"La esperanza en el futuro del medio": el cómic periférico vuelve al centro de atención. Estos tres estrenos lo cambian todo

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¿Estás preparado? Tómate tu tiempo en responder, no hay prisa. Porque lo que viene a continuación es mucho más que un conjunto de novedades de temporada. En plena ola de calor hemos decidido bajarnos al parque más cercano del barrio, buscar la sombra de un buen árbol, un banco libre, y disfrutar de aquello que nos cambió la perspectiva del mundo: viajar dentro de un buen cómic. Para este periplo hemos seleccionado tres maletas. Tres joyas que Planeta de Comic acaba de sumar a su catálogo y que no necesitas facturar si llevas en tu equipaje de mano.

No bromeamos. Por ejemplo, decía Rick Remender, a propósito de '¿Qué lugar está más lejos de aquí?', que "esta la clase de cómic que me hace tener esperanzas en el futuro del medio". James Tynion IV coincide: "esto se parece a lo que debería ser el futuro del cómic". Las sentencias ominosas se entremezclan con los halagos más emocionados.

Y su tema principal no es otro que hablar de "tu gente". Los tuyos. Cada cual tenemos los nuestros. Ese es, casi sin pretenderlo, el hilo de nexo que conecta estas tres obras. Tu gente puede ser tu mejor amigo y tu socio, como en 'Fear Case'. O tu hijo, como en 'M.O.M.'. Porque la lectura a veces puede ser un ejercicio solitario, pero aquí estamos para compartir el hallazgo en comunión. Con todos vosotros.

Fear Case

Imagina meter en una batidora ‘True Detective’ con ‘The Ring’. Una caja que ha ido pasando de manos durante décadas y solo invoca miedo y muerte a quien la porta. Dos buddies que siguen la pista de un caso que, a cada paso, se pone más turbio. Tienen tres semanas para resolver este ‘Fear Case’ que arranca en una soleada Los Ángeles. Un procedimental con influencia de Seven, el horror cósmico de Lovecraft y una sólida construcción del mundo y el espacio narrativo.

Este es el punto de arranque de Winter y Mitchum, dos agentes del Servicio Secreto que persiguen el rastro de la sangre por distintas zonas rurales, periféricas y arrabaleras, donde cada pista les conduce a dos interrogantes nuevos y que acaban topándose de frente con secta psicótica por obra y gracia de la enajenada mente de Matt Kindt (BRZRKR)

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Pero donde ‘Fear Case’ destaca sobre la media es, sin duda, en el arte de sus autores. Para contar con una portada tan sobria, abruma descubrir dentro todo un mundo de técnicas. Si bien ‘Fear Case’ se desarrolla en mayor medida durante amaneceres y atardeceres, ni toda la luz del sol sería capaz de opacar la oscuridad constante que persigue al relato. El arte de Tyler Jenkins es un ejemplo de tensión incómoda. Un buen puñado de páginas está directamente dibujado a rotulador, sin corrección.

Y la colorista, Hilary Jenkins, gobierna cada escena con una destreza total, mezclando tintas y acuarelas, sobre esbozos que a veces rozan el abstracto. El uso de carbón choca con las diferentes capas de pastel y los fondos acuarela. El estilo nervioso de las viñetas, sin refinar, contrasta con un dominio muy lúcido de los detalles interiores. Una serie de recursos tangibles que le dan a este espeluznante y macabro caso una personalidad única.

La imprescindible edición en tapa dura se culmina, como suele ser habitual, con un conjunto de portadas alternativas de autores como Duncan Fegredo, Francesco Francavilla o Laura Pérez, además de un anexo de bocetos a lápiz donde ya queda claro patente esa máxima de “si suficiente, es suficiente”. Y esa es la máxima de esta novela gráfica: no sobra ni falta absolutamente nada.

M.O.M

Cambiamos radicalmente de formato para hablar de uno de los lanzamientos del año. Una bomba de relojería escrita por Emilia Clarke y Marguerite Bennett (Animosity), e ilustrado por Leila Leiz (Horde), Leia del Duca, coloreada por Triona Farrell, con diseño de logos y trajes de Jo Ratcliffe. Lo que viene a continuación es tan radical como mezclar Deadpool y Fleabag, como meter en la misma escena la psicosis histriónica de Pesadilla en la Cocina con estética pop art, influencia de MAD y mucho color saturado.

Sí, habéis leído bien, la misma Emilia Clarke “madre-de-los-dragones”, que además de su papelazo como Daenerys Targaryen trabajó a los mandos de Ron Howard en ‘Solo’ o lleva una década reventándolo en teatro. Aquí la tenéis, coescribiendo uno de los cómics más salvajes que hemos leído en años. Solo hace falta echar un vistazo a esa portada fuertemente influenciada por el colectivo ruso Pussy Riot, exponentes fundamentales en el movimiento Riot Grrrl, para saber que dentro hay toda una caja de Pandora.

La novela arranca con una escena bastante explícita: una fiesta de empresa organizada por el jefe de departamento para dar visibilidad a “mujeres empoderadas”. Una fiesta tildada de oscuridad: semanas antes el director financiero tuvo que dimitir por lo mismo de siempre. Los micromachismos dan paso al acoso más salvaje y Maya acaba mandando todo a la mierda, literalmente, para mostrarse como lo que es: una superheroína capaz de reventar objetos, estirarse a la manera de Reed Richards, que además combina superfuerza, supervelocidad, oído supersónico o invisibilidad, dependiendo de su estado emocional.

