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Soy youtuber y paso media vida montando vídeos

Soy youtuber y paso media vida montando vídeos
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–Y tú hijo, ¿qué quieres ser de mayor? –¡Youtuber!

Esta es probablemente una de las respuestas que escuchan padres y profesores con cada vez más frecuencia Algunos de ellos se escandalizarán, otros se burlarán, y la mayoría se quedará en blanco, pues eso de los youtubers les suena a gaélico cerrado.

Les guste o no, la realidad es que ser youtuber es ya una profesión plenamente viable económicamente. Si no que se lo digan a ElRubius o PewDiePie y a sus millones de suscriptores.

Pero ni todos pueden ser ElRubius ni resulta tan sencillo poder llegar a vivir de ello. Ser youtuber implica echarle horas al asunto, muchas horas. Requiere unos niveles de esfuerzo y dedicación comparables al de muchas otras ocupaciones laborales, pues eso es precisamente lo que es ya para algunos.

Los primeros pasos del youtuber

Youtuber / Unsplash

El amigo Marcos Antón puede dar buena cuenta de ello. Doctor en Comunicación Audiovisual y periodista especializado en eSports, Marcos conoce bien la faena que se esconde detrás de cualquier vídeo, también esos vídeos chorra de dos minutos.

Su caso es además doblemente complicado, pues él no hace vídeos destinados a su canal personal sino que trabaja para una serie de prestigiosos y exigentes clientes. Mientras que youtubers como Rubius producen contenido libremente sin tener que responder ante nadie, a la ardua tarea de guionización, edición y montaje de creadores de contenido como Marcos hay que sumarle las estrictas instrucciones dadas por el cliente.

¿Cómo se hace un vídeo?

El proceso de creación de un vídeo depende en último término de su creador, pero si analizáramos el de varios youtubers y realizadores, seguro que encontraríamos un patrón lo bastante definido como para considerarlo un método estándar.

Lo primero, nos dice Marcos, es desarrollar la idea o el concepto del vídeo. Esta es la regla que cualquier creador audiovisual debería grabarse a fuego antes de enfrascarse en cualquier proyecto.

Lo que vamos a conseguir con esta conceptualización inicial es trazar una imagen más o menos definida de lo que queremos hacer. En este primer paso Marcos también aprovecha para pensar en el tipo de imágenes que va a utilizar para ilustrar el guión, buscando siempre aquellas que le sirvan para transmitir los puntos clave del tema a tratar.

Una vez ha decidido qué imágenes le servirán de referencia, Marcos avanza hacia siguiente paso.

Ahora lo que toca es escribir el guión para la locución. Para los vídeos cortos, de unos 3 o 4 minutos, Marcos suele ‘guionizar casi por completo la locución calculando el tiempo que quiero que dure y grabo una toma única.’

Tras esto, lo que toca es ajustar niveles, corregir picos y en general limpiar de ruidos el audio en edición.

Editar y montar

El último paso, el más importante y el que suele ser más disfrutable para el autor. O no, porque muchos de los youtubers más famosos cuentan con los servicios de un editor (¡o editores!) en su equipo.

Por desgracia, contratar editores es algo que está fuera del alcance de la mayoría de los iniciados en el mundo youtuber. Por desgracia o por fortuna más bien, pues aprender los principios básicos de la edición y el montaje de vídeos es prácticamente una obligación para cualquiera que se tome en serio su futuro en el sector.

Todo es práctica, y como Marcos ya tiene mucho de eso, nos va a contar cómo prepara él un vídeo para uno de sus clientes habituales:

Ya en el programa de edición de vídeo, preparo la secuencia de montaje y añado los recursos que tengo, tanto los recurrentes del cliente como los clips del vídeo en cuestión. Elijo una canción que encaje con el ritmo del vídeo y ajusto las transiciones entre música y locución. Después voy colocando los recursos de vídeo en su lugar, los cortes, transiciones o efectos y, por último, los rótulos. Suelo hacer esto en el último paso ya que muchos rótulos son detalles que dejo fuera de la locución o datos clave que quiero resaltar en momentos concretos del vídeo y que encajen con las imágenes o el audio.

Él utiliza el programa DaVinci Resolve y de vez en cuando también echa mano del clásico Adobe Premiere para las labores de edición. Para el audio, Audacity.

Algunos editores prefieren el programa de Adobe porque fue el primero que usaron, otros se decantan por el también popular Sony Vegas o el propio DaVinci Resolve, que tiene la ventaja insuperable de ser software gratuito.

