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Nokia N8

Abandona toda esperanza tú que entras aquí. Abandona toda esperanza si crees que el Nokia N8 es un competidor directo de terminales como el HTC Desire HD, el Samsung Galaxy S o el iPhone 4, porque no lo es (ni, probáblemente, lo quiera ser). Abandona también la esperanza si eres de esos que adoran Nokia, se pasaron a Android y esperan que el N8 les devuelva la fé en Symbian. No encontrarás nada de eso aquí.

Desde su primera aparición, el Nokia N8 ha despertado muchas expectativas, quizá demasiadas. El cambio de diseño, las interesantes características técnicas, comentadas ya hasta la saciedad, y el debut de Symbian 3 han hecho correr ríos de tinta sobre las posibilidades del nuevo buque insignia de la compañía Finlandesa.

Tras una semana larga de uso, nos queda la agridulce sensación de que el Nokia N8 es un gran teléfono que podría haber llegado mucho más lejos si no fuera por el lastre de un sistema operativo que no se merece. Indudáblemente, el N8 tendrá su público, pero dudamos mucho que ese público provenga de usuarios muy avanzados o de otros sistemas operativos que no sean Symbian.

La experiencia con Symbian 3

Hace poco hablábamos de la valentía de Microsoft a la hora de hacer borrón y cuenta nueva con su Windows Phone 7. El caso de Symbian 3 es precisamente el contrario, aunque hay que decir en su defensa que el predecesor de Windows Phone 7 (Windows Mobile 6.5) era un horror de sistema operativo en algunos terminales, mientras que el predecesor de Symbian 3 (Symbian S60) es estable y ofrece una experiencia de uso homogénea en todos los teléfonos que lo llevan.

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En este sentido, la apuesta de Nokia ha sido conservadora. La compañía ha introducido abundantes mejoras en esta nueva versión para evitar las críticas que sufrió con el N97. El problema es que buena parte de estas mejoras son internas y al usuario medio apenas va a encontrar diferencias estéticas con la serie S60. Casi podría decirse que ese estilo Delorean de la carcasa, con la cámara sobresaliendo, es un preludio del regreso a los años 90 que experimentamos al volver a pulsar los iconos de Nokia de toda la vida. Ni que decir tiene que esto es maravilloso para los usuarios de Symbian que buscan algo más, pero no tanto para los que han probado IOS, Android o el propio Windows Phone y esperaban cambios más espectaculares.

La novedad más evidente de Symbian 3 es la incorporación de tres escritorios en los que podemos ubicar los widgets, aplicaciones y accesos a programas sobre una retícula predeterminada. El sistema también incorpora soporte multitáctil y menús contextuales desplegables. Quizá sea cosa de la primera versión, pero una de mis mayores frustraciones con el terminal ha sido la lentitud de los menús, muy patente si la comparamos con la presteza de un iPhone 4 o un Android de gama alta. Los escritorios, que es donde más se nota, se deslizan con un mínimo pero exasperante retardo, sensación agravada por la pantalla táctil, cuya sensibilidad no es tan alta como otras del mercado y que obliga casi a ‘apretar’ un poco, aunque sea capacitiva.

Curiosamente, el N8 no es, para nada, un terminal lento a nivel interno. Enfrentado a un Nexus One y a un Samsung Galaxy S, es capaz de abrir cada una de las aplicaciones a la misma velocidad o incluso más rápido. Quizá la velocidad de los menús sea tan sólo una cuestión de estilo y servidor esté sacando las cosas de quicio.

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Otro detalle a tener en cuenta en el N8 es que Symbian 3 es un software altamente configurable, pero a veces poco intuitivo. Esto es especialmente apreciable en temas como la conectividad, donde el teléfono nos pregunta una y otra vez la configuración de los distintos puntos de acceso para cada una de las aplicaciones. Si buscas una experiencia cerrada y fácil como la de un iPhone 4, el N8 puede llegar a resultarte irritante. El reverso de esta moneda es que, buceando en la configuración, hay pocas opciones que no sean susceptibles de cambiarse a nuestro antojo sin tener que hacerle un jailbreak al terminal, instalar varias aplicaciones y encomendarse al Santo Jobs.

