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Shanghái

“¿Por qué no aprovechas el viaje a Shanghái para escribir algo sobre la ciudad en Xataka?” Todo empezó con esta pregunta y lo cierto es que parecía una gran idea. Empecé a investigar sobre qué había de interés en la ciudad y que pudiera cuadrar con la temática del blog. El tren bala pensé, un vehículo capaz de moverse a 400 kilómetros por hora era lo suficientemente atractivo.

Sin embargo, según avanzaba el viaje veía que la posibilidad de montar se complicaba, gajes de ir con la agenda ya cerrada y el tiempo muy justo. Ya con la idea descartada me di de bruces con el escaparate de una tienda de electrónica de consumo. Ya lo tengo: tengo que hablar de esto y es que, como decía Javier Penalva, nos llevan años de ventaja, o más bien gigas.

Shanghái, entre el original y la copia

La etiqueta “Made in China” se ha convertido en todo un símbolo de lo que es el gigante asiático. Una factoría enorme donde las multinacionales llevan sus fábricas para producir más barato y donde otros muchos buscan suerte creando falsificaciones.

Shanghai

Todos conocemos a estos últimos. Esos típicos productos de plástico barato que intentan reproducir de manera más o menos fiel a los originales que gozan de tanto éxito. Desde figuras de acción a complementos de moda pasando, como no, por la electrónica de consumo.

Antes de continuar con el tema de las falsificaciones tecnológicas me gustaría comenzar hablando de los originales. China es famosa por la producción de falsificaciones, es cierto, pero eso no quita que también hay productos de marca y distribuidos de forma oficial como sucede en nuestro país.

Sin ir más lejos, cerca de nuestro hotel, teníamos una Apple Store. Emulando el diseño de la tienda que se encuentra en Nueva York, nos encontramos con una tienda soterrada y decorada desde fuera con un cilindro de cristal, al contrario del famoso cubo de la gran manzana.

La tienda conserva el mismo esquema de mobiliario y de venta de productos. De hecho, los precios son prácticamente los mismos. Resulta curioso como las tres Apple Store de Shanghái estaban siempre llenas de gente, independientemente de la hora del día siempre había un buen grupo de usuarios probando los productos de la manzana mordida.

Shanghai

Siguiendo con nuestro paseo por la ciudad nuestra siguiente sorpresa fue encontrarnos un Media Markt. La cadena alemana también ha llegado a China manteniendo el mismo esquema y también los mismos precios. Quizá también el mismo slogan en su publicidad, de hecho los catálogos, como podéis ver debajo de estas líneas, son idénticos a los de aquí.

De esta tienda nos llamó la atención el hecho de que tuviera varias plantas y que en una de ellas hubiera cafetería. Los precios, más o menos como en España por lo que a la hora de traerse productos de allí la diferencia no merece mucho la pena. Ahora, pasemos a la parte realmente divertida y curiosa de las tiendas de electrónica de consumo de Shanghái: las falsificaciones.

Las falsificaciones en Shangái, donde lo que no existe, existe; más o menos

Llegamos a uno de los mercadillos. Edificios de varias plantas donde estas tiendas se acumulan de forma caótica. Lo primero que nos llama la atención según entramos es la cantidad de falsificaciones de los logos de las principales marcas del sector: Apple, Samsung, Canon, Nikon…

Shangái

Algunos, los más atrevidos, intentan ir más allá e imitan el mobiliario de las tiendas Apple incluso hasta llevando la típica camiseta que llevan los comerciales de la compañía de Cupertino. Ver para creer. Quizá no logren engañar a nadie pero hay que reconocerles que ganas no les faltan para intentar embaucarnos.

Comenzamos a avanzar entre los estrechos pasillos que hay entre tienda y tienda. Según andamos los comerciantes empiezan a chapurrear en inglés los nombres de algunos productos con el fin de llamar nuestra atención: iPad, iPhone, Beats… Empezamos a ir mirando escaparates y las falsificaciones no hacen más que sacarnos una sonrisa detrás de otra.

Shanghai

Auriculares Beats de Ferrari, de Lamborghini…incluso de Justin Bieber. Continuamos avanzando y vemos maquetas de móviles, cámaras de fotos (éstas si que parecían buenas) y pendrives; los cuales como ya sabéis fueron nuestra imagen de la semana. Todo vale en esta especie de salvaje Este electrónico donde las copias, muchas veces, están bien conseguidas.

Continuamos avanzando: ratones Razer, tarjetas gráficas, iPads, portátiles… Vemos que encima de los mostradores de las tiendas tras los que a veces se encontraban gente durmiendo o comiendo había calculadoras. Para quienes ya hayan ido alguna vez a Estambul, y por extensión al Gran Bazar, saben lo que significa esto: hay que regatear.

Paramos en un puesto para comprar una funda de silicona para el teléfono, hasta aquí nada extraño pues son como las que se venden por aquí, y de paso comprobar la calidad de algunas falsificaciones. Vemos que a simple vista son muy parecidos e incluso tienen algunas de las marcas que usan los originales para detectar si son buenos o no.

Shanghai

Sin embargo, a poco que nos acercamos vemos que efectivamente son copias falsas: las pegatinas están mal colocadas, algunas piezas son de poca calidad pero hay que reconocer, insisto, que visualmente están realmente logradas. En lo que respecta al funcionamiento, por ejemplo unos Beats, vemos que sonar suenan pero ni de lejos como uno de los originales.

Tras patearnos unos cuantos puestos, y husmear más que comprar, salimos. Cada vez que intentas comprar algo implica regatear y el proceso a veces puede ser agotador. Hay que reconocer que les ponen muchas ganas, que el sitio es singular y si os encanta la tecnología y estáis por la zona os invito a que paséis, la experiencia es muy divertida.

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