Las protestas de Salamanca por la tuberculosis bovina son más que política: son un enorme problema de salud pública

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Ayer, decenas de ganaderos trataron entrar por la fuerza en la Delegación Territorial de la Junta en Salamanca en una protesta contra los actuales protocolos sanitarios contra la tuberculosis bovina. El enfrentamiento, que duró cuatro horas, se saldó con 11 policías heridos, un detenido y la amenaza de boicot a las medidas de saneamiento del ganado a partir del 12 de junio. ¿Qué está pasando en Castilla y León?

Está pasando la tuberculosis bovina. La tuberculosis bovina (TB) es una enfermedad infecciosa crónica que, como sugiere su propio nombre, suele afectar al ganado bovino -- pero que también afecta a otros animales (domésticos o silvestres) y al ser humano (se calcula que el 10% de las tuberculosis humanas están causadas por M. bovis).

Según la Organización Mundial de Salud Animal, la TB produce debilidad, pérdida de apetito y de peso, fiebre, tos, neumonía y, a la larga, la muerte. Por eso, en España (como en el resto del mundo desarrollado), llevamos combatiéndola de forma sistemática desde 1965.

Una enfermedad compleja de gestionar. El problema fundamental es que se trata de una infección muy insidiosa. Son muy pocos los animales que se ven afectados de forma fulminante y, de hecho, la bacteria puede estar años en el ganado sin causar ningún tipo de molestia, esperando su oportunidad.

Además de lenta, la enfermedad disimula muy bien. "Los signos clínicos de la tuberculosis bovina no son específicamente distintivos y, por lo tanto, no permiten que los veterinarios establezcan un diagnóstico definitivo" basándose en ellos hasta que ya es tarde.

Si a esto sumamos que la enfermedad se suele transmitir por la respiración entre animales vivos: la forma más efectiva de controlar la enfermedad es aislar a los animales, hacerles pruebas y sacrificar a los enfermos.

Es decir, no solo es compleja... es cara de gestionar. En Castilla y León (por traer a colación el ejemplo más directo) las explotaciones tienen que pasar controles diagnósticos cada año. Y eso solo si todo está bien. Si se detecta un brote, las pruebas, controles y limitaciones se vuelven tremendamente estrictas.

Como ocurre con otras enfermedades animales (como la gripe aviar) un brote descontrolado puede llevarse por delante la cabaña de regiones enteras. Ese es el motivo por el que la legislación europea y española es tan estricta.

Captura De Pantalla 2023 06 06 A Las 12 01 10 Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación - 2022

¿Por qué es un problema ahora? Lo que ha ocurrido en Salamanca tiene su antecedente más inmediato a mayo de 2022 en la montaña de Riaño, en León. Allí, y pese a que la provincia estaba en vías de declararse libre de la enfermedad, estalló un brote que afectó a casi un millar de cabezas.

Como hemos explicado en otras ocasiones, 2022 fue un año muy difícil para los ganaderos. Solo ese año se cerraron el 9% de las explotaciones lecheras del país.  Los costes disparados y la inestabilidad internacional derivada de la guerra de Ucrania, pusieron a la industria agropecuaria en una situación muy delicada. Los ganaderos de castilla y León tenían frescos, además, los estragos que supuso el brote de 2011.

En ese contexto, la Consejería de Agricultura de la Junta de Castilla y León (a la que acaba de llegar Vox tras las elecciones de ese mismo febrero) decidió implementar una política "flexible" que indultara al mayor número de vacas posibles. Los veterinarios ya avisaron de que eso podía acabar generando un enorme problema y así ha sido.

El problema se precipita. El día 10 de mayo, la Junta de Castilla y León emitió una orden que "flexibilizaba" las medidas de contención de la tuberculosis. Básicamente, eliminaba controles para facilitar los movimientos de ganado. Es decir, la Junta decidió saltarse la normativa europea (y la nacional) para contener los brotes de la enfermedad.

El día 26, el Ministerio de Agricultura movió ficha e inmovilizó todas las vacas de la comunidad. Era una medida esperable: si el Gobierno no aislaba la cabaña ganadera "en peligro", se corría el riesgo de que Europa bloqueara toda la cabaña nacional.

Además, recurrió las medidas de la Junta y pidió que se suspendieran cautelarmente. El día 5 de junio la Justicia accedió a suspender esas medidas y la noticia sentó como un tiro en el mercado semanal ganadero de Salamanca, uno de los más importantes de la Comunidad. De ahí surgió la protesta que trató de entrar en la Delegación Territorial de la Junta y bloqueó durante cuatro horas el edificio.

¿Y ahora qué? Esa es la pregunta. Los colectivos ganaderos se han organizado en una plataforma y piden, además de varias dimisiones, la modificación de los protocolos. No obstante, no parece viable que se puedan cambiar los protocolos habida cuenta de que la normativa europea (como de costumbre) es muy estricta.

Eso, si los ganaderos cumplen su palabra, nos lleva a una guerra abierta en el campo castellano y leonés. Con amenazas de boicots y sabotaje de las medidas de saneamiento de la cabaña ganadera.

Actualización: Como nos habéis hecho notar, las protestas concretas a las que se hace referencia en los primeros párrafos de la noticia tuvieron lugar en Salamanca y no en Valladolid. Aunque la intención inicial era utilizar una metonimia para hablar de las protestas generalizadas en la comunidad, el resultado era claramente equívoco e impreciso. Ya está corregido.

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Imagen | Joan Brebo

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