También hay que agradecer que Symbian 3 sea completamente multitarea y que incorpore detalles como el copia-pega de texto, o la posibilidad de ver, manteniendo pulsada la tecla de menú, qué aplicaciones tenemos abiertas para cerrar las que queramos de forma sencilla.

Nokia N8, sobresaliente en multimedia

No todo iban a ser pegas. El Nokia N8 disfruta de un apartado de imagen y sonido excelente. La cámara, por ejemplo, es capaz, con las limitaciones propias de un teléfono móvil, de tomar extraordinarias fotografías y vídeos. Sus opciones de configuración son abundantes y la luminosidad y fidelidad de color son cercanas a lo que puede ofrecer una cámara compacta. En la siguiente imagen podeis ver un ejemplo de cómo captan los colores (de izquierda a derecha) el N8, un Nexus One, un iPod Touch y una Samsung Ex1.

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Otro aspecto muy positivo es su capacidad para hacer correr todo tipo de archivos de vídeo. Después de haberlo testeado con DivX y MKV, el terminal tan sólo se ha resistido al sincronizar el audio de un DivX concreto después de avanzar y retroceder la reproducción a mala leche.

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Otro detalle muy funcional es la conexión HDMI. Basta enchufar el teléfono a un televisor para que la película que estemos reproduciendo pase inmediatamente a verse en la gran pantalla. Durante la reproducción en este modo, el vídeo deja de verse en el teléfono para ahorrar batería. En ocasiones hemos detectado que, si no cierras la reproducción antes de desconectar el cable, el teléfono sigue considerándolo conectado y no deja visualizar vídeos hasta el pertinente reinicio.

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Nada que reprochar tampoco a la reproducción musical, basada en un sistema visual parecido al Coverflow de Apple. La navegación por canciones, listas de reproducción y álbumes es rápida y cómoda, y el sonido es nítido.

A vueltas con el USB Host

Uno de los detalles más sorprendentes del N8 es su capacidad para conectarse a dispositivos de almacenamiento externo USB. El terminal viene con un cable conversor MicroUSB al que pueden enchufarse todo tipo de memorias USB. El N8 las reconoce en apenas unos segundos y abre una ventana desde la que acceder a todos sus contenidos.

Hay que matizar que el puerto del N8 no incorpora voltaje, en otras palabras, si queremos enchufarle un disco duro, este tendrá que disponer de alimentación externa. Eso deja fuera a multitud de discos duros de pequeño tamaño que se alimentan directamente del USB, pero no se puede tener todo.

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El USB Host es capaz incluso de conectarse a otros teléfonos Nokia y reproducir archivos en la memoria de estos. No hemos podido hacer la prueba con cámaras de fotos conectables vía USB, pero probáblemente haya algún modelo que lo permita. Nos queda la duda de si el público menos técnico dará mucho uso a la función USB Host, sobre todo teniendo en cuenta que, para utilizarla, hay que llevar encima un cable que no es precísamente pequeño. El tiempo lo dirá.

Navegación, mapas y descargas

La navegación por internet con el N8 resulta satisfactoria, con algunas opciones multitáctiles y soporte para Flash, aunque no para HTML5. De todos modos, la experiencia de navegación da algunos problemas por la falta de precisión del zoom multitáctil y por mala adecuación del texto en los cambios de zoom al visitar algunas páginas. En lo que respecta a mapas, el servicio de OVI es de los pocos que, aparte de navegación gratuita, funciona incluso aunque no haya conexión a internet de ningún tipo, una gran ayuda cuando hay que orientarse en zonas con mala cobertura.

