Diseñan un saco de dormir espacial que evita uno de los mayores riesgos de los astronautas: Los daños oculares

Diseñan un saco de dormir espacial que evita uno de los mayores riesgos de los astronautas: Los daños oculares
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Que podamos lograr misiones tripuladas a Marte en un tiempo más o menos razonable depende, en gran medida, de una simple cuestión de confort. De comodidad, sí. La que seamos capaces de ofrecer a los astronautas que afronten la compleja y exigente misión de viajar nueve meses hasta el planeta rojo —ese es el cálculo de algunos expertos—, vivir allí el tiempo que duren sus investigaciones y afrontar un período parecido para retornar a la Tierra.

Uno de los retos sobre la mesa es, por ejemplo, cómo alimentar a la tripulación. La NASA y su agencia homóloga de Canadá, CSA, han lanzado incluso un concurso público para animar a la sociedad a que proponga soluciones imaginativas. El objetivo: conseguir alimentos nutritivos, fáciles de transportar, conservar en buen estado y cocinar, que generen la menor cantidad posible de residuos y, de paso, que ofrezcan cierta variedad y sabor a los astronautas.

Alimentación y salud, claves para llegar a Marte

Otra clave consiste en cuidar la salud de la tripulación a lo largo de la travesía. No se trata únicamente de estar en condiciones de atender emergencias o indisposiciones. Gran parte del reto reside en afrontar aquellos problemas que —como saben los expertos— suelen afectar a los astronautas durante sus travesías, en especial en una tan larga como la que exige Marte.

Entre los problemas más comunes que padecen los astronautas destacan, por ejemplo, los que afectan a la visión. En gravedad cero, los fluidos acaban aplastando el globo ocular y generando molestias. Según recoge BBC, la NASA tiene documentados este tipo de incidencias en más de la mitad de los astronautas que han servido al menos seis meses en la Estación Espacial Internacional. En algunos casos, llegaron a tener dificultades para leer o necesitaron ayuda para sus pruebas.

¿La razón? En el espacio, la gravedad cero lleva a que se acumulen fluidos corporales en la cabeza. El resultado es un nivel de presión sobre el globo ocular que puede desembocar en una afección denominada SANS, el síndrome neuro ocular asociado a vuelos espaciales. Con el tiempo incluso llegó a afectar al nervio óptico y deteriora la visión. En 2005 —de nuevo en base a los datos que maneja la BBC— el astronauta John Phillips llegó a la ISS con una visión prácticamente perfecta, de 20/20. Cuando regresó a la Tierra, pasados seis meses, la medición arrojó un 20/100.

NASA La Estación Espacial Internacional. NASA

“No sabemos cómo de graves podrían ser los efectos en un vuelo más largo, como una operación en Marte de dos años”, explica el doctor Benjamin Levine, profesor de Medicina Interna en el Southwestern Medical Center de la Universidad de Texas (UT).

Precisamente para evitar riesgos, Levine ha dirigido el desarrollo de un dispositivo que vela por la salud ocular de los astronautas. Lo curioso es que no se trata de gafas, lentillas o un moderno oftalmoscopio adaptado para vuelos espaciales, sino algo mucho más peculiar: un saco de dormir Eso sí, uno especial, diseñado para succionar el líquido de la cabeza hacia los pies y evitar, de esa forma, un exceso de presión cerebral. El dispositivo ideado por Levine se ajusta a la cintura del astronauta y mantiene ocultas las piernas. Al crear una diferencia presión atrae el líquido a los pies.

Aunque el proyecto aún debe pulirse, las aplicaciones del dispositivo podrían ir más allá del cuidado de la salud ocular. La BBC detalla que el saco quizás ayude también a combatir otra dolencia a la que se enfrentan los astronautas, en este caso de tipo cardíaco: la fibrilación auricular.

Imagen de portada | UT Southwestern Medical Center

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