La importancia de una buena pantalla en la era del streaming

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Para los que ya pintamos canas, poder tener en la palma de la mano un dispositivo con el que ver películas y series, a elegir entre un inmenso catálogo, nos parece algo de ciencia ficción. Y es que no hace demasiado tiempo, esto era, sencillamente, imposible.

Una persona y una pantalla: bienvenidos a la era del streaming

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Para poder ver una serie o una película debíamos elegir entre ir al cine o verla en un televisor que ocupaba un papel importante en el salón de casa. Ahora, con un simple gesto, tenemos a nuestra disposición los últimos blockbusters hollywoodienses, la última serie de éxito o, incluso, toda una televisión alternativa en la que nosotros somos los protagonistas: YouTube.

La nueva era del entretenimiento digital no sirve solo para poder ver películas o series. También nos ha ofrecido la oportunidad de ser nosotros el papel actuante en los contenidos gracias a plataformas como Twitch o YouTube. Incluso hay quien se gana la vida, y muy bien, grabándose con su propio móvil en su habitación, jugando a videojuegos o disfrutando de la libertad en vlogs de viajes.

Todo esto que hemos enumerado hasta ahora tiene como protagonista a la pantalla. Sin duda, y esto puede parecer una obviedad, esta es es la parte más importante del mismo, el componente esencial para sobrevivir en la era del streaming que deberíamos tener en cuenta a la hora de elegir un modelo u otro. Sobre todo si lo vamos a usar, principalmente, para ver y emitir contenido multimedia.

Intermedio: un breve paseo por la historia de la pantalla de móvil

En 1983 se ponía a la venta el primer teléfono móvil de la historia. No tenía pantalla. Y servía para lo que servía: nos ponía en contacto con otras personas a través de la voz. No concebíamos que pudiese ser utilizado para hacer videollamadas, algo más propio de películas como '2001' que de la vida real.

14 años después aparecía el primer móvil con pantalla. En su cristal solo veíamos tres colores, azul, blanco y rojo, y su resolución era de tan solo 97x54 píxeles. Una pantalla funcional que tan solo servía para ver contactos, el identificador de llamadas y poco más.

Si cabe en el bolsillo, mejor

Ya entrados en el siglo XXI, en el año 2006, aparecía el primer teléfono con pantalla táctil de la historia. Eran paneles pequeños, no estaban pensados para que nadie permaneciera horas delante de ella, viendo una serie o jugando a videojuegos. La cámara frontal ni se la esperaba aún (el fenómeno selfie aún no había explotado) y el usuario priorizaba el tamaño del dispositivo.

Aunque no nos creáis, hubo un tiempo en el que la pantalla no era lo importante. El teléfono se usaba para hablar, para consultar datos a través de internet y para jugar a videojuegos muy básicos. La tendencia era a la baja, cuánto más pequeño el móvil, mejor.

Pero todo esto pronto cambiaría. Los videoclubs ya eran historia y las plataformas de suscripción venían a sustituirlos. El móvil cada vez se usaba más para el entretenimiento puro y duro y menos para las habituales llamadas telefónicas. Fue entonces cuando Samsung quiso cambiar las reglas del juego presentando su Samsung Galaxy Note.

A mí me gustan mayores

Con este modelo, la marca quería llenar el hueco que existía entre las pantallas diminutas de los móviles por aquel entonces y las tablets de diez pulgadas que, sin duda, eran incómodas de pasear. Y aparecieron con un móvil que, en un principio, a muchos nos hizo llevarnos las manos a la cabeza dado su gran tamaño.

La tendencia era clara: los paneles debían aumentar su tamaño. Ahora lo importante no era solo hablar sino ver y dejarse ver. Aparecieron las primeras cámaras frontales que podían grabar vídeo, los paneles Super Amoled que brindaban colores vivos y negros puros que realzaban la imagen y la desaparición de los marcos de pantalla. Porque si la pantalla debía aumentar, había que intentar que el tamaño final del dispositivo no se acabara convirtiendo en una tablet.

Sobreviviendo en la era del streaming

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Ya hemos dejado bastante claro que la pantalla es EL componente esencial en todo teléfono móvil que quiera ser protagonista activo en la era del streaming. Pero no podemos dejar pasar otros dos elementos vitales con los que se interrelaciona y sin los que la pantalla no sería nada: la batería y las cámaras.

