
Los hiperescaladores están comprando miles y miles de GPUs para la IA que no pueden enchufar en ningún sitio porque no tienen edificios ni energía
Defienden que almacenarlas es normal, pero cada vez hay más voces que apuntan a una crisis como la de 2008
Cuando hablamos de hiperescaladores, nos referimos a las grandes 'nubes' como Microsoft, Amazon, Google o Meta. Estas empresas llevan meses multiplicando su inversión en infraestructura de IA y Nvidia ha convertido esa inversión en cifras de ventas récord. Lo que no está tan claro es cuántos de esos chips están realmente funcionando.
Cada vez aparecen más voces que apuntan que las grandes compañías están amasando un botín de GPU que no pueden enchufar a ningún sitio porque carecen de centros de datos y de electricidad. Y mientras unos ven indicios de burbuja, otros dicen que para nada.
En corto. Hace unas semanas, el analista Ed Zitron publicó un análisis basado en las cuentas de las grandes tecnológicas. Calcula que Nvidia y Broadcom han vendido más de 560.000 millones de dólares en chips y equipos de IA desde comienzos de 2023, pero que la mitad de ellos estarían sin instalar o, directamente, sin energía. Son estimaciones de Zitron, pero en Bloomberg ya se informó que Microsoft tenía unos 12 GW de capacidad total, de los que sólo unos dos corresponden a chips de IA y que el propio Satya Nadella ya dijo en noviembre de 2025 que tenían chips que no podían enchufar.
De nuevo, según Zitron, en el caso de Microsoft se habla de entre 50.000 y 100.000 millones de dólares en GPUs que están en sus cajas. Esto es algo de lo que ya se había hablado antes debido a que, básicamente, los hiperescaladores están comprando a lo loco con la idea de poder conectar las GPUs en algún momento en esos centros de datos que aún no han levantado. Pero, aunque sea una estimación del analista, este pasado 19 de octubre, una investigación de Busines Insider apuntó en la misma dirección en el caso de Amazon.
Se estima que el gasto de Amazon este año rondará los 220.000 millones de dólares y tiene un flujo de caja negativo debido a ese gasto. Según el medio, correos internos de este verano dejan ver que preveían unos 5.000 millones en racks con chips GB300 de Nvidia en agosto, otros aproximadamente de 3.000 millones al mes a partir de ahí. Y parece que Amazon tiene centros de datos, pero no energía suficiente, por lo que el equipo está guardado en almacenes intermedios a la espera de poder ponerlos a funcionar.
A la larga. El problema es que, según esta investigación, Amazon no espera que el problema se resuelva pronto. En una reunión interna este septiembre, el responsable de infraestructura de AWS comentó que esperaban mantener ese flujo de caja negativo "durante un par de años". En 2003, AWS preveía superar la falta de capacidad en 2027, pero ahora esperan que ese año aún haya más demanda que capacidad.
Pese a todo, parece que les vale la pena, ya que AWS creció un 37% en el segundo trimestre este año, su mayor ritmo de los últimos 18 trimestres. Recordemos que este año, la inversión está siendo astronómica, con los 190.000 millones de dólares comentados de Microsoft, 145.000 millones de Meta, 205.000 de Google y 220.000 de Amazon. En total, y sólo con esas cuatro sin tener en mente ninguna más, 760.000 millones de dólares.
Burbuja. Pocos días después del artículo de Business Insider, Jennifer M. Harris publicó un ensayo de opinión en el New York Times en el que expone cómo la actual situación de los hiperescaladores recuerda a la crisis financiera de 2008. No es la primera vez que se dice, incluso por parte de voces que ya vieron venir la de 2008, pero resulta que Harris fue la funcionaria económica de la Casa Blanca en la etapa de Biden.
Para respaldar la tesis, Harris toma datos del Wall Street Journal de este agosto, cuando se atribuyó a las nueve mayores tecnológicas unos 3 billones de deuda fuera de balance. Menciona también que Financial Times situó los ingresos anuales proyectados de OpenAI en unos 50.000 millones de dólares que sí, es mucho, pero es casi un 30% menos de lo que se esperaba.
Y el gran problema es que la deuda que están tomando las empresas se financia en parte con crédito privado ligado a seguros y a ahorros para la jubilación. Sostiene que la IA necesitaría generar hasta tres billones al año para devolver el capital invertido y que el déficit deja poco margen para un rescate. La única solución es que el Gobierno asuma la IA de frontera como parte integral de la política, con un laboratorio nacional y una infraestructura de cómputo que sea un servicio público.
¿Burbuja? Vamos, que la dependencia de los créditos en la IA haría que, si explota, se lleve por delante gran parte del entramado económico estadounidense, y ya sabemos las consecuencias para el resto de occidente. Pero claro, luego hay voces como la de una de las personas más interesadas en el crecimiento infinito de la IA: la de Jensen Huang. El CEO de Nvidia comentó en julio de este año que "esta vez es diferente" y que no existe tal burbuja porque lo que se está dando es un cambio industrial y que, además, hay un freno saludable que no existió en la burbuja de 2008.
Aunque haya mucho dinero que no está aterrizando, ese freno saludable es la falta de energía y la lentitud a la hora de levantar centros de datos. Ese es el impedimento físico que impide que las empresas puedan gastar y gastar a lo loco y que, por eso, esta vez es diferente. Una vez estén los centros de datos y la energía, las cosas se recolocarán. Otra voz interesada es la de Masayoshi Son, CEO de SoftBank y el mayor accionista de OpenAI, quien comentó que hablar de burbuja es "una blasfemia contra la IA".
Dentro de las empresas interesadísimas en esta tecnología, también hay perfiles que se muestran más moderados, Nadella, de hecho, si bien tampoco considera que haya una burbuja como la de hace más de una década, sí considera que el sector necesita atraer al consumidor para que la cosa acabe bien.
Consecuencias. Por el momento, en las grandes esferas, las cosas parecen ir igual que hace meses, con un avance imparable en hardware por parte de una Nvidia que sigue vendiendo miles de millones en GPUs a los principales hiperescaladores. La consecuencia más visible por ahora es la que conocemos de sobra: el precio de los componentes.
Estos últimos meses hemos visto como toda la tecnología de consumo subía y subía debido tanto al precio de la RAM y el almacenamiento como a la falta de stock tanto para usuarios como para las propias compañías. Se ha llevado las consolas por delante, pero también el móvil económico y ya estamos viendo ordenadores de sobremesa, portátiles y móviles premium que son más caros que hace un año sin tener necesariamente mejores especificaciones.
Y lo peor es que nadie sabe cuánto le queda a esta situación o si los precios volverán a la normalidad una vez se estabilice la situación con los centros de datos. Según Lenovo, cuando la tormenta pase, los precios no tienen por qué volver a la época previa a la crisis. Y, para las empresas, tiene todo el sentido: si necesitamos un ordenador, aunque cueste 500 euros más, lo vamos a comprar y ellos no tienen por qué bajar el precio.
Imagen | NVIDIA (editada)
En Xataka | Todas las empresas de IA quieren crear sus propios chips, así que Nvidia quiere ahora tener su propia IA
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