Al final, en definitiva, todo es cuestión de preferencias.

El workplace ideal

Elegir correctamente el software que mejor se adapte a nuestras particularidades a la hora de trabajar es algo esencial, pero lo es más aún cuando hablamos de hardware.

El mundo del youtuber es un mundo joven, dinámico y en continuo movimiento. Es por eso que el mercado de los ordenadores portátiles se le antoja ideal.

Trabajando para terceros, lo más habitual es que los vídeos tengan que pasar por edición al menos un par de veces para satisfacer sus demandas y corregir aquello que no les ha terminado de convencer. Para esto es prácticamente indispensable contar con un workplace portátil para poder ponernos manos a la obra sin importar el momento ni el lugar.

Eso sí, no nos vale cualquier PC. La edición de vídeos, bien lo sabe quien acostumbre a practicarla, requiere equipos considerablemente potentes. Pero la potencia aquí no lo es todo; también hay que tener muy en cuenta la propia portabilidad del producto, es decir, lo fácil (o engorroso) que es sacar el PC y montar el espacio de trabajo en cualquier lugar.

Gracias a la tecnología Max-Q de NVIDIA cada vez son más los portátiles que no están obligados a sacrificar potencia gráfico por ligereza ni estética. Con Max-Q, tarjetas gráficas como la GTX 1050 pueden encajar en los ultra finos 15.9mm de productos como el PS63 Modern de MSI.

Portátiles para youtubers

Son portátiles especializados que fueron concebidos con el usuario creativo en mente y cuentan con las especificaciones más convenientes para la creación y la edición de contenidos audiovisuales.

Este PS63 del que os hablamos cubre todas las bases de un buen equipo de edición. A saber: portabilidad, potencia y fidelidad visual.

Ya hemos hablado de la importancia de la portabilidad, pero no viene mal hacer de nuevo hincapié en ello. El portátil tiene que ser fino y ligero para poder colocarlo en cualquier superficie. Nos gustan los ‘ladrillos’ del sector gaming, sus diseños alienígenos y sus lucecitas de mil colores, pero aquí lo que queremos es un equipo discreto y fácil de transportar.

El PS63 pesa solo 1.65kg y cuenta con una pantalla IPS con marco fino que puede mostrar un rango de colores cercano al 100% de sRGB, siendo este último un estándar inapelable para cualquier editor que se precie. Porque esa es otra, la calidad de la pantalla debería ser un factor determinante a la hora de adquirir un portátil dedicado a este tipo de trabajos.

También hay que tener en mente que los programas de edición exigen una gran capacidad de procesamiento, con lo cual es fundamental poder contar con un buen procesador como el Intel Core i7 del portátil PS63.

Sin olvidarnos de la tarjeta gráfica, que aunque parezca mentira no solo sirve para jugar. El PS63 está equipado con una GTX 1050 con tecnología Max-Q, que nos vale tanto para editar y procesar vídeos como para echarnos una partidilla al Fortnite, al GTA y a muchos otros títulos. Oye, no todo va a ser trabajar. Batería

Pero si hay un elemento diferenciador por excelencia cuando hablamos de portátiles para creativos es sin duda la batería.

Nada de quedarse a medias

Porque no hay nada más engorroso que quedarse sin batería cuando estamos con las manos en la masa. Estás terminando de editar un vídeo para tu canal y ¡zas!, adiós.

Por fortuna, esta realidad tan tristemente conocida para cualquier usuario habitual de portátiles podemos condenarla al ostracismo eterno gracias al PS63. ¿Por qué? Porque puede ofrecer hasta 16 horas de autonomía.

16 horas de libertad que nos permiten trabajar sin un agobiante contrarreloj y con la tranquilidad de saber que no vamos a perder el progreso en el momento menos pensado. También podemos jugar no una, sino varias partidas al LoL sin tener que andar buscando enchufes por los rincones.

Bueno, al LoL y a toda una batería de títulos –jeje– de corta duración pero maravillosas experiencias como el inmersivo y premiado Firewatch, el revolucionario Her Story o el vibrante y espectacular Abzu, de los creadores de Journey y otros fabulosos showcases audiovisuales que se pueden disfrutar al completo de una sola sentada. Consejos finales

En esto coincidirán seguro la grandísima mayoría de youtubers y editores de vídeo: si queremos dedicarnos a ello lo primero que tenemos que hacer es aprender a editar, y para eso lo mejor es utilizar un portátil pensado para tal fin. Ligero y compacto pero potente y duradero.

Imágenes | MSI

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