
Con la renovación de los Macbook Air de Apple, que ya son los modelos de portátiles de entrada de la compañía y le han dado tan buen resultado que han eliminado su “blanquito”, toca mover ficha a los fabricantes de equipos con Windows para poder poner en el mercado equipos de los llamados ultrabooks, nombre que se apresuró a colocar a los retoños Intel, uno de los grandes beneficiados de este boom por los portátiles ultraligeros.
La primera hornada de ultrabooks (más o menos), compuesta por los que bautizamos como club de los portátiles superdelgados, se ampliará en septiembre con modelos que las principales compañías empezarán en breve a fabricar en masa, con el objetivo de repetir el éxito de los netbooks, recuperarse en ventas y plantar en cierta manera cara al desafío de los tablets.









