Fans de la ciencia ficción, aquí tenéis dos nuevos exponentes que ya están entre las mejores novelas de la década

Fans de la ciencia ficción, aquí tenéis dos nuevos exponentes que ya están entre las mejores novelas de la década
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Con miles y miles de libros publicados cada año —según algunos de los últimos datos, solo en Estados Unidos se solicitaron tres millones y medio de registros ISBN— no es fácil destacar sobre la media. Y menos en ciencia ficción, donde muchas grandes ideas quedan enterradas a favor de sagas ya conocidas. Es en estos casos donde una mano amiga, un sello de garantía, marca la diferencia. Como estas dos lecturas que nos han dejado una huella honda y que pasan a formar parte del podio de publicaciones de Minotauro.

Y eso que estamos ante un debut (el comienzo de una saga) y una novela relativamente corta que ya está siendo adaptada al cine y protagonizada por Robert Pattinson. Sí, ‘Mickey7’ es uno de los idilios más equilibrados que jamás hayamos leído entre ciencia ficción blanda y dura, venida de un señor que enseña física cuántica en horario laboral y escribe cuentos infantiles en el nocturno.

La segunda, ‘Aves Extintas’, propone un viaje entre mundos y especies en su primera capa y un tratado sobre el paso del tiempo y la neurosis ante su finitud en segundo plano. Puedes leer un fragmento directamente desde la web de Planeta de Libros. También ahí encontrarás un fragmento de ‘Aves Extintas’. Ambas lecturas, sin embargo, son como esos seriales que disparan el ritmo y consolidan sus ideas hacia el final de la primera temporada. Como un buen guiso, requieren de minuciosidad, cocción lenta y reposo.

Mickey7, de Edward Ashton

Mickey7 presenta una de las premisas más atractivas que puedes imaginar en la ciencia ficción: un prescindible, es decir, un clon humano empleado para la realización de tareas peligrosas, queda atrapado en una aparatosa caída en mitad de un complicado proceso de colonización del planeta helado Niflheim, un escenario lleno de fauna hostil —no faltan los gusanos gigantes— y una atmósfera que extingue la vida humana en menos de dos minutos.

Así bien, dando por sobreentendido que un rescate del cuerpo es impracticable, su inmediato superior lo da por perdido. En esta situación, la gerencia aprueba la generación de un séptimo clon del original. El problema es que la versión seis ha sobrevivido —gracias al rescate de una especie autóctona, empática y más audaz de lo que nadie imaginaría—. Más aún, el clon está resentido y algo confuso por un desprecio tan palmario. Ahora hay dos Mickey Barnes en el mismo planeta y ninguno tiene intención de marcharse.

Imagina un mundo donde las personas pueden ser perfectamente replicadas... pero es algo demasiado caro y está mal visto.

Paremos un momento. Imagina un mundo donde las personas pueden ser perfectamente replicadas. Sin embargo, salvo ocasiones muy esporádicas, el clonado nunca se lleva a cabo. Es caro y complicado de explicar. Sí, cuando la materia escasea, tu propio cuerpo deteriorado sirve para que la recicladora genere la siguiente versión. Pero a nadie le gusta reconocer un error y darle al botón implica asumir fallos en la cadena de mando.

Y, bueno, a ojos de todo el mundo, en una colonia que sobrevive a mil penurias, estos duplicados son algo repugnante, versiones desapegadas de un humano sano, carentes de empatía y emoción en aras de ese constante sacrificio y muerte. Porque sí, ningún prescindible olvida cómo desapareció el mundo: cada versión actualiza sus recuerdos en la nube. Un archivo se encarga de recordarles que existe una línea continua temporal para que puedan analizar y corregir posibles errores del pasado.

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Este es el punto de partida de una novela que no hace sino ascender y ascender con cada página. Eso sí, hay lucha y dolor. Casi insoportable, a veces. Pero hay que sobrevivir. En su día fue anunciada como un cruce entre ‘The Martian’ con ‘Moon’, donde no faltan ni conceptos de ingeniería dura ni un sentido del humor socarrón. Como buen lector de Clifford D. Simak —o del primer George RR Martin—, ama mezclar conceptos e ideas de disciplinas en teoría estancas.

Decía Edward Ashton de Mickey que es como esos maniquíes para las pruebas de choque de la humanidad. Mickey proviene de la clase baja, antes de ser lo que es fue un profesor de historia, en un tiempo donde nadie necesita que le recuerden cómo era el pasado porque puede consultarlo en cualquier archivo digital. Un paria en plena expansión espacial. Pero, ¿a qué precio se puede terraformar algo que no podemos comprender?

