Dicen los historiadores –y hay bastante consenso científico– que la agricultura nació hacia el 7000 a.C. Sin agricultura, la civilización, la seguridad alimenticia o la ciencia no hubiesen existido como tales. Nueve mil años más tarde seguimos labrando la tierra y seguimos haciéndolo a cielo abierto (con más tecnología).
Precisamente de la atmósfera vienen la mayoría de los problemas relacionados con el cultivo. Las inundaciones, las plagas o las heladas, entre otros elementos, provocan destrozos millonarios. Ahora, gracias al Plan de Inversiones de la Comisión Europea, tenemos una nueva herramienta para mejorar la agricultura: las imágenes por satélite de FATIMA.