios o atraer a los usuarios de ese servicio a que utilicen tu aplicación.

Por ejemplo, piensa que quieres crear una aplicación que se conecte a las publicaciones que hay en Twitter, pues para ello tendrás que conectar tu aplicación al servicio mediante la API que Twitter tiene disponible para los desarrolladores. Y si quieres que esta aplicación se comunique con la barra de notificaciones de un sistema operativo, pues también necesitará otra API del sistema operativo.

Piensa si no en cuando vas a comprar una entrada a través de la web de una sala de cine. Cuando pones la información de tu tarjeta, la web utiliza una API para enviarle esa información de forma remota a otro programa que verifica si tus datos son correctos o es una tarjeta inventada. Una vez se verifica, este programa remoto le dice a la web que todo está en orden, y esta ya te emite tus entradas.

Otro ejemplo clásico es el de las aplicaciones de terceros para conectarse a un servicio. Por ejemplo, redes sociales como Twitter o Reddit permiten que se creen aplicaciones diferentes a las oficiales para conectarse a ellas. Estas aplicaciones necesitarán las API de las redes sociales para poder mostrarte la información y los mecanismos internos que las hacen funcionar.

En estos casos, las API le pueden permitir a estos servicios o redes sociales limitar qué funciones quieren que las aplicaciones de terceros puedan utilizar. Por ejemplo, muchas veces se ha informado de que Twitter les pone trabas a estos desarrolladores haciendo que las API limiten el número de usuarios que las puedan utilizar.

A veces otros servicios crean API de forma deliberada para ser utilizados por terceros en tareas concretas, y así extender su uso y popularidad creando nuevas funciones. Por ejemplo, Google creó una para Google Docs con las que permite la creación automatizada de facturas o informes de ventas a otros servicios.

Y para terminar, otro ejemplo. Piensa en todos esos servicios que funcionan online teniendo la información en la nube. Pues para poder hacer eso no hace falta que se monten sus propios servidores, sino utilizar las API de los servicios en la nube de empresas como Google, Amazon o Microsoft para poder utilizar los suyos.

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