Con las presentaciones hechas, Mother of Madness nos traslada a un futuro próximo donde Maya es también madre de Billy, donde vive a caballo entre un trabajo de rutina y un perfil de atrapa-criminales. Hasta que esta vida pendular se acaba desbalanceado. Existe una organización secreta que se dedica a “recolectar” a este tipo de personas y ella no piensa a dejarlo pasar.

M.O.M. no es una lectura fácil: dispara metralla sin miedo y señala con el dedo a todos los estratos del patriarcado

M.O.M. no es una lectura fácil: dispara metralla sin miedo y señala con el dedo al todos los estratos del patriarcado, desde el control hegemónico en la industria de la moda y la prensa hasta desembocar en el gran tema de la maternidad. Tampoco es una lectura acomodada: las referencias y el formato mutan sin parar —con ejercicios metatextuales como ese “esperaba que este flashback fuera más útil”— y gamberradas de toda índole.

La realidad es que, bajo un perfil de ciencia ficción de andar por casa, muy Heroes, M.O.M. es también un relato inteligentísimo sobre sororidad: los mayores enemigos de la causa son aquellas mujeres que escalan y tiran la escalera. Peor, aquellas que, desde arriba, pegan con silicona los rotos del techo de cristal. Sin embargo, el trile mágico está en ser capaz de poner todo esto sobre la mesa sin bajar la sonrisa, sin paternalismos. Decía Clarke que, durante toda su vida, ha tenido que escuchar eso de que “las madres tienen superpoderes”, así que ya era hora de ponerlos sobre la mesa. Y tener que convivir con ellos.

En resumen, no podemos hacer otra cosa que recomendar con todas nuestras fuerzas estos tres primeros tomos de este relato feminista escrito en clave neutro, con portadas alternativas y un pequeño sumario con estudio de personajes que hará las delicias de cualquier ilustrador en ciernes.

¿Qué lugar está más lejos de aquí?

Y, como no podía ser de otra forma, saltamos en otro mortal sin red de seguridad a lo que podemos considerar, desde ya mismo, uno de los grandes hitos del tebeo contemporáneo en general y del sello Image en particular. El largamente esperado primer volumen de ‘¿Qué lugar está más lejos de aquí?’ —el cual recopila los seis primeros números— ya está entre nosotros. Y os garantizamos que la espera ha merecido la pena.

Para quienes no sepan de qué estamos hablando, dos pistas: el equipo creativo tras ‘4 Kids Walk Into a Bank’ está aquí con todas sus fuerzas. Hablamos de Tyler Boss al dibujo y Matthew Rosenberg (The Punisher, Hawkeye: Freefall) a la escritura. Un cómic con banda sonora —hasta se editó un vinilo para la ocasión y en Spotify puedes encontrar su playlist— que sitúa a un conjunto de adolescentes en un mundo post-apocalíptico atiborrado de pandillas criminales.

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Un grupo de chavales deambula entre destartaladas tiendas de discos y escondites improvisados hasta que Sid desaparece y sus colegas deciden salir a buscarlo. ¿Sid ahora es “uno de ellos”? ¿Lo han matado, lo han cogido, lo han convertido? Está claro que hay que ir a ayudarle, cueste lo que cueste.

Mil veces hemos visto traducido ese mito del paso de la adolescencia a la edad madura. Desde ‘Peter Pan’ a ‘La materia Oscura’, pasando por clásicos como ‘El señor de las moscas’. Pero nunca con este despliegue de intenciones, donde la comedia y el terror conviven en la misma página y los ecos de la compañía de ‘El señor de los Anillos’ se dan la mano con ‘Recess’ — ‘La banda del patio’ en España— y ese ambiente propio del ‘The Breakfast Club’ de John Hughes.

Hay cómics que te atrapan por su premisa y luego desaparecen de tu memoria sin pena ni gloria. El poderío de ‘¿Qué lugar está más lejos de aquí?’ —título que hace referencia a esa huida natural por todo Estados Unidos— es justo el contrario: se queda pegado a tus meninges como las grandes series. Y ya no se va.

‘¿Qué lugar está más lejos de aquí?’ posee la identidad propia que separa al clon de aquello que es un nuevo origen

Una novela gráfica que se amplifica al 11 cuando tiene que hacerlo pero susurra como una balada AOR cuando la ocasión lo demanda. Tampoco hay ausencia de guiños. Sagas como ‘The Private Eye’ o cine pandillero como la ‘The Warriors’ de Walter Hill suponen una poderosa influencia. El episodio de ‘La Feria’, por ejemplo, retrotrae a la serie de culto ‘Carnivale’, un hito de HBO que algunos recordarán. De paso, se guarda guiños precisos a otros cómics como ‘Hay algo matando niños’, del que ya hablamos hace algún tiempo. La conexión con las obras de James Tynion IV, de hecho, va más allá de las referencias cruzadas.

Poco importa: ‘¿Qué lugar está más lejos de aquí?’ posee la identidad que separa al clon de aquello que es un nuevo origen. Una rama robusta en ese gran árbol filogénico que es el cómic americano. Con traducción de Diego de los Santos, aquí te espera un mamotreto de 280 páginas a todo color que merece cada euro, cada paso de página y cada manoseo para entender cuál es la siguiente canción que va a sonar.

Imágenes | Image, Dark Horse Books, Planeta de Libros

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