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Reactable

Continuamos con nuestro especial dedicado al arte y tecnología. Tras hablar de Myron Krueger y de Julien Oliver nos toca hablar de un proyecto que nació en España y que con los años se ha ido consolidando, a pesar de su carácter atrevido e innovador.

Si hablamos de arte, es imposible olvidarse de la música. Anteriormente, hablamos de sistemas de visualización pero hoy nos toca hablar del sonido, y también de la imagen. Música, arte y tecnología, español, sólo podemos estar hablando de Reactable.

Reactable, poniendo las notas sobre la mesa

Todo comenzó en la universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Un espacio donde la creatividad y la tecnología se han dado la manos en más de una ocasión creando una sinergia que otras facultades buscan pero no terminan de cuajar por muchos motivos, pero esa es una historia completamente diferente.

De la mano de Sergi Jordà y Marcos Alonso nació este singular instrumento en forma de mesa que se parecía a Microsoft Surface, cuando todavía se llamaba así y no cedió su nombre para el tablet convertible con Windows 8. Una apuesta atrevida que hacía más visual la composición musical.

Reactable

Si nos ceñimos a la música analógica, lo primero que se nos viene a la mente son las clásicas partituras donde se van anotando los diferentes elementos que componen las melodías. De ahí pasamos a los sintetizadores y a los programas de edición digital, que convirtieron todo eso en líneas de sonido.

Posterior a todo eso, Reactable quería simplificar todo ese proceso y que sólo necesitáramos colocar objetos sobre la mesa para empezar a crear música. Una experiencia que puede ser o bien individual o interactiva, ya que la forma de usarlo incita mucho a esto último.

Que sea tan intuitivo invita a que cualquiera empiece a colocar objetos sobre la mesa para hacer música. Es cierto que su simplificación se puede ver con cierto escepticismo desde una perspectiva más tradicional, donde cuesta más dominar un instrumento.

Sobre una mesa de cristal retroiluminada, se van colocando los diferentes objetos, llamados tangibles, que sirven como interfaz para que un sintetizador oculto en la base se encargue de localizar su posición y forma para hacer sonidos.

De este modo, se van introduciendo variables para facilitar el reconocimiento, como las marcas fiduciarias. Según se van poniendo tangibles la música va sonando y cogiendo forma. En algunos casos, no sólo influye la posición sino que se puede controlar el módulo.

Además de sonido, los diferentes tangibles van componiendo una imagen que se va mostrando en la mesa. Una experiencia audiovisual, donde pesa más el sonido, pero que invita a crear de una forma diferente a la que estamos acostumbrados a ver.

De la escena independiente a la comercialización…

Cuando Reactable fue presentada en sociedad, en España ganó una cierta notoriedad en el mundo de la tecnología y también en algunos medios generalistas, quizá por ser un proyecto hecho aquí. Sin embargo, dejando de lado las nacionalidades, hay que reconocer que la propuesta de este instrumento es cuanto menos interesante.

Con el pha sido aso del tiempo, fue ganando notoriedad cuando algunos artistas empezaron a usarla. Björk, posiblemente la artista islandesa más conocida fuera de su tierra, fue una de las pioneras y lo cierto es que Reactable ha viajado por todo el mundo para darse a conocer.

Su éxito, dentro del contexto en el que se encuentra, le sirvió para que Reactable pasara de ser un instrumento experimental a comercializarse. De hecho, a día de hoy se pueden encontrar dos modelos: Live y Experience. La primera está disponible por 6.100 euros, sin contar accesorios y funda de transporte.

Un precio poco atractivo para el gran público pero gracias al éxito de los dispositivos móviles ha encontrado cómo hacerse un hueco, de una forma diferente eso sí pero que hará que todos podamos disfrutarlo.

… y de la mesa a la tableta y el smartphone

Como hemos visto, todo empezó y a día de hoy sigue como una mesa interactiva. Sin embargo, el surgimiento de otras tecnologías ha hecho que Reactable mute y se adopte a otras plataformas, que ayudan a expandirse más al gran público ya que cada vez es más común tener un móvil o un tablet.

La app intenta recoger lo que podríamos hacer en una mesa aunque claro, sin la posibilidad de colocar tangibles encima de la pantalla sino simplemente deslizarlos como objetos virtuales. Es un comienzo, sin duda, pero todavía anda lejos en todos los sentidos de su hermana mayor.

Arte y tecnología se vuelven a dar la mano para demostrar que sus dimensiones no están tan alejadas como parece a simple vista. Reactable en este caso demuestra que la digitalización no sólo sirve para registrar la música sino también para crear de una forma intuitiva y a la vez creativa.

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