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ZX Spectrum

Tal día como hoy, 23 de abril, pero en 1982 era lanzado un dispositivo que cambió la microinformática para siempre. Una carcasa negra decorada con un inusitado arcoiris y 40 teclas de caucho que se destrozaban con el uso eran sus insignes siglas de identidad.

El ZX Spectrum no fue el primer ordenador personal ni mucho menos. La compañía que lo creó, la británica Sinclair Research ya había lanzado antes dos modelos, el Sinclair ZX80 y el ZX81 y ni siquiera estos fueron los primeros. Fue el Spectrum, sin embargo, el que dejó una huella imborrable en los corazones de millones de jóvenes de todo el mundo durante la tumultuosa década de los 80.

La leyenda del ZX Spectrum tiene su base técnica. El equipo multiplicaba exponencialmente su memoria RAM respecto a los modelos anteriores de Sinclair, con dos suntuosas configuraciones de 16 o 48 Kilobytes.

En esa época el Commodore 64 era el rey en potencia, pero el pequeño ZX Spectrum, aún teniendo peores especificaciones, se llevó el gato al agua por su precio más asequible. El precio de lanzamiento del spectrum fue de 125 o 175 libras según versión, frente a los 585 dólares del Commodore 64.

ZX Spectrum hardware

El hardware del Spectrum fue diseñado por Richard Altwasser, mientras que la parte de software sobre Basic la desarrolló Steve Vickers. El diseño externo corrió a cargo de Rick Dickinson, apodado después ‘Gomas’ por los míticos problemas de desgaste del teclado.

Independientemente de la versión con 16 o 48KB RAM, el ZX Spectrum equipaba un procesador Zilog Z80A a nada menos que 3.5Mhz con un 16KB de ROM, bus de datos de 8 bits y un bus de direcciones de 16 bits. El equipo era el primero de la compañía en incorporar un sistema de sonido y gráficos de ‘alta resolución’. El ZX Spectrum mostraba una matriz de 256 × 192 píxeles en 15 vibrantes colores y encima lo hacía con sólo 8KB de memoria.

En realidad, semejante proeza tenía ‘trampa’. El brillo y color de cada píxel necesitaban de su propia memoria independiente para definirse. Este truco era perfecto para ahorrar memoria, pero suponía un viacrucis para los programadores, sore todo para los de videojuegos, que tenían que lidiar con frecuentes cambios accidentales de color en algunos píxeles, un problema bautizado como ‘Atribute Clash’. El Spectrum no tenía monitor propio, pero podía incluso ser conectado al televisor mediante el cable de antena.

El Vicio del Silicio

Pese al problema de sus gráficos, el ZX Spectrum alcanzó la nada despreciable cifra de 20.000 títulos de software de los que 16.000 fueron juegos. Una de las razones de su éxito fue precisamente que se convirtió en una popular plataforma de ocio en el hogar antes de que las consolas tuvieran realmente mucho que decir.

Los títulos para el Spectrum ZX comenzaron a comercializarse en cintas de casette que se reproducían desde grabadoras externas mediante el célebre Load “” y que tardaban hasta 20 minutos en cargarse completamente. El proceso producía un escándalo infernal a nivel de audio y fallaba como una escopeta de feria en el momento más inoportuno.

Las cintas de audio no tardaron en ser pirateadas en cintas vírgenes en las que cabían varios juegos o programas. A falta de legislación sobre estos temas, en España incluso se dió el delirante caso de espacios de radio que emitían en antena los horrorosos pitidos de diversas piezas de software del Spectrum para que la audiencia pudiera grabarlas desde sus casas. El Vicio del Silicio, desde Radio Bilbao o Sábado Chip en Barcelona eran dos de aquellos veteranos y entrañables pioneros radiofónicos.

Algo raro tiene la adolescencia que lo que pasa en ella no se olvida jamás. Los comienzos del ZX Spectrum estuvieron marcados por ‘juegazos’ como Manic Miner, Head over Heels, Jack the Nipper o Curse of Azure Bonds. En España, la industria del videojuego floreció en torno al Spectrum con compañías como ERBE, Opera Software o Dinamic Multimedia y títulos como Army Moves, La abadia del crimen, Abu-Simbel Profanation, o Stardust.

Los trucos para hacer trampas en aquellos juegos se programaban en Basic y había que escribirlos línea por línea. Era frecuente que revistas sobre microinformática como la Microhobby o las primeras ediciones de Micromanía dedicaran varias páginas a estas y otras herramientas de hacking.

Assembled in Spain. Designed in UK

El éxito del ZX Spectrum propició que al año siguiente se lanzara el ZX Spectrum +, una versión mejorada dotada de carcasa más grande y un teclado que seguía siendo de membrana pero cambiaba las teclas de goma por otras rígidas más resistentes al desgaste. En España, esta versión se anunció muy tramposamente como Spectrum 64K, pero en realidad era internamente idéntico al modelo original con 48KB de memoria. Los hipotéticos 64K se referían a 48KB de RAM y los 16KB de ROM.

El ZX Spectrum fué mejorado bajo licencia por terceras compañías. Se da la circunstancia de que fue la firma española, Investrónica, que era filial de comercialización de ordenadores para El Corte Inglés, la que fabricó el ZX Spectrum 128 en 1985. Dotado de una carcasa rígida y 128KB de memoria, el ZX Spectrum 128 fue adoptado después por otros países.

En 1984 entra en escena una tercera compañía, también británica, para competir con el Spectrum. Se trataba de Amstrad. Su primer modelo, el Amstrad CPC 464 estaba dotado de lector de casettes integrado pero su paso por el mercado fue breve. En 1986 y pese al éxito del Spectrum, Sinclair estaba pasando por apuros económicos debido a varios proyectos fallidos. Ese año Amstrad se dió el gusto de comprar la compañía a Sir Clive Sinclair por cinco millones de libras.

Es entonces cuando Amstrad adopta el diseño del ZX Spectrum 128 y lanza el Spectrum 128+ II y 128+ III. El primero integraba en su carcasa la unidad de casette como el Amstrad CPC y el segundo hacía lo propio con uno de los nuevos lectores de diskettes de 3”.

ZX Spectrum 128

Los Spectrum siguieron comercializándose hasta bien entrada la década de los 90. En 1993 salió a la venta el último juego para Spectrum. Los PC de 16 bits con arquitectura X86 ya comenzaban a popularizarse. El 22 de marzo de ese mismo año, Intel lanzó algo llamado Pentium y todo comenzó a cambiar de nuevo, pero esa, amigos, es otra historia.

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