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onstar coche conectado

Esta mañana todo me ha salido rodado. Cuando he llegado a la parada del autobús, el teléfono me ha indicado que sólo faltaba un minuto para que llegara, que quedaban cinco asientos libres y que por la situación del tráfico llegaría en 20 minutos al trabajo. A eso hay que sumarle que cuando he llegado de correr a casa, la aplicación que me aconseja los desayunos me ha premiado con dos cucharadas de crema en el café al contabilizar el gasto calórico realizado.

Como colofón, cuando el colegio detectó que había dejado al peque en clase puntualmente por quinta vez consecutiva, me indicó que habría premio en el comedor para él, cuando llegue a casa por la tarde va a ser el tema estrella de conversación. La llegada al trabajo no ha sido tan divertida, mi teléfono ha mandado un mensaje privado a mi mujer (no se como permití que se activara esto, lo tengo que apagar y argumentar que se ha roto o algo), que no ha tardado en responder para que no se me olvide recoger la cámara de la tienda de reparaciones. Y eso que mira que le he explicado veces que me llegará un mensaje de la propia cámara cuando esté arreglada, al igual que fue ella quien busco la mejor tienda para ser reparada cuando empezó a fallar el mecanismo que articula el flash.

Todo esto que os he contado no ha sucedido, es una suerte de ciencia ficción costumbrista que, eso sí, es tecnológicamente factible a día de hoy. La conjunción de la explosión del smartphone como centro de la vida conectada móvil, el desarrollo de servicios “en la nube” y la previsible expansión de varias tendencias como el internet de las cosas apuntan a un futuro cercano de objetos inteligentes, con sensores y conectividad que facilitará que “hablen entre ellos” en lo que se ha dado a llamar el mundo de las comunicaciones máquina a máquina (M2M)

Tu smartphone será un smartphone y tus circunstancias

Hace unas semanas asistimos al evento anual de uno de los actores que más tiene que decir en este mundo interconectado, Qualcomm, que en su IQ, además de sacar pecho por la nueva generación de Snapdragon, ha insistido una y otra vez en su apuesta por un mundo conectado: el M2M, el coche con conexión a internet, las nuevas tecnologías que conectarán todo dentro del hogar, la gestión de la energía… un escenario ideal para un fabricante que integra en mismo Soc las unidades procesamiento y la conectividad.

M2M chip

Pero todo esto de añadir chips a las cosas se quedaría en una “tecnificación” estéril si no se añadiese inteligencia en algún momento y ahí es donde el smartphone parece que tiene todas las papeletas para convertirse en el centro de este nuevo escenario. Para redondear la jugada es necesario también que las aplicaciones y sistemas operativos del teléfono giren cada vez más hacia poner en valor el contexto en que se encuentra el usuario.

¿De qué hablamos cuando hablamos de contexto en un smartphone? De toda la información que es capaz de captar del usuario y del entorno de este a la hora de ofrecer servicios. La información más inmediata con la que cuenta es el posicionamiento, la hora del día y el histórico del usuario, un combo con el que ya se puede abrir la puerta a servicios bastante personalizados: salgo al mediodía del trabajo y mi móvil sabe a que sitios suelo ir a comer, me ofrece los menús y las ofertas de las mismos; a esa hora no cojo llamadas de desconocidos pero sí de compañeros, como ha detectado el patrón me ofrece articularlo como norma, no sonará a no ser que sea alguien de la oficina.

Si pensamos en el hogar, recomiendo echar un vistazo a este artículos sobre hogar inteligente y su continuación, donde analizan su convergencia del internet de las cosas.

El M2M es otro negocio muy diferente

Este contexto cuando sea enriquecido con información de sensores puede abrir la puerta a servicios incluso más insospechados. Me siento en el coche y el teléfono cambia de modo mientras detecta que mi nivel de estrés es muy alto (sensores de nuevo, esta vez en mi cuerpo), por lo que me ofrece un límite de velocidad conservador y música tranquila para la conducción. Cuando conduzco, me ofrece un ruta que incluye alguna de mis gasolineras habituales, midiendo según el precio y el tiempo en llegar a ellas cuál me conviene visitar.

m2m tarjeta

¿Cómo se articulara todo esto, cuáles serán los actores que lo facilitarán y qué modelos de negocio nuevos se abrirán? De momento está bastante abierto, parece claro que para los diseñadores y fabricantes de chips se abre una época dorada, pero también que las telecos y los proveedores de servicios en la nube pueden ver aquí nuevas y jugosas posibilidades de negocio. También será interesante saber quién es capaz de conseguir el rol de plataforma para los desarrolladores, que se tienen que enfrentar a un escenario bastante complejo de tecnologías, sistemas y APIs diversas. En ese punto echaría un vistazo a proyectos como Gimbal que la propia Qualcomm está empujando.

Sospechosos habituales: la privacidad y la línea del miedo

Claro que estas tecnologías reúnen las dos facetas más interesantes del debate alrededor de la innovación ligada a internet en los últimos años: la potencialidad de ofrecer ventajas, servicios y productos inimaginables hace apenas unos años por un lado y su uso como tecnología de control por otro. ¿A qué me refiero con esto? La propia Qualcomm ofrecía un ejemplo ligado a la publicidad, que utilizando información del contexto del usuario era capaz de hacer campañas más efectivas, con muchos más clicks… con el precio a pagar de un trasvase de información desde el smartphone a este tipo actores.

Este es un tema que no es exclusivo de la tendencia a la conexión de todas las cosas, sucede también en la web, pero la deriva de sensores, medición y explosión de datos de los usuarios trae un debate de quién puede recolectar todos estos datos, qué puede hacer con ellos y cómo debe tratarlos. No es el sitio para extenderse sobre las oportunidades y sombras del “Big data”, pero sí para apuntar que ser consicentes de los datos que circulan sobre uno va a ser una de las asignaturas obligadas para la ciudadanía del siglo XXI

Moderando el entusiasmo

Llego a casa después de un día largo de trabajo. Para desconectar enciendo la tele, que debería ofrecerme una programación personalizada pero me recomienda el nuevo programa de los Cantajuegos (grrr, alguien ha vuelto a hacer de las suyas con mi cuenta). Por fin llega mi hijo y me relata que sí, que le habían dado de postre hoy de premio tarta de chocolate pero es que esto derivó en una pelea con Julianín, el matón de su clase.

smart tv imagen recurso

Al final pudo comer algo, pero la mayor parte de ella acabó en las manos y cara de los dos nenes. Mi pareja me mira con el ceño fruncido como esperando algo (¿no habré cuidado la privacidad de esa cerveza que me he tomado al salir y que ma hecho llegar media hora más tarde?). Menos mal que llega el bebé gateando por media casa para que la coja en brazos. Sé que me toca media hora de achuchones y jugar a las piezas, hay cosas que ningún sensor o conexión puede mejorar.

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Antonio Ortiz es cofundador de WeblogsSL, la empresa que hace Xataka y en la que ejerce el cargo de director de Estrategia Online. Escribe habitualmente en su blog Error500 sobre internet y tecnología. Está en Twitter y en Google Plus

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