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Las descargas es un apartado que Nokia ha mejorado sensiblemente en cuanto a organización. Aunque OVI sigue teniendo distintas aplicaciones en función de si accedemos a redes sociales, música o aplicaciones, la tienda OVI se ha simplificado notablemente y recuerda a las de otros sistemas operativos como Android o Windows Phone. El proceso de instalación, al igual que la conectividad que citábamos antes, no son todo lo automáticas que debieran, pero a nivel general funciona rápido y sin problemas.

Diseño externo, manejo y autonomía del Nokia N8

La opción de hacer sobresalir la cámara para albergar la óptica es discutible, pero en absoluto molesta. El aspecto físico del terminal es recio y agradable al tacto, y pese a estar realizado en aluminio, no pesa tanto como pudiera parecer. Para mi gusto, el paso al diseño en metal en terminales de gama alta es un acierto por parte de los finlandeses. Por otra parte, la idea de poder acceder a la SIM y a la tarjeta de memoria desde el exterior evita el tener que abrir el teléfono para realizar ciertas operaciones, lo que también es de agradecer.

En cuanto al manejo, la pantalla del N8 no es tan espectacular como una Amoled o la retina Display del iPhone 4. Su ángulo de visión es el típico de un móvil, pero su luminosidad es suficiente en entornos con mucha luz. Su peor marca, como ya adelantaba al inicio de este post es la menor sensibilidad respecto a otros terminales. Otro punto extraño es que no existe teclado qwerty en pantalla cuando esta se encuentra en posición vertical. En su lugar tenemos el teclado multitap de toda la vida y es necesario girar el móvil a modo apaisado para que salgan todas las teclas. No es un fallo imperdonable, pero cada vez hay más gente acostumbrada a encontar un miniqwerty y la opción debería haber estado, al menos, disponible.

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Nokia es famosa por la buena autonomía de sus teléfonos y el N8 no es una excepción. Aunque la batería que integra es una 1.200mAh (una 1.500mAh hubiera sido más efectiva) el terminal rinde en torno a los dos días con plena conectividad antes de tener que recargar.

La opinión de Xataka

El Nokia N8 no es tan mal teléfono como quizá pueda inducir a pensar este post, pero tampoco es rival para terminales como el iPhone 4 o cualquier Android de gama alta. A nivel de Hardware, el N8 está confeccionado con esmero y gusto por los detalles, pero ha tardado tanto en llegar al mercado que ya hay muchos muchos modelos que le superan en cifras puras y duras.

Para empeorar las cosas, en vez de compensar las posibles carencias de hardware u optimizar al máximo su rendimiento, Symbian 3 no le pone las cosas nada fáciles al N8 y resulta imposible no preguntarse cómo hubiera sido el terminal si llevara instalado otro sistema operativo. La nueva versión de Symbian arregla muchos de los problemas apuntados en el N97, sí, pero no termina de despegar y su experiencia de uso, quizá anclada por la propia tradición de la compañía, se acerca más a la de un móvil convencional que a la de un smartphone tal y como lo entendemos hoy en día. En el lado positivo, el software de Nokia tiende a mejorar mucho con las actualizaciones que, seguro, llegarán, y el precio del N8 es más asequible que el de otros terminales de gama muy alta.

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Todo esto nos lleva a ver el Nokia N8 como un terminal de transición, el primer paso del largo camino de vuelta de la compañía hacia lo más alto del segmento smartphone. El cambio de CEO, ya es un síntoma de la nueva orientación de la compañía hacia el software, con Meego y Symbian 4 en el horizonte.

Si tu sueño es un móvil con una cámara espectacular y muy buena reproducción multimedia, el N8 es tu máquina. Si eres fan de Symbian no encontrarás mejor terminal en el mercado y, si te gusta trastear con un dispositivo para sacarle todo su jugo, tampoco es una mala elección. Para todo lo demás, hay mejores opciones.

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