Como fuera, Mickey7 está en manos de Bong Joon-ho, el magnífico director de ‘Memorias de un asesino’ (2003), ‘Mother’ (2009) o la grandilocuente adaptación de ‘Snowpiercer’ (2013), conocido internacionalmente por su oscarizada ‘Parásitos’ (2019). La película, producida por Warner Bros, contará con Robert Pattinson con el rol protagonista y Plan B Entertainment, la productora de Brad Pitt, financiando. Ahí es nada.

Aves extintas, de Simon Jimenez

¿Saben de esos recopilatorios que anidan “los mejores arranques de una novela”? Ya saben, esos comienzos imposibles de olvidar en la literatura. ‘Aves extintas’ tiene esa capacidad neuronal de construir escenas muy visuales pero a su vez muy literarias. Es fácil leer una novela bien escrita, pero inusual encontrar un estreno literario tan agudo, de una prosa poética tan capaz.

“Nació con once dedos, con un pequeño bulto de carne y hueso al lado del meñique de la mano derecha”. Esta pequeña frase es una marca para definir carácter, estilo, influencia y devenir de un personaje, Kaeda, pero es también el hilo de una red mucho mayor que constituye una trama alucinante. Familiar y emocional, en ‘Aves extintas’ no hay muy resumen que hacer porque todo está compartimentado y a la vez conectado. Una obra creada a partir de decenas de microrrelatos que constituyen un cosmos propio.

Primera novela de una saga que puede hacer historia, de esta novela se ha dicho de todo, que es uno de los mejores debuts de los últimos años. Finalista al Locus, fue nominado al mejor libro de año en Tor.Com y Kirkus Review, y la gran mayoría de lectores coinciden en una especie de rima mágica que mezcla los estilos de Kim Stanley Robinson con otros contemporáneos como Becky Chambers o Alastair Reynolds.

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Lo que está claro es que aquí el escritor filipino-estadounidense Simon Emmanuel Jimenez ha volcado todo su ser, desde sus inquietudes sobre la diversidad racial hasta su pasión por la fantasía heroica. La capitana Nia Imani, a merced de la poderosa corporación Umbai, se topa un buen día con un niño traumatizado, uno de los pocos agraciados con la capacidad del Salto: viajar instantáneamente de un punto a otro del espacio. Sí, como el teletransporte de Goku. Ella, junto a la brillante Fumiko Nakajima, serán las responsables de proteger al chaval de malas manos —y no por cicatrices, sino por capciosos intereses—.

Una novela se concede el lujo de relatar el final del mundo por obra y gracia de un capitalismo monstruoso. Tras mil años de terrorismo corporativo, la ecología colapsa y un equipo científico se encarga de diseñar estaciones espaciales que imitan a un ave en pleno vuelo. El conglomerado Umbai, con su neocolonialismo intacto, nombra con números latinos cada nuevo mundo. En Umbai-V es donde Kaeda conoce a Nia, el Día de la Entrega.

Ella es una otromundodiana, una recolectora que aterriza cada 15 años en este planeta rural. 15 años que en realidad son apenas unos meses para Nia: debido a la dilatación del tiempo ambas percepciones son radicalmente distintas. Tras décadas y décadas —para él—, un Kaeda ya anciano se encuentra por última vez con Nia y le pasa el testigo del extraño niño venido de ninguna parte, un chaval muy inteligente pero asustadizo. “¿Estás disponible?”. Nia decide hacerse cargo y pasa a ser la custodia del chaval.

'Aves extintas' es pura ópera especial: persecuciones, tortura y experimentos, explosiones y vínculos familiares entre desconocidos

Lo que sigue a partir de aquí es pura ópera especial: persecuciones, tortura y experimentos, explosiones, música de una extraña flauta y relaciones dentro de una nave que evocan más de la cuenta a la Normandía, la nave del comandante Shepard, protagonista de Mass Effect. Otro ejemplo de que la literatura tradicional y los videojuegos están más unidos que nunca, consciente o inconscientemente.

Una embarcación estelar a la deriva del tiempo, un niño mudo cargado de un poder inimaginable y una mujer “milenaria” —criogenia mediante— arrepentida de haber prestado su conocimiento al enemigo. Tres elementos chocando como un big bang para expandir un cosmos entero. El resto, unas 400 páginas, está en tus manos.

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