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De tu casa a la mía: una historia de paquetes

De tu casa a la mía: una historia de paquetes
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En pleno 2018, atrás quedan los días de desconfianza, de cejas levantadas ante una tecnología que nos pedía datos personales para vincular una cuenta bancaria. Conceptos como Marketspace o eCommerce pueblan nuestro lenguaje habitual, mientras que la tarjeta de crédito ha relegado al metálico a usos más rutinarios.

Hoy, no sólo nos atrevemos a comprar por Internet, sino que también somos nuestros propios resellers. Un proceso de cambio espoleado por un pequeño actor principal: el smartphone, el accesorio que ha propiciado durante la última década un cambio radical en el consumo. La transacción móvil es ágil, inmediata, y automatizada y los envíos express una tendencia al alza que recientemente han llegado a invadir incluso lo que antaño hacíamos en persona: comprar y vender productos de segunda mano, es el ejemplo de nuevas apuestas como vibbo express.

Nuevas ideas, nuevas economías

En el caso de la mensajería instantánea, hemos pasado de sellar con cera una carta y volcar en ella las esperanzas de que tal vez llegue o no a su destino, a contar con un tracking number. Modelos del siglo XVI que acabarían desembocando en UPS o FedEx, después en Google Express o Amazon Prime Now y, más recientemente, en una nueva economía de paquetería agilísima espoleada por los propios usuarios, haciendo uso de sus coches, motos y furgonetas.

El smartphone ha propiciado durante la última década un cambio radical en los hábitos de compra

Un tipo, harto de gastar fortunas en viajes, contrata a un conductor privado junto a un puñado de amigos. Desde entonces comienza a coordinar viajes entre particulares para hacer asequibles trayectos a lo largo de toda la ciudad. Nace Uber.

Las grandes revoluciones económicas han partido de dos sencillas ideas: buscar una forma de ahorrar, y buscar una forma de hacer dinero por el camino. Y así ha sido, por ejemplo, con el sector culinario —JustEat, Glovo, Fotawa, Wetaca, Appetit…—. Una propuesta que ha transformado los hábitos de los consumidores: nos sentimos más seguros; también exigimos más.

Vibbo Express 2

El sector del reparto a domicilio ha transformado gran parte del comercio tradicional. E invita a que compremos más, por cierto. Los “delivery” de antaño se han transformado en una economía sólida donde no sólo entra en juego la novedad o lo inmediatamente perecedero, sino también la segunda mano. Un sector en alza que incluso en algunos casos, como en la app de vibbo, ya no se limita a servir de plataforma para las transacciones entre usuarios, ahora da cobertura a todos los procesos, desde la negociación hasta la entrega, sumando el pago y el envío, a todo el territorio español. Nacen los envíos de segunda mano express.

El de vibbo express es un modelo adecuado a los tiempos que corren: es gratuito, incluye solución de pago seguro y recogida y envío con Seur

Si alguna vez quisisteis comprar una tablet, un iPhone o una cazadora de segunda mano, pero el que querías estaba a 50 kilómetros, o si conseguisteis quitaros de encima una vieja colección de videojuegos antiguos, tebeos o trastos de cocina, seguramente recordéis la incertidumbre de saber si recibirías algún día el paquete o de si llegarías a cobrar tu dinero.

El de vibbo express es un modelo adecuado a los tiempos que corren. Es gratuito, cuenta con soluciones de pago seguro entre particulares como Lemonpay —y de recogida y envío con Seur—, un servicio que permite gestionar todo el proceso a través de la aplicación de vibbo para Android. Este cambio no es baladí: en una empresa que gestiona tres millones de productos se hace imprescindible un control, una logística que no corra únicamente a cuenta de una de las dos partes.

La seguridad ante todo

A lo largo de los años hemos visto cómo han prodigado modelos de segunda mano donde las transacciones más seguras eran en mano, quedando vendedor y comprador en algún punto concreto. Pero cabe reconocer lo incómodo de este modelo: nunca saber cómo saludar o despedirte, cómo dar el dinero o cómo identificarte.

A veces, simplemente, no apetece salir de casa. Un mal día significa una compra retrasada. Y si ya hemos pagado mediante una transferencia bancaria, queremos lo que hemos comprado y lo queremos ya. En cambio, la venta a domicilio es casi nuestro revulsivo entre rutinas diarias. Somos felices al comprar, ya sabemos que al tomar esa decisión nuestro cerebro libera una descarga de dopamina. Abrir la puerta de casa y recibir el pedido es un nuevo “momento zen”.

vibbo express, por su parte, retiene el dinero hasta que se completa la entrega, hasta nuestro ok final. Así, sólo si hemos recibido la compra y si estamos satisfechos, se dará la transacción por cerrada. Si no, nos reembolsarán el dinero. Esto es indispensable tanto para compradores como para vendedores.

El mercado de la venta directa siempre ha estado focalizado en artículos nuevos. Es lógico, es un mercado preferencial. Pero esto no significa que un producto de segunda mano tenga que contar con menos garantías. Modelos como Vibbo Express empujan este mercado, garantizando que todo aquello que vendemos y compramos por no usarlo —o por necesitar el dinero— posee unas condiciones análogas en cuanto a seguridad, garantía y facilidad de transacción.

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