Cuánto cobraron en dietas de viaje los astronautas que llegaron a la Luna y otras curiosidades lunares

Cuánto cobraron en dietas de viaje los astronautas que llegaron a la Luna y otras curiosidades lunares
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail

Buzz Aldrin fue el segundo hombre en pisar la Luna. Y el primero en revelar cuánto cobró en dietas por aquel viaje: 33,36 dólares de la época, unos 200 euros al cambio actual. Aldrin guarda un recibo en el que aparece la cantidad, las etapas del viaje (entre ellas "Océano Pacífico", donde amerizó la capsula), y los vehículos empleados durante el mismo.

Desde un coche oficial para llegar a Cabo Cañaveral hasta el portaaviones USS Hornet que recogió a los tres astronautas (Aldrin, Armstrong y el pobre Collins, que no salió del Apollo 11 hasta entonces), el recibo es uno de los recuerdos más bellos de la carrera espacial: la prueba de que la burocracia no se inmuta lo más mínimo ni con la conquista del espacio.

El recibo no tiene en cuenta las dietas por kilometraje de la época y reconoce que las comidas y el alojamiento iban incluidas en el trayecto, así que Aldrin cobró lo que cualquier militar de la época por salir de la base: ocho dólares por día. Los astronautas también tuvieron que firmar un formulario de aduanas a su llegada a Hawai.

¿Algo que declarar?

Porque los tres viajeros habían traído consigo equipaje de vuelta: "muestras de polvo y rocas lunares". La existencia de esos papeles con 44 años de vida se conocía desde hacía tiempo pero Aldrin, que sigue siendo un volcán de actividad, ha decidido compartirlas con todo el mundo en Twitter.

El bolígrafo que no salvó a nadie

No es su único recuerdo famoso: el Museo del Aire y el Espacio de San Diego exhibe uno de los bolígrafos Fisher Space Pen que viajó en el Apollo 11.

Fisher Space Pen No, no es este ejemplar.

Que es famoso porque Aldrin supuestamente utilizó uno para arreglar un interruptor y poder volver a casa (ajá, el Apollo 11 se estropeó en la Luna). Pero no: Aldrin utilizó un marcador de los de subrayar (marca Dura, para los fetichistas selénicos). Lo que pasa es que la compañía Fisher estuvo muy Mad Men con el evento y publicitó su línea de bolígrafos espaciales como "el boli que trajo a nuestros muchachos de vuelta". Publicidad 1-Historia 0.

El boli del museo está dañado, por cierto. En 1978, un incendio destruyó buena parte de los objetos cedidos por la NASA al museo. Entre eso y que en 2006, desde la NASA admitieron que habían grabado encima de la cinta original del alunizaje, el historial de chapuzas hace todavía más bello que pudiésemos poner a varios tipos en nuestro satélite y que volviesen con vida.

¿Y si hubiesen querido cobrar las dietas íntegras?

Pero, volvamos a las dietas. Uno de los mitos internos de la NASA asegura que otro astronauta de las misiones Apollo pasó una factura con el cálculo correcto por kilometraje: a 0,08 céntimos la milla, la NASA tendría que pagarle 80.000 dólares. Era una broma, pero a la que la NASA contestó con un recibo por el valor del cohete Saturno V: 185 millones de dólares. Unos 1.100 millones de euros a día de hoy.

Qué difícil es hacer el amor sobre rocas lunares

Souvenir ¿Podrías hacerte un lecho de pasión con esto?

Con el polvo y las rocas lunares hay otra anécdota, que sólo tiene que ver con Aldrin como tu vida sexual tiene que ver con Ikea: Thad Roberts, un becario de 25 años de la NASA, robó casi ocho kilos de muestras lunares para ponerlas en el colchón y tener un sexo tan extraterrestre como imaginamos que incómodo con su novia. El polvo lunar le salió a seis años de cárcel. Aunque también hay que reconocer que le pillaron intentando vender las muestras por Internet.

PD: ¿Qué pasó con las banderas que dejaron en la luna?

Ésta va para los conspiranoicos lunares. La primera bandera que dejaron allí ya no está. Al menos en pie. Aldrin declaró que la onda del despegue de vuelta a casa (a ocho dólares al día, y gracias a un marcador) se la llevó de calle. Ya que estamos, el resto de banderas (seis en total) hace tiempo que no lucen ni las barras ni las estrellas: la radiación solar -la misma que te destiñe la ropa si la dejas demasiado tiempo tendida a la intemperie- las ha convertido en banderas de la paz.

Comentarios cerrados
Inicio