El whisky como fuente de energía alternativa ya es una realidad

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whisky como funete de energía


Si oís Escocia “seguro” que lo primero que pensáis es en el monstruo de Lago Ness. Bueno, a quién vamos a engañar, Escocia es prácticamente sinónimo de una de las bebidas espirituosas más populares del mundo así que no tengo duda alguna de que si oís la palabra Escocia, pensaréis seguramente en whisky.

Como bien sabréis, el güisqui (sí, señores, se ha españolizado la palabra) es una bebida alcohólica obtenida por la destilación de la malta fermentada de cereales como cebada, trigo, centeno y maíz, y su posterior envejecimiento en barriles de madera, tradicionalmente de roble blanco.

Lo que probablemente no sabíais es que en Escocia se las han ingeniado para producir energía a partir del proceso de fabricación del whisky en unas instalaciones que proveen de electricidad a nada menos que 9.000 hogares.

whisky

¿Cómo se genera energía a partir de la fabricación de whisky?

Se puede generar energía eléctrica al acabar el proceso de fabricación del whisky con los residuos generados durante el proceso de destilación. Esto es algo que en tierras escocesas están empezando a poner en práctica utilizando dichos residuos como biomasa en una planta energética.

En Escocia Helious Energy acaba de crear una planta de energía de 60,5 millones de libras que hace uso de los desperdicios generados durante la fabricación de dicha bebida.

Estos residuos llegan de las destilerías de la zona y después de pasar por la planta evaporadora se consigue energía eléctrica y un producto líquido conocido como, Pot Ale Syrup, que sirve como complemento alimenticio animal.

Además de ello esta planta reemplazará a unas instalaciones que funcionaban a gas y producían calor y energía para los vecinos de la zona. Esa antigua instalación generaba nada menos que 18.000 toneladas de emisiones nocivas para el medioambiente. Si calculamos las emisiones que tendrían unas instalaciones equivalentes en potencia que funcionasen con carbón, las emisiones ascenderían a una cifra de 46.000 toneladas de CO2.

Es decir, la fabricación de whisky en Escocia permitirá crear la bebida alcohólica en cuestión, generar energía – hasta 8,4 MW-, crear un complemento líquido alimenticio para animales y evitar emisiones que dañan el medioambiente. ¡Estos escoceses sí que saben, no como nosotros! que nos tenemos que consolar con whisky mientras nos inflan el precio de la electricidad porque cuadran las cuentas.

El futuro de esta tecnología

Esta iniciativa ha tenido tanto éxito en Escocia que una se ha creado una entidad de capital riesgo conocidad como CoRDe entre elius Energy, Rabo Project Equity y the Combination of Rothes Distillers.

Están llevando a cabo un proceso de financiación para conseguir 300 millones de libras para crear una segunda planta que tendrá capacidad para generar hasta 10 MW, es decir, se generará aún más energía con la que se podrá cubrir la demanda energética de más de 11.000 hogares.

Más información | Reuters | Business Green

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