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Esta semana escribía en el canal Twitter de Xataka: cuando uno se pone a actualizar un televisor es que el mundo está cambiando. Lo hacía a raiz de la actualización que estaba haciendo en un televisor, cosa que ocurre cada vez más frecuentemente.

Horas después Google confirmaba el salto que el televisor dará en los próximos años hacia una pantalla grande donde el contenido lo llevaremos nosotros cuándo y cómo queramos.

Si bien la televisión está migrando a otros dispositivos, el televisor sigue en el salón y ahora es el centro de control de nuestra vida digital. Al menos así ocurre para los usuarios más avanzados; ya veremos cómo responde la gente habituada a ser pasiva ante el televisor.

Del televisor al ordenador o al revés: decide si pasivo o activo

La gente sigue pasando muchas horas, muchísimas, frente al televisor. Es la cultura que hemos adoptado desde pequeños en la mayoría de los casos. Además es una actitud pasiva, donde nos sentamos en el sofá y dejamos que la pantalla nos diga qué ver. El único control que poseemos sobre él es el mando a distancia.

Con los llamados nativos digitales, ahora con unos 12-18 años, la tendencia es la contraria: dejan de ver la tele para dedicarle horas al ordenador. Allí encuentran comunicación sencilla y sin compromiso por medio de las redes sociales y cada vez más, contenidos para consumir a su ritmo, sin que nadie les diga a qué hora tienen que ver algo o en qué dispositivo.

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La nueva propuesta de Google, que no es nada revolucionaria pues los fabricantes ya la llevan adoptando en sus equipos desde hace tiempo aunque con menos éxito y énfasis (de hecho es una de las tendencias que estamos siguiendo de cerca), es unir ambos mundos pero manteniendo la pantalla del televisor como centro neurálgico.

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El consumidor será el que decida si quiere pasar de ser un elemento pasivo para con el televisor, donde su mando a distancia y los contenidos sin interacción son los elementos principales, o adopta el nuevo rol activo con un teclado, ratón o incluso el teléfono móvil como elemento de interacción con el televisor.

La TDT supuestamente iba a promover este aspecto, pero Internet ahí tiene la palabra y nadie le podrá hacer sombra. Los contenidos migran a la red y de ahí los podremos llevar donde queramos consumirlos. En muchos casos, por cultura principalmente, será en la pantalla del televisor, donde podremos comprar, navegar, ver, escuchar e incluso sentir. Pero habrá que acostumbrarse, y los futuros métodos de interacción con el televisor serán la clave.

iPad como televisor de mano y el teléfono con control

En esos futuros métodos de interacción con el televisor, tanto el teléfono móvil como las tabletas tendrán mucho que decir. Ahora mismo el ejemplo más claro es el iPhone y los teléfonos con Android en el primer caso, y el iPad en el segundo.

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Google ya está cerrando el uso de los teléfonos móviles como elemento de control e interacción con el televisor, pero cuando las pantallas de estos equipos vayan haciéndose más grande, que lo harán, podremos compartir contenido sin problemas. La idea de buscar contenido o empezar a verlo en un dispositivo de mano y lanzarlo a la pantalla del televisor cuando queramos es fascinante.

Los tablets en general han dado el primer paso pero de momento está siendo solo el iPad un sustituto del televisor más que válido. En España no podemos ser conscientes de este cambio porque los servicios que hacen realmente especial al iPad (y lo harán con los tablets que lleguen con Android) tal como Netflix, no los podemos ni oler por estos lares. Esos tablets son el complemento perfecto para el televisor que está llegando a nuestras casas, y cuando Android esté presente en ellos y Google TV sea una realidad, podremos comprobar que ser activos frente al televisor es una opción interesante. Y que por fin, nosotros decidimos.

Imagen de portada de Sony.



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