
No se si estoy soñando demasiado, pero me encantaría que nuestros gobiernos consideraran de una vez por todas a internet como una de las principales fuentes de cultura del mundo. Y claro, no estaría mal que todas nuestras ciudades se convirtieran en un gran punto de acceso Wi-Fi desde el que poder disfrutar de ella. Lo ideal sería que fuera, además, gratuito, pero bueno, no creo que las compañías telefónicas lo permitiesen, así que no nos queda otra que conformarnos y pedir que al menos se nos permita el acceso desde cualquier punto de nuestra ciudad.
Londres quiere convertirse en una de las primeras grandes capitales en conseguirlo, al menos pretenden hacerlo para las Olimpiadas de 2012, donde quieren que cada poste de luz o cada parada de autobús cuente con acceso a la red de redes.
O al menos eso asegura el alcalde de la ciudad, Boris Johnson:










