El ordenador/PC, tras décadas de vida, se ha democratizado hasta el punto de ser habitual encontrarnos con escenarios de uso en los que hay más de un ordenador. Hablamos, sobre todo, de escenarios de utilización profesionales en los que conviven, por ejemplo, un ordenador de sobremesa con un portátil.
El primero estaría destinado a las tareas que precisan un mayor rendimiento, o requieren un almacenamiento de más capacidad, mientras que el portátil sería el equipo que usamos en movilidad o cuando trabajamos remotamente desde casa, un coworking o un hotel durante un viaje de trabajo. Pero, por supuesto, también en la oficina si en un momento dado lo llevamos con nosotros cuando acudimos a la central.
En el caso de los profesionales liberales, también nos encontramos con escenarios donde participan dos ordenadores. En cuántas casas no es extraño tener un ordenador dedicado al ocio, mientras que otro se utiliza para el neg-ocio. De nuevo, el portátil se posiciona como la navaja suiza de la productividad, gracias a su facilidad para llevarlo siempre encima, mientras que el segundo ordenador puede ser un PC para gaming o dedicado a tareas como el renderizado de vídeo o la compilación de código.
Las combinaciones pueden ser diferentes: podemos tener dos equipos de sobremesa, o dos portátiles, uno delgado y ligero y otro gaming o para creación de contenidos. Eso sí, las ventajas derivadas de usar dos son múltiples: podemos realizar tareas “pesadas” en uno, que requieran más rendimiento y tiempo, y más ligeras en el otro, donde abordar varias tareas a la vez. O usar un equipo Windows en uno y Mac o Linux, en otro.
Dos ordenadores, una pantalla, un teclado, un ratón y un cable de red (al menos)
Tener más puede suponer algún inconveniente. En este caso, manejar el teclado, ratón, la conexión de red Ethernet o la pantalla por separado para cada equipo. O bien se tienen dos juegos de teclado, ratón, monitor y cable Ethernet, o bien se conectan y desconectan cada vez que se cambia de equipo, lo cual no es ni práctico ni eficiente.
Los dispositivos KVM tienen una larga tradición como solución para facilitar el uso de un único juego de teclado, ratón y pantalla en dos ordenadores diferentes
En el caso de que uno de los equipos sea un portátil, la pantalla, teclado y touchpad, o incluso la conexión de Internet a través de WiFi, están presentes, pero no siempre la calidad de esos componentes es la ideal para trabajar cómodamente. Sin ir más lejos, la pantalla será en muchos casos de un tamaño reducido, con una resolución modesta también, Full HD por lo general. La conexión WiFi, aunque sea de calidad, no iguala la latencia ni la velocidad de transferencia de un cable de red. Por no hablar de que cambiar de un teclado, una pantalla y un touchpad a otro teclado, ratón y pantalla acaba por crear confusión.
Los dispositivos KVM (sigla formada de los términos ingleses Keyboard, Video y Mouse) tienen una larga tradición como solución para facilitar el uso de un único juego de teclado, ratón y pantalla (entre otros recursos) en dos equipos diferentes (o más, dependiendo del KVM que se elija). Por lo general, han sido dispositivos independientes, ocupando un espacio adicional en el escritorio, aunque mejorando su organización, si se compara con el uso de dos juegos de periféricos de entrada, dos pantallas o dos cables de red.
Las ventajas derivadas del empleo de un KVM cuando tenemos dos ordenadores (o más) funcionando al mismo tiempo pasan por la unificación de la experiencia de escritura e interacción con el ratón, la reducción del número de cables en el escritorio (de red, por ejemplo) y la posibilidad de compartir periféricos tales como soportes de almacenamiento cuando tenemos un hub USB integrado.
El uso de una única pantalla es otra ventaja de los KVM (preferiblemente de un tamaño generoso y una resolución abundante) o, si uno o más equipos son portátiles, en modalidad de varias pantallas.
iiyama ProLite XUB3293UHSN-B1, el KVM integrado en la pantalla
El reputado fabricante japonés de monitores iiyama ha ido un paso más allá en aras de facilitar la organización y ordenación del espacio de trabajo en entornos profesionales, ya sea en la oficina o en el hogar, pero con el foco puesto en la optimización de la productividad, sin descuidar el ocio en un momento dado.
Este paso más allá consiste en la integración del KVM en el propio monitor. Concretamente, hablamos del monitor iiyama ProLite XUB3293UHSN-B1, una pantalla 4K de 31,5’’ que conjuga una elevada resolución con un tamaño significativamente mayor que el habitual de los portátiles y suficientemente grande en valor absoluto como para satisfacer las necesidades de profesionales en ámbitos muy diversos. También podemos usarla para usos relacionados con el ocio digital, por supuesto. De hecho, viene con la tecnología i-Style Color con ajustes predefinidos de color para juegos, películas, paisajes o texto, así como para un uso estándar.