La cuestión de la batería

'Yo recuerdo cuando la batería de mi móvil duraba semanas'. Esto lo habréis escuchado mucho, batallitas que los más nostálgicos suelen contar para dejar claro que los móviles de antes eran 'mejores' que los de ahora. A ese amigo vuestro también se le podría decir algo así como 'Sí, y yo recuerdo cómo no podíamos ver películas o series, o grabar vídeos enseñando a hablar inglés en YouTube, u otros cientos de cosas de las que sí somos capaces gracias a las pantallas de los teléfonos móviles actuales'.

Y es que no hay color: una pantalla de más de seis pulgadas necesita de una batería que acompañe, de una pila que aguante el ritmo. Si pusiésemos, en comparación, las baterías de ahora con las de antes, aquellas ganarían el pulso sin duda. Procesadores de ocho núcleos, paneles de millones de píxeles, múltiples aplicaciones ejecutadas al mismo tiempo...

En la actualidad, ya encontramos terminales con más de 4.000 mAh que nos permiten alcanzar las 7 u 8 horas de pantalla continuas viendo vídeos. Y si estamos conectados a nuestra red wifi, esta cantidad puede incluso verse aumentada. A la duración de la batería tenemos que añadirle la llegada de la carga rápida. Ya no es importante solo que la batería dure, sino que esta cargue rápido: que podamos conectarlo a la red durante 15'. Ahora, por poco más de 150 euros, tenemos acceso a terminales con baterías de 4.000 mAh y una carga rápida de 15W.

La importancia del 5G

La conectividad 5G ha llegado para quedarse. Supone un auténtico avance en la era de la digitalización y un paso más en la integración del internet de las cosas en nuestras vidas.

Mayor velocidad de conexión para poder consumir, sin tirones, el contenido de alta calidad que ofrecen las plataformas por streaming; realizar lives por Instagram que puedan seguirse con fluidez, tanto de audio como de video; poder descargar un capítulo de una serie o una película en un abrir y cerrar de ojos... la inmediatez manda y el 5G está aquí para ofrecer lo que estábamos pidiendo: el aquí y el ahora.

Soy el protagonista de mi historia

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En la era del streaming nosotros somos integrantes principales del contenido. Y para ello necesitamos de una cámara (o de varias) que tengan una buena calidad de lente, una apertura focal que ofrezca resultados óptimos en condiciones de baja luminosidad y un posprocesado (el revelado de toda la vida, pero esta vez digital) que nos entregue un resultado a la altura.

Con estos elementos (buena pantalla, batería que dure y cargue rápido y una cámara frontal y trasera con resultados excelentes) estaremos preparados para la época en la que nos ha tocado vivir. Y podemos encontrar estos tres elementos en la A de Samsung Galaxy, la gama media que ofrece un móvil para cada tipo de usuario.

El Samsung Galaxy A71 ofrece un precio ajustado para características más propias de gamas superiores. Tenemos, por un lado, una pantalla Super Amoled de 6,7 pulgadas en un tamaño de 16 centímetros y un set de cuatro cámaras traseras, que incluyen macro y gran angular, y una cámara selfie de 32 megapíxeles con la que podremos grabar en Full HD y, por otro, una batería de 4.500 mAh y carga rápida de 25W. Todo ello por menos de 350 euros.

Si lo nuestro es mostrarnos, queremos hacer directos con una calidad excelente y estar a la última en tecnología sin desembolsar una gran cifra, debemos prestar atención al Samsung Galaxy A51 5G. Pantalla Super AMOLED de 6,5 pulgadas y resolución Full HD, cuatro cámaras traseras (lente principal de 48 megapíxeles) y una cámara selfie de 32 megapíxeles, procesador Octa-core, 6GB de RAM y 128GB de almacenamiento interno... y, por supuesto, conectividad 5G.

Este smartphone tiene un precio en tienda oficial de 399 euros.

Si nuestro presupuesto es más ajustado, podemos optar por un modelo más equilibrado en todos los aspectos pero que siga ofreciendo buena calidad de imagen, pantalla y batería. En este caso podemos contar con el Samsung Galaxy A31 que dispone de una pantalla Super Amoled de 6,4 pulgadas, cuatro cámaras traseras (lente principal de 48 megapíxeles) y una cámara selfie con grabación Full HD, batería de 5.000 mAh y carga rápida de 15W por un precio de 249 euros.

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