Sigue a

DCC

Philips y Sony ya han aparecido repetidas veces en este especial sobre tecnologías derrotadas, pero en las dos entradas que lo continúan hablaremos de ambos por separado, en desarrollos que hicieron después del CD-i.

Empezamos con Philips y el Digital Compact Cassette, la versión digital de los clásicos cassettes de los que todos disfrutamos en su día, con los que compartía prácticamente la misma forma, además de ser compatibles los lectores de DCC con los cassettes analógicos.

La tecnología fue diseñada por Philips y Matsushita y se presentó en 1992, cuando se lanzaron grabadoras bajo diversas marcas: Philips, Panasonic, Grundig y Marantz. Posteriormente, aparecieron también modelos portátiles e, incluso, reproductores para el coche y un modelo, el Philips DCC-175, que se conectaba al ordenador y permitía grabar desde este, incluso realizando copias de seguridad de nuestros datos.

DCC

Aunque la forma de los DCC era muy similar a la de los cassettes analógicos, no disponían de agujeros en ambos lados, ya que todos los reproductores incluían la función de auto-reverse, por lo que estos no eran necesarios. El formato, basado en una cinta, era muy similar, aunque con mayor capacidad, lo que permitía ofrecer mucha más calidad.

La música se grababa en una variante de MPEG-1 llamada PASC, de la que se decía que ofrecía mejor calidad que el ATRAC de Sony, y tenía una frecuencia de muestreo máxima de 48 kHz. Los DCC tenían una capacidad teórica máxima de 120 minutos, repartidos en dos caras de 60 minutos cada una, aunque nunca llegaron a fabricarse con esa capacidad.

DCC

Incluían, además del audio, pistas para la corrección de errores, lo que les permitía, en caso de error, recuperar los datos de hasta una de las 8 pistas. También disponían de una pista de datos, en la cual se marcaba el inicio de las canciones, con lo que se podía avanzar y retroceder automáticamente al inicio de cada una de ellas, y donde se podían almacenar datos como el título de la canción, el artista o las letras de esta.

A pesar de sus ventajas, tanto técnicas como de compatibilidad, estamos hablando del DCC en este especial, por lo que ya podemos imaginar que no tardó demasiado en desaparecer del mercado, expulsado por la competencia con el MiniDisc y con los CDs de audio, de los que ya había versiones grabables cuando en 1996 Philips decidió retirar al DCC del mercado.

Más información | DCC.

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

5 comentarios