El iiyama ProLite XUB3293UHSN-B1 no solo integra un KVM, también incorpora tecnologías de conectividad como USB-C, DisplayPort, HDMI, USB 3.0 y un jack de audio
Tanto como pantalla única para un PC como para segunda pantalla extendida o clonada para un portátil, el iiyama ProLite XUB3293UHSN-B1 es un monitor todoterreno con tecnologías muy bien comisariadas para escenarios profesionales. La tecnología IPS del panel, sin ir más lejos, no es la más adecuada para gaming, por ejemplo, pero sí para escenarios donde sea interesante maximizar los ángulos de visión. Además, es un panel IPS con acabado mate, que también es un valor añadido en escenarios pro.
Es una pantalla con retroiluminación LED con contraste de 1000:1 y 350 cd/m2 para el brillo, con relación de aspecto 16:9 y frecuencia de refresco de 60Hz.
Es un monitor con un ADN profesional muy marcado, con peana regulable en altura y con una ergonomía pivotante que permite inclinar y girar la pantalla. Como es habitual, también cuenta con compatibilidad con montaje VESA, lo cual es útil no solo para colgar la pantalla en una pared, sino también para integrar un equipo MiniPC acoplado a estos anclajes.
Integra dos altavoces estéreo de 3W + 3W, lo cual es una buena noticia también. La reducción de la luz azul y la eliminación del parpadeo (flicker free) están presentes también, lo cual redunda en menos cansancio visual en jornadas de trabajo prolongadas. Y su consumo típico de 36W es compatible con políticas de eficiencia energética. Si conectamos un equipo que soporte Power Delivery a través de USB-C, el consumo total será mayor, pero el de la pantalla propiamente dicha está en torno a esos 36W.
KVM integrado: el espacio de trabajo perfecto
Iiyama, en este monitor ProLite XUB3293UHSN-B1, no solo ha integrado un KVM, también ha optado por incorporar las tecnologías de conectividad más interesantes del momento, como son USB-C o DisplayPort, junto con HDMI o USB 3.0 y un jack de audio para conectar auriculares si así conviene. Por si fuera poco, viene con los cables USB, HDMI, DP y USB-C, así como el de alimentación. Otro elemento útil para usos profesionales es la ranura Kensington Lock, para anclar la pantalla en espacios públicos o donde haya riesgo de sustracción.
La conectividad de este monitor contempla puerto Ethernet RJ45 para dotar de conectividad a los ordenadores conectados al KVM integrado, así como USB-C para una experiencia "single cable" con portátiles y ordenadores compatibles, así como DisplayPort. HDMI y jack de audio. Podemos conectar otro monitor usando DisplayPort.
En el día a día, este periférico encuentra el “punto dulce” de uso en un escenario en el que uno de los equipos sea portátil compatible con la conectividad integral USB/Power Delivery/DisplayPort a través del dock USB-C incluido (hasta 65W de alimentación). El ordenador recibirá la alimentación a través del propio cable USB-C, así como el “relay” USB para el control de teclado y ratón, sin olvidar la conectividad Ethernet.
Este escenario de uso, de hecho, es uno de los que más se benefician de un monitor como este de iiyama. Conectando al puerto RJ45 del monitor un cable de red Ethernet, sin más que un único cable USB-C, tendremos el portátil equipado con alimentación desde el propio USB-C del monitor (hasta 65W, suficientes para los portátiles delgados y ligeros), conectividad de red de alta velocidad sin las limitaciones de muchas tecnologías WiFi, así como una segunda pantalla 4K y el teclado y ratón de escritorio. Una experiencia prácticamente perfecta.
El otro equipo será típicamente un PC de sobremesa, conectado a través de HDMI o DP y el cable USB adicional que se necesita para el control del teclado y ratón. Ambos periféricos estarán conectados a la pantalla a través de sendos puertos USB, ya sea por cable o usando receptores RF.
El sonido va a través de HDMI/DP y USB-C, ya sea para escucharlo a través de los altavoces integrados o mediante los auriculares conectados a través del jack de 3,5mm. Mediante la selección de entrada en el OSD del monitor, podremos elegir qué ordenador está activo en cada momento, usando la misma pantalla, teclado, ratón y conectividad Ethernet.
El puerto DP, si tenemos un portátil conectado a través de USB-C, puede usarse para conectar otra pantalla adicional aprovechando la tecnología DisplayPort Multi Stream Transport (MST).
Finalmente, cuenta con botones físicos para activar y seleccionar opciones en el OSD, ubicados en la parta trasera del monitor y un diseño industrial robusto y de calidad para soportar los avatares del día a día.
iiyama tiene en este monitor una propuesta sumamente versátil, bien pensada, funcional y pensada para aumentar la productividad en la oficina o en casa. Todo un ejercicio de diseño industrial y optimización de la experiencia de usuario.
Imágenes: iiyama
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